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miércoles, 31 de agosto de 2016

Carrera de burros en San Bartolo

El pasado domingo tuvo lugar la tradicional carrera de burros de Noceda del Bierzo, en el barrio de Río, en honor a San Bartolo. Y allí que estuve para dar cuenta de este evento, en el que se dan cita gente no sólo de Noceda sino de varios lugares del Bierzo. 

Por tercera vez se impuso en la meta el jinete Santi con su burra Torda. La animación estuvo servida. Algunos jinetes (aquí no quedaría bien decir jinetas) se atavieron para la ocasión con sus mejores galas. Y al finalizar la carrera se sirvieron, como ya viene siendo habitual, roscón, rosquillas y chocolate, que tuvieron a bien hacer Toñi, Rosi y Ángela, entre alguna otra. 

Y por supuesto se obró el milagro de convertir el agua en vino. Lo recordaba este verano con el amigo Xava, cuando nos dio por escenificar ese milagro, hace ahora varios años, en concreto en 2007. 
Os dejo este breve texto y estas fotos publicadas en La Nueva Crónica. 

martes, 23 de agosto de 2016

Diario de un ludópata

El pasado sábado y domingo, La Nueva Crónica publicó este relato de mi alumno Paco Pacios, en dos partes. Enhorabuena, Paco.

Concebido como un diario personal, con un estilo que podría recordar a ‘El Horla’, de Maupassant, el autor construye un relato escalofriante, desde principio a fin, con
una progresión narrativa extraordinaria

domingo, 21 de agosto de 2016

El Mesías

El pasado sábado 14 de agosto (se me amontonan las cosas), La Nueva Crónica publicaba el relato de mi alumno Miguel Ángel Cercas, que ya ha publicado un libro de relatos y microrrelatos, Si no fuera yo, qué me gustaría ser, y aun otros libros de finanzas. Miguel, eres un fenómeno. Te felicito. 

Con un estilo que nos hace recordar por momentos a Poe, el autor construye un relato portentoso, sobrecogedor, que nos mantiene en vilo desde la primera hasta la primera hasta la última línea. Pasen y lean. No les dejará indiferentes

El paraguas... de Nela

El pasado sábado 13 de agosto, La Nueva Crónica publicaba El paraguas... de Nela, un relato de Terelu Rodríguez. Enhorabuena, Terelu. 


La autora de este relato nos devuelve a la infancia, una infancia impregnada de olores y sonidos, que rememora Nela a través del sueño de su abuela

Reverberación

El sábado 6 de agosto, La Nueva Crónica publicaba este relato, Reverberación, de mi alumna Coral López. Enhorabuena, Coral. 



Este relato, compuesto bajo la inspiración de ‘Casa tomada’, de Cortázar, crea un ambiente de trance, fantasmal, que nos envuelve con sus sonidos táctiles.

sábado, 20 de agosto de 2016

Mapas afectivos en Bembibredigital



Estos Mapas afectivos surgen como una necesidad vital, una forma de acercar a los lectores y lectoras una forma diferente de viajar por el mundo. Viajes por aquellos mapas afectivos que nos enseñan y nos emocionan, que en definitiva nos ayudan a entender más y mejor el universo en el que vivimos.
Un libro que en cierto modo sigue la línea emprendida en Viajes sin mapa. Y que en esta ocasión he contado con el apoyo de La Nueva Crónica, el escritor y periodista Valentín Carrera, que ha hecho un prólogo magnífico, y las extraordinarias palabras que me dedica el gran Julio Llamazares en la contraportada, lo cual me entusiasma.

http://www.bembibredigital.com/publicaciones/9947-mapas-afectivos-de-manuel-cuenya

Mapas afectivos se lo dedico en especial a mi padre, que tanto me enseñó, que me ayudó a volar. A mirar al horizonte. A descubrir que hay al otro lado de la Sierra de Gistredo.
Viajo por Norteamérica, el Norte de África y varios lugares de Europa, incluido el noroeste de España, todos ellos mapas afectivos, porque los mejores sitios del mundo son aquellos en los que uno acaba encontrado la temperatura afectiva adecuada. Y uno se quedaría con estos lugares: Miña terra galega como una prolongación del Bierzo. Y El Bierzo como un gran mapa afectivo, que no me canso de recorrer, de admirar. Es mi matria, mi memoria afectiva, mi caverna, como dijera el genial filósofo Gustavo Bueno, el lugar al que siempre vuelvo. Me encanta volver a mi útero materno, Noceda del Bierzo. Siempre que puedo. Todos esos espacios me han dejado huella, por unas u otras razones. Siempre se quedan fuera del tintero algunos destinos. Es inevitable. Pero prometo hablar de ellos en otra ocasión, si el tiempo me lo permite.
Acabo de estar en Holanda, país hermoso, bucólico, que siento como un jardín o huerto tranquilo. Y Ámsterdam me sigue pareciendo una de las ciudades más líricas de Europa.
Cada viaje es un aprendizaje. Sólo hay que viajar con los cinco sentidos, dejarse empapar por lo desconocido, lo sorprendente, por aquello con lo que uno no está del todo familiarizado. Se aprende mucho en cada viaje, si uno desea abrir su mente al mundo. Recomiendo viajar y leer de un modo intenso, acaso porque viajando y leyendo se orea el alma y se espabila el entendimiento.
Con estos Mapas afectivos me gustaría que los lectores y lectoras sintieran que lo que cuento está escrito con las entrañas. Y que, una vez leído el libro, deseen viajar, conocer esos sitios de los que hablo.
Me gusta viajar y contar lo que he visto, vivido, sentido en cada viaje. Viajar me parece esencial, además de instructivo, estimulante, saludable, incluso. Y escribir puede resultar terapéutico. Un modo de poner en orden las ideas, de entender mejor el mundo en que vivimos. Una forma, en definitiva, de estar y ser en el mundo.
http://www.todostuslibros.com/libros/mapas-afectivos_978-84-945324-2-9

viernes, 19 de agosto de 2016

Geografía de las emociones

Agradezco al escritor y amigo Vicente Muñoz Álvarez que haya incluido mi nuevo libro, Mapas afectivos, en su blog, cuyo prólogo corresponde al gran Valentín Carrera, a quien también agradezco, por supuesto, que haya escrito un prólogo tan hermoso. 
El libro está disponible en varias librerías de León, Ponferrada y Bembibre.

http://hankover.blogspot.com.es/2016/08/manuel-cuenya-geografia-de-las.html

Manuel Cuenya: geografía de las emociones


Sobre la mesa de trabajo, el último número de La Curuja, la revista cultural independiente que nos trae ecos hondos desde Noceda para el Mundo. En el escritorio de plasma, abierto de par en par, el último libro de Manuel Cuenya, Mapas afectivos; y en estas líneas el compromiso de explicar al lector por qué debe navegar por este libro de viajes, sin que se note mucho que hablo de un amigo.

No; mejor que se note desde la primera línea para que tus lectores y lectrices, Manuel, no puedan sino reclamar en hojas secas de castaño, juguetes del viento son. También nosotros somos juguetes del viento.

¡Qué buen título!, Mapas afectivos, para diferenciarte en tus viajes de los “mapas efectivos”: antes era la cartografía del Ejército o del Instituto Geográfico, ahora son la Guía Campsa y Google Maps. Mapas útiles para no perderse, inútiles para los viajes de Cuenya, que busca en sus pasos justo lo contrario: perderse, extraviarse por senderos desconocidos, encontrar la hospitalidad, la caricia del paisaje, el susurro de otros vientos y otros mares.

Este libro es una invitación a perdernos en rutas nuevas: aparta, lector, los mapas efectivos y los GPS. Abre el libro al azar y déjate llevar por el destino. Escribía el filósofo Savater, “el mapa nos convoca a la aventura”. Los mapas afectivos de Manuel Cuenya nos convocan a una aventura emocional: irse, perderse, extraviarse para reencontrarse con uno mismo.

En su Brújula para navegantes emocionales, Elsa Punset habla de las mochilas emocionales que tanto pesan sobre nuestros hombros cargados: las emociones negativas del miedo, el dolor o el ego. Algunos turistas viajan (digamos mejor, se desplazan) con sus mochilas cargadas de piedras negras. Salen de casa y llevan a cuestas la hipoteca, las zapatillas, los niños, el régimen, las manías: la plancha portátil, los exactos calcetines para cada ocasión, el completísimo neceser lleno de superfluos botecitos imprescindibles. Más les valiera quedarse en casa. No son las zapatillas lo que pesa en la mochila, sino las piedras emocionales.

El viajero, como hace Manuel Cuenya, ha de partir desnudo: lo puesto menos un botón; ligeros de equipaje nos quiere el poeta; sin más GPS que su vocación de sentir y descubrir mundos nuevos, sin otra brújula que su propio corazón aventurero.

Esta es la forma de viajar de Manuel Cuenya, y por eso sus Mapas afectivos “nos enseñan y nos emocionan, nos ayudan a entender más y mejor el universo en el que vivimos”. Apenas das los primeros pasos, aterrizas en Vancouver, y te sientas a conversar con Jack London al pie de las Montañas Rocosas. Sigues caminando y te sumerges en México a toda madre: “No nací en México, pero viví en este país de contrastes a toda madre. El deseo rozándose con el Tánatos. La muerte exhibida. Los ataúdes en las aceras de Chalco. El culto a la pelona en Tepito y en Mixquic. País tragicómico al que le va la farra a todas margaritas”.

Unos pasos más y el mapa afectivo te devuelve a las raíces, un viaje a Páramo del Sil, tras las huellas del poeta Ángel González, puede contener un cofre de emociones.

Es así como Cuenya va llenando su alforja vacía, su alforja de Marco Polo berciano desnudo, y la va llenando con tesoros de emociones nuevas, de esas que no pesan en el alma ni en los bolsillos. El autor va construyendo sus Mapas afectivos sin detenerse en aduanas ni fronteras. No las hay para viajar hasta Tras-os-Montes, en el Norte de Portugal, y son de papel las fronteras en la Villa del Libro, Urueña; de posos de té en Estambul, y de muros derruidos en Berlín. Fronteras invisibles por las que el viajero transita desenfadado, al despiste, hippy en Ámsterdam y moro con chilaba en Fez, en el país de las mil kasbahs.

Y en cada viaje emocional, Cuenya va sembrando el relato de guiños cinematográficos y literarios: la escuela de cine de Vancouver, la huella mexicana de Buñuel, El Padrino de Coppola o las voces de Elías Canetti en Marrakech; o de Torga, Llamazares y Saramago en Portugal.

Manuel Cuenya, periodista, escritor, profesor de cine, infatigable animador cultural en El Bierzo y León, vuelve a deleitarnos en estas páginas con nuevos “viajes sin mapa”, como en su libro anterior; madurando la prosa ágil con la que antes nos regaló en los cuentos y monólogos interiores de Trasmundo.

Abrid sin temor estos Mapas afectivos: su lectura os permitirá, como al autor en el mirador de Itran, “reflexionar acerca de lo humano, incluso de lo divino (esos dioses y diosas que inventamos para hacer acaso más llevadera esta vida mortal y rosa) y me ha procurado emociones intensas. Desde la kasbah, enclavada en Kelaa M'Gouna, me dejo arrullar por el silencio nocturno, sólo interrumpido por el croar de las ranas, y la protección de un cielo estrellado como sólo he llegado a percibir en las estivales noches en Noceda del Bierzo. La temperatura ambiental es excelente”.


Valentín Carrera, prólogo a Mapas Afectivos, de Manuel Cuenya (La Nueva Crónica, 2016).

martes, 16 de agosto de 2016

Mapas afectivos en Diario de León

Gracias a Diario de León, y en especial a Carlos Fidalgo, por esta reseña de mis Mapas afectivos, que espero os inviten a viajar por éstos y aun por otros lugares en el mundo. 

Los viajes por medio mundo de Cuenya, reunidos en un nuevo libro


16/08/2016

DL | PONFERRADA
«Cada viaje es un aprendizaje. Sólo hay que viajar con los cinco sentidos, dejarse empapar por lo desconocido, lo sorprendente, por aquello con lo que uno no está del todo familiarizado. Se aprende mucho en cada viaje si uno desea abrir su mente al mundo». Son palabras del escritor de Noceda del Bierzo Manuel Cuenya para referirse a su nuevo libro de viajes, titulado Mapas afectivos, que sigue la estela que el autor había dejado con Viajes sin mapa. Se trata de una serie de textos donde Cuenya habla de sus recorridos por Norteamérica, el norte de África y distintos lugares de Europa, pero también el norte de España, «todos ellos mapas afectivos, porque los mejores sitios del mundo son aquellos en los que uno acaba encontrando la temperatura afectiva adecuada». Y no falta los recorridos por el Bierzo «como un gran mapa afectivo que no me canso de recorrer».
Con prólogo de Valentín Carrera, los Mapas afectivos de Cuenya, ha recibido el elogio de Julio Llamazares, que no duda en afirmar que el autor de Noceda «viene de la estirpe berciana de Enrique Gil y Carrasco, de Carnicer, de Pereira, de Mestre, pero también de la rama dorada de los escritores viajeros», desde Torga a Unamuno, de London a Baudelaire.

viernes, 12 de agosto de 2016

Siete poetas para el séptimo encuentro literario en Noceda

Hoy, en La Nueva Crónica, la periodista Mar Iglesias dedica una reseña al encuentro literario en Noceda, algo que le agradezco, por supuesto. Y lo titula así: Siete poetas para el séptimo encuentro en Noceda. Darle cancha y vida a la literatura, a las palabras poéticas, no es tarea fácil en tiempos en los que se silencia y se pasa por alto lo cultural, porque éste -dice el amigo Tote- es un país acultural. Y no le falta razón. Sobre esto podría extenderme largo y tendido pero no es menester en estos momentos, porque de lo que quiero hablar es del encuentro de esta tarde en Noceda, mi útero, donde nos daremos cita seis narradores y poetas, porque el filósofo Pablo Huerga no podrá venir. Una lástima. Con lo cual queda "desfeito" el siete-siete. 
http://www.lanuevacronica.com/siete-poetas-para-el-septimo-encuentro-de-agosto-en-noceda
Cada año suelen visitarnos diferentes poetas y narradores, aunque este año repetirá la buena de Álida Ares, que el pasado año estuvo de espectadora entre el público, y hace dos nos habló de 'Fantasmas de piedra' del escritor italiano Mauro Corona, un libro que ella tuvo la ocasión de traducir del italiano al castellano, porque Álida, originaria de Villadepalos, vive en Italia desde hace tiempo, donde imparte clases en la Universidad de Trento. Y ahora está traduciendo una obra de Paolo Rumiz. 
Álida es una chica entrañable, que habla varias lenguas. No en vano ha vivido en varios lugares de Europa, es filóloga, lingüista y una trabajadora infatigable. Será un placer volverla a ver intervenir en Noceda. 
Este año contaremos con la presencia de la poeta gallego-berciana o berciano-gallega María José Montero, porque, aunque originaria de Galicia (tierra hermana), vive en el Bierzo desde los años 70, en concreto en la bella localidad de Villadepalos, donde nacieran a Álida Ares. 
María José Montero, además de poeta, buena poeta, es narradora y animadora cultural. En tiempos dirigía un grupo de teatro y una revista. Tenía ganas de que viniera a Noceda. Y por fin vendrá esta tarde en compañía de su marido Chano, que me parece un tipo estupendo. 
También nos acompañará por primera vez Mar Mirantes, Mar Luna, que es fiscal, poeta, narradora y fotógrafa. No hace mucho publicaba Razones para vivir, un poemario que le ha servido como auténtica catarsis. A Mar la definiría como la poeta del amor y el desamor, aunque ella prefiere que le digan que es transmisora de sentimientos. Me contaba, en una entrevista, que escribir es el mejor de los ansiolíticos. Escribir ayuda a liberarse, a poner en orden las ideas. Escribir es ciertamente muy saludable. Y a Mar le está ayudando mucho. Gran viajera, acaba de estar en Londres. Dice que viajando ha aprendido que todos sufrimos y nos alegramos por las mismas cosas. Las emociones básicas de los seres humanos son las mismas, y por ende universales. Acabo de darme una vuelta por Holanda y pude comprobar, una vez más, que a los holandeses y holandesas les gusta tomar cervezas, comer y sentarse en las terrazas a conversar como a todo quisque. Los instintos básicos también son iguales acá y acullá. Nada nuevo bajo la bóveda celeste. Me alegra que Mar esté esta tarde en Noceda. 
Quien no se pierde este año el encuentro será el gran Toño Morala, que estaba invitado el pasado año pero no pudo ser por asuntos personales, familiares. Ya era hora, Toño, que vinieras a Noceda. A ver si religamos a Mansilla, donde vives, con el útero de Gistredo. Un todoterreno de las letras, comprometido con todas las causas sociales, a Morala se le ve en todos los eventos. Siempre está escribiendo y publicando, ya sea sobre temas etnográficos, que le apasionan, o bien poemas, relatos breves, aforismos... Un fenómeno. Dice Toño que escribe para emocionar. ¿Qué sería de la escritura creativa si no emocionara? Agradezco además que haya colaborado en diversas ocasiones con La Curuja, cuyo último número presentaré hoy mismo, al igual que haré una breve presentación de mi último libro de viajes, el recién horneado Mapas afectivos, con prólogo del amigo periodista y escritor Valentín Carrera, y con esas palabras entrañables que me dedica en la contraportada el también amigo y escritor, grandísimo escritor, Julio Llamazares: "... De Canadá a Marruecos o al Este de Europa, pasando por Portugal, Estambul o Londres, Manuel Cuenya recorre el mundo con perplejidad y amor y nos lo cuenta a sus lectores sin pretensión pedagógica, pero sí con poesía y pasión...".

Y para finalizar, estará la poeta andaluza, malagueña, Reme Álvarez, a quien tuviera el gusto de conocer hace años en Busmayor, en el legendario hayedo, donde también nos dimos cita, a través de la maestra de ceremonias y poeta Carmen Busmayor, varios narradores y poetas. Reme me pareció una gran poeta, con mucha sensibilidad, y una mujer simpática, sonriente, muy vitalista. A Reme le gusta mucho el Bierzo, me consta, y suele venir de verano todos los años. Un lujo, que nos visite una poeta del sur. Gracias, Reme, por aceptar la invitación.
Así que nadie se pierda este encuentro, hoy a las ocho de la tarde, en las antiguas escuelas del barrio de Vega de Noceda del Bierzo. 
Y mañana toca cita con Busmayor. 

jueves, 11 de agosto de 2016

Inocencio


Con muchas cosas en la cabeza y entre las manos, 
os dejo este relato de mi alumana Elba Casado. Se titula Inocencio. Y se publicó el pasado domingo 7 de agosto en La Nueva Crónica. Enhorabuena, Elba.


A través de un monólogo interior, que nos hace recordar al mejor Rulfo, la autora logra introducirnos en el universo de un discapacitado mental, al que la vida no lo trata nada bien

lunes, 8 de agosto de 2016

Entrevista en La Nueva Crónica

 

Agradezco a Mar Iglesias, redactora de La Nueva Crónica, que me haya entrevistado, con motivo de mi próximo libro, 'Mapas afectivos', que estará a la venta, en kioscos y librerías de la provincia leonesa, a partir de este miércoles día 10 de agosto. 

También quiero agradecerle a Valentín Carrera sus palabras escritas en el prólogo, a Julio Llamazares por las suyas en la contraportada, y a David Rubio, el dire de La Nueva Crónica, por el lanzamiento del libro. Hoy mismo vuelve a aparecer publi. 

Acabo de enterarme de la muerte del gran Gustavo Bueno, a quien cito en esta entrevista, antes de saber de su fallecimiento. Qué mierda. 

Esta entrevista está publicada hoy mismo en La Nueva Crónica, en la página 5 del suplemento de verano. 

 

«Se aprende mucho en cada viaje, si uno desea abrir su mente al mundo»





Abrazado por Valentín Carrera y Julio Llamazares, que inician y cierran su nuevo trabajo, al que le pondremos cara el día 10 con el impulso de La Nueva Crónica, Manuel Cuenya nos invita a un viaje único al que sólo se llega desde las páginas de sus ‘Mapas afectivos’.
:: L.N.C. Estambul, uno de los paisajes que nos presenta Cuenya en su libro.
– Desde el inicio del libro, un recuerdo a su padre en la dedicatoria por esa enseñanza «de volar»… ¿eso es lo que hace a esos mapas ‘afectivos’? 
- Este libro se lo dedico en especial a mi padre, que tanto me enseñó. Mi padre era una persona afectuosa, sensible, entrañable, que sigue alumbrándome. Y lo seguirá haciendo hasta el final de mis días. Él, que pudo cruzar el charco rumbo a las Américas, me mostró esos mapas afectivos. Él me ayudó a volar. A mirar al horizonte. A descubrir que hay al otro lado de la Sierra de Gistredo.
– Recorre Europa, América, África… ¿qué ha aprendido de cada viaje? 
- Cada viaje es un aprendizaje. Sólo hay que viajar con los cinco sentidos, dejarse empapar por lo desconocido, lo sorprendente, por aquello con lo que uno no está del todo familiarizado. Se aprende mucho en cada viaje, si uno desea abrir su mente al mundo. Recomiendo viajar y leer de un modo intenso, acaso porque viajando y leyendo se orea el alma y se espabila el entendimiento.
-En España se queda con el paisaje berciano (Salientes, Matavenero, Cuevas de Valporquero), además del gallego ¿por qué? 
- Esos son algunos de mis mapas afectivos. Hay más, sin duda. El Bierzo es un gran mapa afectivo, que no me canso de recorrer, de admirar. Es mi ‘matria’, mi memoria afectiva, mi caverna, como diría el filósofo Gustavo Bueno, el lugar al que siempre vuelvo. Y miña terra galega es como una prolongación del Bierzo. Me encanta.
– ¿Con qué sitio de todo ese encaje de puertos a los que ha llegado, se queda y por qué? 
- Me quedo con todos porque todos me han dejado huella, por unas u otras razones.

– ¿Qué pretende trasladar al lector al escribir sobre ello? 
- Lo que me gustaría es que los lectores y lectoras sintieran que lo que cuento está escrito con las entrañas. Y que, una vez leído el libro, deseen viajar, conocer esos sitios de los que hablo.
– Cuando uno escribe de sus vivencias en los viajes ¿siente una nostalgia especial? 
- La nostalgia especial, acaso el síndrome del que hablara Stendhal, la he llegado a experimentar en varias ocasiones cada vez que viajo a Salamanca, una ciudad en la que viviera, como estudiante, momentos de plenitud. Soy berciano y por ende algo morriñoso. La saudade siempre está presente. Pero también me gusta vivir el presente, el aquí y el ahora. Y cada vez más, sobre todo cuando uno es consciente de la finitud de la vida, de la brevedad. En mi ingenuidad llegué a creer que mi padre sería eterno. Y, aunque en cierto sentido lo es, porque su espíritu pervive, dejó de estar con nosotros hace unos meses. Qué mierda. También hace poco me contaba un señor de Noceda, Tomás Nogaledo, que la vida se le ha pasado como un suspiro. Se me ponen los pelos de punta, parados, que diría un hispanoamericano, al recordarlo. Este hombre tiene ahora 95 años.
– Dice Sabina que no debemos volver al lugar donde hemos sido felices ¿hay muchos sitios a los que no volvería? 
- Contrariamente a lo que dice Sabina, me gusta volver a los sitios donde he sido feliz, al menos a esos lugares en los que he sentido buenas vibraciones. Me encanta volver a mi útero materno, Noceda del Bierzo, siempre que puedo. Acabo de estar en Holanda, país hermoso, bucólico, que siento como un jardín o huerto tranquilo. Y Ámsterdam me sigue pareciendo una de las ciudades más líricas de Europa.
– Y ¿en cuáles se quedaría? 
- Los mejores sitios del mundo son aquellos en los que uno acaba encontrando la temperatura afectiva adecuada. Sin duda. Y uno se quedaría en estos lugares.
– ¿Recorre más de treinta destinos, pero ¿ha echado en falta alguno del que le gustaría haber hablado? 
- Siempre se quedan fuera del tintero algunos destinos. Es inevitable. Pero prometo hablar de ellos en otra ocasión, si el tiempo me lo permite.
– ¿Escritor y viajero ¿es casi necesario casar ambos conceptos?, ¿Dónde se encuentra Cuenya ? 
- Me gusta viajar y contar lo que he visto, vivido, sentido en cada viaje. Me parece esencial, además de instructivo, estimulante, saludable, incluso. Y escribir puede resultar terapéutico. Un modo de poner en orden las ideas, de entender mejor el mundo en que vivimos.

VII Encuentro Literario en Noceda

Un año más -este ya será el séptimo, cómo pasa el tiempo-, organizo y coordino, a través del Colectivo cultural La Iguiada, el encuentro literario en Noceda del Bierzo, con la colaboración del ayuntamiento de esta localidad, conocida por la ruta de sus fuentes curativas, amén de otros atractivos turísticos. 
Será el viernes 12 de agosto, a las 20 horas, en las antiguas escuelas del barrio de Vega. Como viene siendo habitual desde su inicio.

En esta ocasión, los narradores y poetas invitados son: Mar Mirantes (Luna), María José Montero, Reme Álvarez, Álida Ares, Toño Morala, Pablo Huerga, y este menda lerenda, que ejerce (me gusta este verbo) como coordinador. 

Gustavo Bueno, el mejor filósofo de todos los tiempos

El maestro con mayúsculas, el filósofo Gustavo Bueno, nos ha dicho adiós. Como quiera que uno anda estos días desconectado del mundo de las noticias (literamente no veo televisión, no escucho radio, ni leo periódicos..., lo cual resulta, en cierto sentido, harto  saludable) me he enterado de su fallecimiento a través de su discípulo, el entrañable Pablo Huerga, porque lo vi colgado en su muro de facebook. Bueno, vi que despedía al maestro. Y se me pusieron los pelos de punta. Miré en noticias y me enteré. Joder, qué pena. Unos días antes fallecía su mujer. Y Gustavo Bueno, que al parecer estaba afectado por otros motivos de salud, no aguantó el tirón. Algo parecido -me hace recordar-, a lo que ocurriera con el matrimonio Giulietta Masina y Federico Fellini. Unos meses después de morirse el mago y autor de 'Amarcord', Giulietta Masina (sublime en 'La strada') llegaba también a su fin. Cosas del amor, imagino, porque el amor (el Eros sigue moviendo el mundo, espero no pecar de ingenuidad, con lo que acabo de decir, bueno, el término pecar queda desfasado e impropio). 

Vaya racha que llevábamos este añito. Mi padre en abril (el 21, fecha que jamás olvidaré) y mi otro padre espiritual ayer mismo (7 de agosto), porque Gustavo Bueno fue un maestro y un padre, una autántica revelación/rebelación, una luz en este camino espinado, un hombre sabio, que nos despertó al mundo, con su lucidez, con su pensamiento potente, con sus análisis, con su oratoria, con su chispa y energía, con su mirada crítica, irónica, capaz de hablar durante dos horas, sin papeles, de pie, ante un auditorio, como sólo él podía hacerlo. Un genio de la palabra hablada y escrita, que por ende es pensamiento, de la Filosofía. 
Tuve la fortuna de asistir a sus clases, a algunas charlas, siempre magistrales, la última, creo recordar, en la Uned de Ponferrada. Incluso tuve la suerte de verlo y hablar con él hace años en la Fundación de Oviedo. Aún así me queda el pesar de no haberlo visto recientemente en esta Fundación porque había quedado con Pablo Huerga para hacerle una visita al autor de 'El animal divino' y 'El mito de la cultura', pero esa visita nunca tuvo lugar.  La vida es muy breve, incluso viviendo hasta los 91 años. Y no se puede dejar para mañana lo que uno pueda hacer hoy. Hay que vivir el aquí y el ahora. Carpe Diem. Este me lleva inevitablemente a una peli grandiosa como 'El club de los poetas muertos'. Ahora Pablo Huerga me cuenta que está en Santo Domingo de la Calzada, de donde era originario el gran Gustavo Bueno, y el lugar en que enterrarán al maestro.
Uno, en su ingenuidad (qué naif es uno, santo cielo) creía que Gustavo Bueno sería eterno (lo mismo pensaba acerca de mi padre). Pero la muerte se impone, una vez más, como una apisonadora. No deja títere con cabeza. Aquí, en este valle de lágrimas (teñido en ocasiones por risas y sonrisas) no va a quedar nadie/naide/naides para "cresta de grallo" (así dicen en mi útero, quizá sea cresta de gallo, pero uno lo ha escuchado así, y de este modo lo escribe). 
Gustavo Bueno se nos ha ido pero permanecerá su gran obra. Y por supuesto su espíritu, plasmado en sus libros y los cientos o miles de artículos que escribiera y publicara en revistas como 'El Basilisco', entre otras. 
Bueno ha creado escuela, academia postplatónica, como a él a buen seguro le gustaría decir. Este extraordinario pensador, acaso no tan reconocido como se debiera en este país cainita, pasará a la historia como el mejor filósofo de todos los tiempos, capaz como ha sido de construir un sistema filosófico, la teoría del cierre categorial. También deja grandes discípulos, entre los que se encuentra sin duda el amigo Pablo Huerga, quien por cierto está invitado a participar en el Séptimo Encuentro Literario que haremos en Noceda del Bierzo el próximo viernes día 12 de agosto. 
Recuerdo que Huerga -paisano de Benavides de Órbigo, y afincado en Gijón donde vive e imparte clases de filosofía-, aplicó, con valentía y gran acierto, la teoría del cierre categorial al cine en un libro imprescindible, 'La ventana indiscreta: una poética materialista del cine', en el cual su autor sostiene la tesis de que el cine es no sólo un arte (el séptimo) sino una ciencia humana. 
Pablo, el próximo viernes estaría bien que tú le rindieras homenaje en mi pueblo a tu maestro, a nuestro maestro.

jueves, 4 de agosto de 2016

Un minuto

El pasado domingo se publicó en La Nueva Crónica este relato de mi alumna Yolanda Casado. Un minuto, así se titula esta historia. Enhorabuena, Yolanda.



 La autora de este relato logra mantenernos en tensión desde el primero al último minuto. Una madre y una hija son las protagonistas de esta historia sobrecogedora, en la que el tiempo parece dilatarse

miércoles, 3 de agosto de 2016

Un, dos, tres

Escrito con ritmo obsesivo y una prosa trepidante, la autora construye un monólogo interior magnífico, que nos adentra en la mente de un personaje desesperado


El pasado sábado se publicó en La Nueva Crónica este relato, Un, dos, tres, de mi alumna Yolanda Nava, que es toda una experta en microrrelatos. Enhorabuena, Yolanda. 

martes, 2 de agosto de 2016

La prisa




Os dejo este relato de mi alumna Noemí González Campillo, cuyo título es La prisa, publicado en La Nueva Crónica el sábado 23 y el domingo 24 de julio respectivamente, en dos partes. 


Con sensualidad y elegante estilo, la autora nos cuenta la aventura amorosa de dos mujeres en la habitación barroca de un hotel. 
Se trata de un relato descriptivo con un final que acaba sobrecogiéndonos

Enhorabuena, Noemí. 
http://www.lanuevacronica.com/la-prisa-i
http://www.lanuevacronica.com/la-prisa-ii

La fragua literaria leonesa: Silvia Abad Montoliú


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La Fragua Literaria Leonesa

Silvia Abad Montoliú: "A veces las cosas que pasan son más poéticas que la poesía"

Manuel Cuenya | 26/07/2016 - 11:15h.

La joven poeta Silvia Abad Montoliú, autora de 'La noche que dejó de ser un animal', continúa escribiendo. Y el próximo curso se irá, con una beca Erasmus, a la Universidad de Estrasburgo.

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Silvia Abad Montoliú. Foto: Manuel Cuenya
En el hogar de todo lo vivo,
el hombre descubre la ausencia;
los tobillos envueltos en algas.
Una niña entierra las manos
en la arena caliente, Hogar
es allí donde se lame la úlcera.
El día que aprendí la despedida
La abuela inventa la muerte.
(Silvia Abad, 'La noche que dejó de ser un animal')
Aunque nacida en Valencia, la joven poeta Silvia Abad Montoliú lleva viviendo en León desde hace años, y esta ciudad, recuerda ella, es el lugar donde le han pasado las cosas más importantes de su vida, donde ha conocido a las personas que más le han marcado. "A Valencia siempre estoy volviendo, y también en parte me reconozco en ella, pero he crecido en León, así que siempre la consideraré mi casa", aclara Silvia, para quien León es una mina de buenos artistas, tierra en la que existen muchísimos narradores y poetas de calidad, una ciudad con un increíble movimiento cultural: siempre hay mil eventos culturales a los que merece la pena ir, tanto en la ciudad como en los pueblos y municipios de la provincia, según ella. "A veces hay tantos eventos que incluso te ves obligado a elegir; en León es un poco imposible estar en todo porque siempre hay alguien haciendo arte, pero creo que mucha gente, tanto de León como de fuera de León, ni siquiera sabe que se hacen tantas cosas aquí".
Apadrinada por el poeta gallego Gonzalo Hermo (Premio Nacional de Literatura en la modalidad de Poesía de 2015) y por el polifacético Víctor M. Díez, Silvia acaba de publicar su ópera prima, 'La noche que dejó de ser un animal', un curioso título, una frase que puede tener muchas lecturas diferentes, según su creadora, "no podría darle solo una. Que cada uno le de su propia interpretación", señala esta poeta, que entiende la poesía como una forma de expresión más, una cualidad del lenguaje, en el sentido de que "a veces las cosas que pasan son más poéticas que la poesía". En todo caso, la poesía, en palabras de Gonzalo Hermo, prologuista de este poemario, es un resorte que puede acercarnos a lo bello, y también puede seguir siendo un espacio para la verdad.
La poesía en la vida
"No creo que tenga que haber una relación entre que un autor nos guste y que ese mismo autor influya en la propia obra. Quiero decir: podemos estar influidos por cosas que no nos gustan o que incluso ya hemos olvidado, y pueden haber sido incluso más relevantes para uno que aquello que sí que nos gusta, aunque no nos demos cuenta".
Tanto Gonzalo Hermo como el poeta leonés Víctor M. Díez, que hizo el epílogo, son dos personas a las que Silvia Abad admira y aprecia muchísimo, tanto por su faceta como artistas como por las personas que son. "Es una sensación increíble abrir el libro y verles a los dos allí", agrega esta estudiante de Educación Social en la Universidad de León, a quien le resulta muy difícil saber qué le ha influido y qué no le ha influido a la hora de escribir de un modo creativo, no sólo en el aspecto literario, especifica, sino en todos los demás aspectos. "No creo que tenga que haber una relación entre que un autor nos guste y que ese mismo autor influya en la propia obra. Quiero decir: podemos estar influidos por cosas que no nos gustan o que incluso ya hemos olvidado, y pueden haber sido incluso más relevantes para uno que aquello que sí que nos gusta, aunque no nos demos cuenta. Y también podemos haber sido influidos por nuestros autores favoritos, claro. No sé, considero que las influencias que recibe una persona son una cosa muy amplia, casi imposible de concretar".
DIME, ¿me verás distinta
cuando volvamos a encontrarnos?
Tendré los zapatos llenos de nieve sucia.
¿Seremos siempre los mismos,
tan suicidas y huidizos
como anguilas eléctricas en agua dulce?
¿Seremos entonces otra cosa
que hombres tristes que esperan?
No contestes, la tarde está roja
y las hojas todavía caen
en el otoño de mi primer beso.
(Silvia Abad, 'La noche que dejó de ser un animal')
Cuenta el profesor y poeta Eloy Carro Rubio, a propósito de 'La noche que dejó de ser animal', que es una joya de la mística; breve, pero intensísimo. "Cada cosa, cada palabra, cada fonema funciona en él como  una mónada leibnitziana, siendo 'composible' con todas las demás, cada cosa cuenta (con) todas las otras... Hay que decir que todos los poemas hacen un único poema, un único enunciado". Y nos recomienda leerlo dos veces. En cualquier caso, los poemas de Silvia contienen poderosas imágenes: "la memoria es un puño cerrado/ frente al ojo", o bien cuando escribe que "crece un cadáver azul en mis entrañas;/ suicidas y amantes, lo nombramos tristeza". En ocasiones se revela/rebela transgresora: "Quiere sangre el hijo, volver/ al cuerpo anestesiado de la madre,/ romperle en azul los órganos./ Se enuncia el hombre en el hijo,/ eyacula el hijo en la madre,/ eyacula el hijo sobre todas las cosas" en estos versos desgarradores, con reminiscencias al gurú Jim Morrison (Mother, I want to..."/ Fuck you!), que toma a su vez de la tragedia griega de Sófocles, 'Edipo Rey', en los que se palpa la muerte, las ausencias, las heridas, los gritos. Por cierto, el líder de The Doors también era un apasionado, como Silvia Abad, de Kerouac.

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