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jueves, 30 de octubre de 2014

Ponferrada de cine

Artículo publicado ayer miércoles en la Nueva Crónica. 

Antonio Donís y Antonio Morán siguen luchando como leones, contra viento y marea, para llevar adelante el festival de cine de Ponferrada, que este año ha cumplido su duodécima edición, aparte de dos certámenes previos dedicados al cortometraje, durante los años de 2001 y 2002, cuando la Escuela de Cine (con su monumento como recuerdo perdurable) comenzaba a desplegar sus alas y aspiraba a volar muy alto. Tiempos gloriosos aquellos, una época en la que nos hicieron creer que vivíamos en el País de Jauja, lo que resultó una vil patraña construida sobre cimientos de barro.

Se alegra uno de que haya personas como Donís y Morán, quienes comenzaron con la Asociación ‘Mi Retina me engaña’ a sentar las bases de lo que llegaría a ser el festival de cine de la capital del Bierzo. Extraordinario se me antoja que sigan tirando del carro, que continúen echando a rodar su labor por el travelling de los sueños, y ojalá este festival perviva, aunque ya no quede ni rastro de aquella escuela de cine prometedora por la que pasaron e impartieron clases algunos de los más importantes de nuestra cinematografía, entre otros muchos, Fernando Trueba (un tipo con sentido del humor y la cabeza bien amueblada), Alejandro Amenábar, que en aquel tiempo andaba tras la adaptación de ‘El perfume’, de Süskind, aunque luego acabaría filmando ‘Mar adentro’, o Fernando León de Aranoa, que nos mostró un interesante documental, ‘Caminantes’, sobre la marcha zapatista, y que nos ha cautivado con ‘Princesas’.
         El festival de cine de Ponferrada comenzó en 2003, con la presencia del cineasta berciano Chema Sarmiento, que sigue viviendo e impartiendo clases de cine en París. Asimismo, por este festival han pasado otras figuras del cine como el vasco-leonés Imanol Arias, la estrella Charo López, el ya fallecido Álex Angulo, el gran Miguel Rellán, que tiene orígenes bercianos, o la ponferradina Otilia Laiz, a la que recordamos con afecto por su interpretación en ‘La Comunidad’, de Álex de la Iglesia, y que ahora vive, como el realizador de ‘El filandón’, en la capital francesa.
Un festival que se despuntó con un estupendo tirón, gala incluida, y que, con el transcurso de los años, por falta de financiación, se ha mantenido de milagro, aunque con varias secciones interesantes, como ocurre este año, que se prolongarán casi hasta finales de diciembre con las proyecciones de algunos títulos emblemáticos sobre la memoria del pasado como ‘Vencidxs’ o ‘Los colonos del caudillo’, documental que clausurará la programación el 19 de diciembre en el Centro Cultural Río Selmo de la capital berciana.

 

miércoles, 29 de octubre de 2014

Les nuits fauves (Las noches salvajes)

Este viernes, en el Teatro Benevívere, de la capital del Bierzo Alto, no os perdáis esta cita a las 20h15 con 'Las noches salvajes', del cineasta francés Collard. 

La película 'Les nuits fauves' (1992), basada en la exitosa novela homónima del francés Cyril Collard (que en España se tradujo como 'Las noches salvajes'), es el testamento sobrecogedor de su autor y director infectado de VIH, que nos muestra con verosimilitud su propia experiencia, una película reveladora, fiel a la novela, escrita con valentía, con espíritu libre y hasta libérrimo, porque nadie se había atrevido a contar algo de esta manera.


Tanto la novela como la peli tratan el tema de la bisexualidad y el sida. Y cómo se enfrenta su autor y protagonista a esta maldita infección, con una trama de amor salvaje y apasionada, entre los jóvenes Jean, Laura y Samy.

Un año después, la industria de Hollywood nos muestra ‘Philadelphia’ (1993), de Demme*, una superproducción que lanzaría al estrellato al actor Tom Hanks, en la que vemos al español Antonio Banderas, aunque no lograría el impacto emocional de esta película francesa, que es una producción mucho más modesta de cine independiente rodada en Marruecos (kasbah de Aït Ben Haddou), París y Portugal.

*Demme es asimismo el director de la laureada 'El silencio de los corderos'.

Lo que nos cuenta -y cómo nos lo cuenta- el joven director francés nos llega a lo hondo del alma porque resulta sincera, arriesgada, llena de vida, al margen de lo políticamente correcto, sin moralinas, ni pretextos (que como dicen en México se inventaron por y para los pendejos). Una historia de amor salvaje a trío. Un menage-à-trois entre Jean (en alusión casi seguro a su maestro literario Jean Genet), Laura y Samy. 

Un retrato terrible, emocionante,  que nos sacude las entrañas, y nos invita a tomar conciencia de la finitud de la vida, a vivir con intensidad, aunque al prota y autor de la misma (Jean, esto es Collard) -que es asimismo el compositor de gran parte de la banda sonora- lo veamos saltarse algunos códigos sociales, personales (esenciales) como el hecho de no ser sincero con su novia hasta el punto de atentar contra su vida. Esta película no sólo aborda el tema del sida y el sexo de riesgo, sino también las drogas, la violencia y el racismo propios de una sociedad desenfrenada y hedonista, ávida de estimulación urgente. En realidad, arremete contra la rancia sociedad francesa del momento (con Le Pen en pleno apogeo), tocada por el conservadurismo, la intolerancia y la hipocresía, y por ende contra la sociedad occidental en general.

Vista o visionada, transcurridos los años, sigue manteniendo vivo su espíritu, digamos transgresor, y puede incomodar aún hoy a ciertos sectores conservadores de la población, que siguen sin admitir otras formas de ser y entender la vida. 

 Nominada a varios premios César, como mejor director, mejor guión y mejor música, acabaría obteniendo los premios a la mejor película, mejor ópera prima, mejor montaje y mejor actriz (Romane Bohringer).

Este drama franco-italiano fue un bombazo en Francia. Justo tres días antes de recibir estos premios, el 5 de marzo de 1993, Collard se moría con tan sólo 35 años. Recuerdo la ceremonia con mucha tristeza. Nunca olvidaré a la actriz prota Romane Bohringer destrozada, llorando a lágrima viva. Por cierto, Romane es hija del actor, director, cantante y escritor Richard Bohringer, al que recuerdo en su papel de 'El cocinero, el ladrón, su mujer y el amante de su mujer', de Greenaway. 

En ese momento, en ese mismo año de 1993, uno vivía en Francia. Y estaba muy sensibilizado con el Sida. La gente se moría como moscas a resultas de este imparable virus. Incluso llegué a representar, con el TUID (Teatro Internacional de Dijon), una obra sobre el Sida. Una obra, 'La voix', en la que participé de un modo activo, no sólo como actor sino como coautor, junto a Michel Alou, de la misma. 

Collard

Comenzó su carrera cinematográfica con el guión y la dirección del cortometraje 'Grand huit' (1982). Y luego como actor en 'À nos amours' (1983), del cineasta francés Maurice Pialat (conocido por su film 'Van Gogh', dedicado al genial pintor). 
En 1986 Collard realizó y produjo el cortometraje 'Alger la blanche' e hizo algunos telefilmes como 'Mariage blanc' y 'Le petit docteur'. En 1987 aparece como actor en el cortometraje 'Coté nuit'. Al siguiente año, guionizó y realizó 'Les Raboteurs' en colaboración con el coreógrafo Preljocaj. Y en 1990 dirigió un episodio de la serie televisiva 'Les Lyonnais'. 

Como escritor, que reivindica a Jean Genet como a su maestro (al que hace alusión en 'Les nuits fauves'), cuenta con 'Condamné amour' (1987), su primera novela autobiográfica en la que aborda el despertar del virus. Y luego 'Les nuit fauves' (1989). Ambas obras, publicadas bajo el sello Éditions J'ai lu, las compré en el barrio de Saint-Michel en París. Y las releo con gusto para la ocasión. 

A título póstumo, en 1994, se publicaron su Diario íntimo 'L'ange sauvage, carnets' y su poemario 'L'animal', si bien reconozco que no he tenido la ocasión de leer estas obras.









martes, 28 de octubre de 2014

La fragua literaria leonesa: Miguel Paz Cabanas


Cultura cultura

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La Fragua Literatia Leonesa

Miguel Paz: "León es un territorio donde siempre irrumpe, como un susurro, el placer y la expectación de la memoria"

Manuel Cuenya | 28/10/2014

El narrador, ensayista y articulista Miguel Paz Cabanas, autor de 'El viaje del idiota' o 'Memorias de un cabrón resentido', acaba de escribir una novela breve y está enfrascado en otra de más largo recorrido.

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Miguel Paz. Foto: Sara Paz
Ganador de varios premios literarios, entre otros el Primer Certamen 'El colectivo de Londres', patrocinado por el Instituto Cervantes de la capital inglesa, o el Certamen de Relatos de 'Diario de León', Miguel Paz Cabanas es un narrador nato, que no sólo escribe relatos breves sino también algún ensayo como 'Al otro lado del espejo' y algunas novelas o memorias como 'Memorias de un cabrón resentido' (editada por CamparredOnda, que tanto me hace recordar, por título y estilo, al genio Umbral), aunque Miguel Paz no cite, entre sus preferidos, al autor de  'Retrato de un joven malvado: memorias prematuras'.
Nacido en el País Vasco, en Sestao en concreto, con orígenes gallegos, Miguel lleva viviendo en León desde finales de los años ochenta, con lo cual es un autor leonés por derecho propio, si bien él aclara que se considera autor, sin más, siendo consciente de que no es lo mismo escribir en León que en otro sitio, "y especialmente si lo hago en Babia –apostilla-, donde me llegan a influir elementos primordiales como su silencio o su luz. Y reconozco que en más de una ocasión los paisajes de mi infancia leonesa han merodeado por las páginas de mis libros". Resulta revelador lo que nos cuenta en el capítulo titulado 'La nostalgia del nómada', perteneciente a sus 'Memorias de un cabrón resentido'. Dice así: "Puse los pies en León siendo un crío, recién casado, sin  trabajo, a punto de ser padre, con una mano detrás y otra en la espalda, como se suele decir, y el primer día que paseaba solo por su avenida principal vi un rótulo luminoso que marcaba diez grados bajo cero y en ese momento, no sé si por haber leído recientemente Dr. Zivago, o por un ataque de pavor, estuve a punto de meterme en una cabina y pedirle a mis padres que viniesen con urgencia a sacarme de allí...". Asimismo, también se hace interesante el pasaje que le dedica a 'Babia' en este mismo libro: "Babia tal vez no exista, como no existen las sirenas, ni los unicornios, ni las islas salvajes de Moby Dick. Y no sólo porque se haya convertido en una metáfora universal, o en una ficción del lenguaje, sino porque en ella, de repente, el tiempo adquiere una insólita magnitud". Y en este sentido, Miguel cree que León es tierra de narradores y poetas porque vive rodeado de leyendas y seres pintorescos, y su geografía, tanto la física como la humana, suscita ensoñaciones que tienen mucho de literario. "Hablamos de un territorio donde siempre irrumpe, como un susurro, el placer y la expectación de la memoria".

jueves, 23 de octubre de 2014

Mestre en Italia

El Premio Nacional de Poesía Juan Carlos Mestre, que es voz poderosa y luz, clausuró la semana pasada las jornadas ‘Ut pictura poesis. Intersecciones de arte y literatura’, organizadas por el Departamento de Filosofía y Letras de la Universidad de Trento (Italia), donde la berciana Álida Ares ejerce como profesora. 
Álida y su marido Jordi Canals son los responsables de que el poeta villafranquino participara en estas jornadas, en las que, junto a numerosos estudiosos, intervinieron artistas cuya obra se desarrolla a caballo entre la pintura y la poesía, como la italiana Antonella Anedda o la kuwaitiana Shurooq Amin.


Mestre y canals. Foto: Gentileza de Álida Ares

Me cuenta Álida, excelente traductora y entrañable persona, que el autor de ‘La bicicleta del panadero’ (estupendos símbolos-palabras) reflexionó sobre la engañosa equivalencia que se establece entre la pintura y la poesía: "Ni la poesía es pintura que habla ni ésta última es poesía muda. Estas dos modalidades de arte solo son complementarias desde el punto de vista filosófico, ya que ambas son fruto de inspiración y reflexión inconscientes. Cada acto creativo es autosuficiente y autárquico. Tanto una como otra comparten los resultados, pero no los procesos”, sintetizó Mestre, que es, aparte de gran poeta, un artista plástico al que le entusiasma dedicar sus libros ilustrándolos con bellos dibujos.  .

Por su parte, Jordi Canals destacó el compromiso social del poeta, sobre todo el que muestra en sus últimas obras, que le ha llevado a darles la palabra a quienes sufren la prepotencia del poder, porque su poesía está comprometida con aquellos y aquellas que a menudo no tienen voz ni voto, aunque sean quienes en verdad mueven y han movido el mundo: carpinteros/as, albañiles, sastres, panaderos/as -su padre era el panadero de Villafranca del Bierzo-, poetas, judíos/as que fueron exterminados/as en el Holocausto, entre otros/as. A los débiles y descontentos les da voz para que se expresen en libertad lírica, que es la mejor y más sana forma de expresarse, porque ser poeta es una forma de estar y ser en el mundo. Y su poesía nos toca de lleno las entrañas y nos invita a tomar conciencia crítica de la realidad, literalmente podrida por el dinero y el poder corrupto, un mundo que aplasta a los pobres y venera a los poderosos, donde por fortuna también existen artistas, como Mestre, que nos devuelven, con sus hermosas, reflexivas y espirituales palabras, el amor por la poesía, hecha vida en su caso.  

“Lo difícil tal vez resida en poder vivir hasta su últimas consecuencias la vida del poema”.


Tardes cinematográficas en la villa de El señor de Bembibre

Mañana viernes daremos comienzo, con El hijo de la novia, a estas Tardes de cine en villa del Benevivíre.

“Una viva y original Comedia Sentimental. Puro oro cinematográfico”. Así ha sido calificada El hijo de la novia, una obra esencial en la cinematografía.
La he visto en varias ocasiones y siempre que la veo me procura emociones intensas, tal vez porque nada de lo humano me es ajeno, y me siento identificado con lo que nos muestra.

El amor de Nino Belvedere (Héctor Alterio) y Norma Belvedere (Norma Aleandro) como algo que nos hace soñar, incluso despiertos. Una entrañable y acaso indestructible historia de amor, a pesar de los pesares, aunque la vida se torne difícil y la enfermedad se revele como pesadilla.
Esta exitosa película argentina, dirigida por Campanella y estrenada en   2001, fue nominada al Oscar a la mejor película de habla no inglesa, galardón que al final no obtuvo, aunque sí logró un gran reconocimiento en su propio país y aun en otros muchos países. Curiosamente, este director argentino conseguiría este premio por su película El Secreto de Sus Ojos, unos años después.
Con un guión inteligente, que apuesta por lo emocional, y una solvente dirección de actores, además en estado de gracia, Campanella, que desciende de Taramundi, como me dijera Jovino Andina, realiza una obra maestra del cine de los últimos tiempos.
Campanella y Castets, los guionistas, construyen una historia bien hilvanada, con diálogos ágiles, ingeniosos, veraces y llenos de buen humor, que aderezan este drama -puesto que aborda la enfermedad del Alzheimer- sobre la naturaleza del ser humano: las relaciones de pareja, la familia, la amistad, el trabajo, la búsqueda de sueños…
Dicho sea de paso, Fernando Castets y Juan Vera, co-guionista y productor respectivamente de esta peli, estuvieron hace años en la Escuela de Cine de Ponferrada para impartir una clase magistral. Los recuerdo con afecto.
El hijo de la novia es una comedia sentimental, como se ha dicho, pero también es un drama y un melodrama que nos cautiva y remueve las entrañas. Como la escena final en la que Nino mira con devoción a su mujer afectada de Alzheimer, sobre todo cuando comienza a sonar ‘La ceremonia’, la bella composición de la banda sonora compuesta por Illarramendi. No en vano, la banda sonora contribuye a enfatizar algunos momentos emocionantes. Y por eso es melodramática.

Por su parte el elenco actoral, sabiamente elegido, está soberbio, colosal. Se trata de grandes actores como Darín (un genio de la interpretación, que ya había estado a las órdenes de Campanella en El mismo amor, la misma lluvia, y ahora lo vemos en la reciente Relatos Salvajes), Héctor Alterio (consagrado) o Eduardo Blanco (con un visaje cómico desternillante) y actrices como la gran dama Norma Aleandro (que a su vez es directora, a la que pude ver en el teatro Bergidum hace años) o Natalia Verbeke, que hace un papelón como novia de Rafael (Ricardo Darín). Incluso están formidables en sus actuaciones Sandra (Claudia Fontán), la ex mujer de Rafael Claudia, y su hija Viky (Gimena Nóbile).
En esta película Rafael (Darín) es el prota, que sufre una crisis existencial a partir de los cuarenta, a resultas de su divorcio, el estrés, el distanciamiento con su madre Norma (Norma Aleandro) y también con su novia Naty (Natalia Verbeke), entre otras circunstancias, y es cuando se replantea su vida, llegando a verbalizar, delante de su novia, que le gustaría “irse a la mierda, sin que nadie lo joda”. Un momento memorable, en el que Verbeke está estupenda como actriz. Asimismo, también me parece reseñable la secuencia en una cafetería, cuando Naty le dice a Rafael que no le va a permitir que él juegue con ella, porque “ella sí vale la pena”.
Otras escenas, que se me antojan inolvidables, son la petición de mano que le hace Rafael a Naty a través del portero automático, cuando Juan Carlos (Eduardo Blanco), el mejor amigo de Rafael, le acaba confesando que se ha enamorado de su novia (Naty) o bien la ceremonia de la boda de Nino y Norma.

         La película está concebida o planificada en función sobre todo de primeros planos, que es un modo de resaltar la expresividad o el alma de los actores y actrices, así como el empleo del archiconocido plano-contraplano, y aun otros recursos como la profundidad de campo o los reflejos en los cristales.
La historia se cuenta a través de flashbacks que nos muestran al protagonista rememorando con nostalgia diferentes momentos de su infancia.
Una belleza conmovedora hasta hacernos saltar las lágrimas y reírnos a carcajadas a partes iguales. Es lo que tiene el arte.

miércoles, 22 de octubre de 2014

La fragua literaria leonesa: Elisa Vázquez

La Fragua Literatia Leonesa

Elisa Vázquez: "A pesar de que en el lenguaje sigue habiendo una gran dosis de sexismo, en mis libros no"

Manuel Cuenya | 21/10/2014

La narradora ponferradina Elisa Vázquez, autora de 'La pócima mágica' y  'Regreso a Montecorona', está ahora con dos historias casi a la vez, ambas ya estructuradas y muy meditadas.

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Elisa Vázquez. Foto: Manuel Cuenya
Ponferradina, la narradora Elisa Vázquez dice que escribe para la niña lectora que fue. En realidad, cree que sigue conservando la mirada ingenua y asombrada de los niños (y las niñas) para ver el mundo como un lugar excepcional, maravilloso. "En la mirada de los niños todo es nuevo, asombroso, emocionante. Los adultos perdemos gradualmente esa capacidad de sorpresa ante las cosas y nos acostumbramos a ver nuestro entorno, nuestra realidad, de forma rutinaria y práctica, desprovista de misterio", pero Elisa no la ha perdido, al menos del todo, y la literatura infantil y juvenil son un reflejo de su fantasía, del modo en el que ve el mundo.
Como contadora de cuentos para niños y niñas regresa siempre a su infancia, marcada por los paisajes bercianos, porque en todo lo que escribe tiene presente sus árboles, sus montañas, sus ríos, sus costumbres, sus leyendas. Asimismo, se siente impregnada de la forma de ser de sus gentes, porque es una de ellas, de sus historias, de sus cuentos; la base de todo lo que hace. "Es cierto que sobre esa base se añaden elementos recogidos en otros lugares y circunstancias en las que he estado, pero el "caldo" de mi literatura es auténticamente berciano". Resulta curioso que otro de los lugares que ha inspirado muchas situaciones, paisajes y personajes de sus libros haya sido la Toscana, quizá a resultas de que ciertas zonas de esa región italiana guardan un gran parecido con zonas del Bierzo, Elisa al menos lo ha visto así, la cual, cuando evoca su tierra desde lejos, crea escenarios imaginarios que tienen algo de ambos lugares.

http://www.ileon.com/cultura/044882/elisa-vazquez-a-pesar-de-que-en-el-lenguaje-sigue-habiendo-una-gran-dosis-de-sexismo-en-mis-libros-no

martes, 21 de octubre de 2014

El hijo de la novia

Esto escribí y publiqué en su día a propósito de El hijo de la novia, sobre la que hablaré este viernes en Bembibre. La cita será a las 20h15 en el Teatro Benevívere. 


Hacía tiempo que no sentía emociones tan intensas en el cine. Y con “El hijo de la novia” me la pasé con lágrimas en los ojos y carcajadas incontrolables. No me da ningún pudor confesar estas emociones. “El hijo de la novia”, que además es un título ciertamente original, nos hace pasar de la carcajada al llanto en unos segundos y nos permite disfrutar de ambas emociones de igual modo. Es una película-catarsis, una auténtica liberación, que se agradece en estos tiempos de zafiedad y artificios insostenibles. Detrás de esta genial película hay siempre un guión extraordinario, unos diálogos inteligentísimos y muy ingeniosos, capaces de hacernos repensar nuestra vida de mediocridad y automatismos varios.
Vera (productor) y Castets (coguionista) de El hijo de la novia

         “El hijo de la novia” es una de esas películas que te mantienen con los ojos abiertos y el ánimo encendido en todo momento. El director, Juan José Campanella, consigue un equilibrio perfecto entre lo dramático y lo cómico. Y en ningún momento uno siente que la historia sea ñoña, dulzarrona, o que al director se le haya ido de la mano. La genialidad de una película a menudo reside en un  buen guión y en una excelente dirección de actores. Lo demás está al servicio de la técnica. Pero si no funciona el guión, y los actores son unos tarugos, la película se cae por su propio peso. En el caso de esta hermosa y emocionante película los personajes están muy bien construidos y los actores bordan sus papeles, sobre todo el protagonista de la historia, Ricardo Darín, conocido de un amigo mío.

         A mi edad, dice Darín, ya sólo tengo un sueño, y mi sueño es irme a la mierda, que nadie me joda. Lo importante es que a uno no lo chinguen, que lo dejen libre, que no lo tengan esclavizado a ningún sistema, ni a ninguna carrera frenética hacia la nada. Lo importante es poder volar libre como los pajaritos, y no estar atado a ningún pesebre. 
El gentío, a menudo, sueña con la gloria, con el dinero, con todo ese materialismo, en verdad grosero, que nos invade. Y al final uno se da cuenta, afortunadamente uno suele darse cuenta casi al principio, que el sueño del protagonista es un sueño muy inteligente, cargado de un sentido del humor  envidiable. 
La reflexión de Darín es pura dinamita, conmovedora hasta hacernos saltar las lágrimas, una vez más. Darín está que se sale de la pantalla, y Héctor Alterio y Norma Leandro nos invitan a creer en el AMOR.

sábado, 18 de octubre de 2014

Enganchados al cine y el teatro


Buscando información sobre la peli, 'El hijo de la novia', sobre la que hablaré el próximo viernes en el Teatro Benevivere de la capital del Bierzo Alto, me encuentro con este artículo que escribiera en Diario de León. Como previa a otro artículo que hiciera sobre esta magnífica pelí argentina y alguna cosa más, que también colgaré en este blog. 


MANUEL CUENYA 01/11/2004
SEGUIMOS enganchados al cine y al teatro, lo cual nos mantiene activos y estimulados. Como si estuviéramos en el mejor de los mundos posibles. Estas últimas semanas hemos estado de enhorabuena en el Bierzo. El Festival de Cine de Ponferrada, Norma Aleandro y su querido embustero, y la clase magistral de Juan Vera y Fernando Castets en la Escuela de cine de Ponferrada. Esto parece el Hollywood berciano, ese bosque encantado de acebos y madroños en el que algunos bercianitos vivimos un sueño hecho realidad y fantasía a la vez. A menudo se confunde la realidad con la ficción, y aun ésta se suele tomar como una realidad más. Tener la ocasión de ver a Norma Aleandro en el Bergidum es como un sueño enternecedor. Estar cerca de Norma es como estar enfrente de una de las mejores actrices del mundo, como dijera Luis Ángel, un alumno de la Escuela de Cine. Estoy de acuerdo contigo, Luis, que Norma no tiene nada que envidiar a ninguna actriz de Hollywood ni de ningún «star system». Ya quisiéramos en nuestra España teatral y cinematográfica contar con una actriz como esta dama argentina, conocedora como nadie de las artes interpretativas así como las técnicas de dirección actoral. No en vano, ella es también directora de actores, y por lo demás una mujer con una educación exquisita. No olvidaré que un 22 de octubre de 2004 tuvimos la oportunidad de saludar a Norma. Su interpretación en «Mi querido embustero» es tan sublime que uno se rinde ante ella. Y acaba amándola. Sergio Renán, su compañero teatral, es también un actor extraordinario. El teatro argentino, el cine argentino nos han cautivado. Y uno está convencido de que Argentina, a pesar de sus crisis y vaivenes, nunca ha dejado de ser una potencia cultural, un mundo hacia el que uno mira con ojos de cariño. Luego de ver «El hijo de la novia» en presencia del director de producción, Juan Vera, y el coguionista, Fernando Castets, uno se sigue emocionando como si fuera la primera vez. El propio Vera dice que se emociona cada vez que la ve. Y hasta Amenábar acaba reconociendo que cuando estaba en la fase de producción de «Mar adentro» tenía en mente «El hijo de la novia». De ahí que le haya salido una película impresionante. Vera y Castets, además de conocedores del oficio, tienen sentido del humor. Es un placer conversar con ellos: el cine, la literatura de Henry Miller y Abelardo Castillo, la vida y en breve el estreno de «Luna de Avellaneda».
http://www.diariodeleon.es/noticias/bierzo/enganchados-cine-teatro_164216.html

jueves, 16 de octubre de 2014

De San Froilán a Cuba

Las fiestas de San Froilán, tanto en León como en Lugo, son santo de mi devoción (valga la redundancia de santidad), sobre todo las de Lugo. Espero que no se ofenda la ‘leonesidad’ andante y rampante. En todo caso, me acuerdo con afecto de los carros engalanados a su paso por la Plaza del Grano, la más bella de León. Y difícil se me antoja olvidarme de aquel año –era un rapacín- en el que mis padres, con su pareja galana y engalanada, ganaron al parecer -porque no vieron ni una perra gorda- el primer concurso provincial. Y ahora, que me da por rememorar, la editorial Everest llegó a editar un libro en el que figuraba este evento, ilustrado con una foto en primer plano de mi padre y de mi madre guiando el carro. También se me hace difícil olvidar el pulpo a feira de Lugo, aunque Manolo, el dueño del mesón Tres Portiñas (desafortunadamente ya cerrado) dice, o decía, que en Lugo el pulpo lo sirven duro, sobre todo para un berciano.

A las fiestas de la ciudad en que naciera San Froilán suelo acudir con religiosidad (un modo de hablar, nomás) desde hace un chingo de  años, que diría cualquier cuate, cuata o carnalita mexicana. Llama mi atención que el santo patrón de Lugo y de la diócesis de León anduviera de retiro espiritual, cual buen ermitaño, por las montañas del Curueño, ‘el río del olvido’, y también por Vega de Valcarce, en el Bierzo. Dos espacios literarios por los que siento cariño.

En estos momentos San Froilán, con su ritmo danzarín, me está llevando a Cuba. Qué curioso, que un santo me embarque en una aventura cubana, en este caso musical, porque el santo lucense, con sus magníficas fiestas declaradas de Interés turístico Nacional, me ha permitido escuchar este año, además del virtuoso violinista Ara Malikian o a la gaitera Susana Seivane, a orquestas míticas como Buena vista Social Club, compuesta por músicos de una calidad excepcional (como el colosal y ya desaparecido Compay Segundo). Buena vista social club –recomiendo también el visionado de la película homónima de Wenders- tocan como los ángeles mulatos (permítaseme esta licencia a lo Machín, otro enorme cubano de la música). 
A esta genial banda de músicos cubanos, con Omara Portuondo como estrella, tenía ganas de escucharla en directo desde hace tiempo, y aquí que se me presentó la ocasión hace tan sólo unos días, con motivo de las fiestas ‘luguesas’. Recuerdo, no obstante, que a Elíades Ochoa ya lo había escuchado en concierto en Ponferrada, pero no a la banda al completo. Una maravilla, que Lugo festeje por todo lo alto este San Froilán, que en León también toca la zanfoña.


martes, 14 de octubre de 2014

La fragua literaria leonesa: Gregorio Fernández Castañón


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La Fragua Literatia Leonesa

Gregorio Fdez. Castañón: "El leonés es, con orgullo, el auténtico cazurro, es decir 'el que no cesa'"

Por Manuel Cuenya | 14/10/2014

El polifacético Gregorio Fernández Castañón, autor de 'León tras las sebes de un ayer', está trabajando en el proyecto cultural que dirige. Prepara la revista del próximo año, y está inmerso en un nuevo libro de la colección 'Los libros de CamparredOnda', una novela de David Rubio que, sin duda, dará que hablar.

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Gregorio Fernández Castañón. Foto: Manuel Cuenya
Narrador, miembro de la Asociación de Escritores y Artistas españoles, con sede en Madrid, "artesano" o "artífice", "revolucionario cultural", como él mismo se define, Gregorio Fernández Castañón es una persona esencial en el ámbito cultural en la provincia leonesa, en esta república de las letras, en la que imprime su impronta, su sello inconfundible a través de su extraordinario 'mundo CamparredOnda', con su revista, sus libros,  sus cuadernos de plata y la Asociación, 'La Armonía de las letras', de la cual es su fundador. Una labor encomiable, la suya, que ha contado con la colaboración de grandes autores y autoras de León en las colecciones que dirige: "El proyecto cultural CamparredOnda está abierto a todo creativo, con una única condición: calidad en sus escritos. Mi máxima aspiración es satisfacer a la pequeña gran minoría que nos sigue cada año. Esa fue mi primera norma a cumplir desde el principio".
Su obra literaria, que incluye libros de relatos como 'Remolinos de furia' (en los que aparece por ejemplo Bembibre como 'el pueblo de barro y pizarra') y novelas como 'Bajo el poder de las piedras' (una historia de amor en una comunidad monástica), ha sido premiada en varias ocasiones. Y él, a su vez y desde la Asociación que preside, concede también premios. "El premio que concede nuestra Asociación es un premio de reconocimiento cultural. Esa fue la primera intención y en ello continuamos trabajando. No es fácil, créeme, mantener este premio. La sociedad no parece enterarse de la conveniencia de que existan premios así. Y, si hablo de las altas esferas culturales, tengo que guardar silencio para no lanzar al aire un improperio. Deberían ser ellos los que lo otorgaran o, al menos, lo apoyaran. Pues ya ves: ni lo uno ni lo otro. Y por aquí andamos nosotros danto tumbos, pero con la cabeza muy alta. Por cierto: ya está abierta la convocatoria del año que viene. ¿Alguien conoce a alguna persona o asociación adecuada merecedora de nuestro premio anual? Si es así, agradeceremos que nos mande su candidatura a: proyectoculturalcamparredonda@gmail.com".

http://www.ileon.com/cultura/044677/gregorio-fdez-castanon-el-leones-es-con-orgullo-el-autentico-cazurro-es-decir-el-que-no-cesa

jueves, 9 de octubre de 2014

El sur

Aunque ya casi nadie se acuerde de su nombre, de aquella chica introvertida y depre, con una carrera brillante y un manejo de la palabra escrita extraordinario, siempre nos quedará ‘El sur’, una novela breve con una potencia narrativa fuera de lo común, que a algunos nos ha sacudido las entrañas. Leer y releer este relato fascinante me procura emociones intensas, lo que sólo logran las obras de arte. Y su autora lo consigue contándonos acaso su propia historia autobiográfica. O bien una trama que ella conocía de primera mano, en este caso a través de los ojos de una niña-adolescente, Adriana. Definitivo es ya el comienzo: “Mañana en cuanto amanezca iré a visitar tu tumba, papá...”. Como ocurre por ejemplo con ‘Crónica de una muerte anunciada’, de Gabo o ‘El túnel’, de Sábato, cuyos inicios nos dejan temblando.

Probablemente más conocida fuera que dentro del país (habitual en esta tierra ingrata), Adelaida García Morales, fallecida recientemente, fue una mujer prodigio (actriz, modelo, guionista, traductora, profesora, escritora…), que el transcurso del tiempo le jugó a buen seguro malas pasadas. 
En la Escuela de Cine de Madrid conoció al cineasta Víctor Erice, con quien acabaría formando pareja durante un tiempo, y fruto de esta unión creativa surgió el guión de ‘El sur’, que Erice se encargaría de adaptar al cine, consiguiendo otra obra maestra, aunque en la película (al parecer por razones de producción y falta de guita) no se rodó ni se mostró el sur, lo que le da cierto halo de misterio, con ese fuera de campo sólo intuido, que me hace recordar al mejor Hitchcock, quien le dedica toda una película a ‘Rebeca’, como mujer ausente, casi inexistente, y nos tiene con el alma en vilo. Es la potencia que a menudo tienen las obras de arte cuando sólo sugieren y no muestran. 
        Resulta curioso y sorprendente, una vez más, cómo el ‘Séptimo Arte’, que es un medio de masas (incluso el llamado cine de autor o autora), arrasa literalmente a la literatura, sin duda porque vivimos bajo el imperio de la imagen frente a la palabra, lo que convendría repensar, incluso desde el mundo audiovisual, como ya lo han hecho Wenders, o Erice, el cual estuvo a punto de visitar la Escuela de cine de Ponferrada cuando creíamos que ésta se convertiría en un centro de referencia nacional. Tal vez por esto, Pasolini abandonó la docencia de la literatura en aras del cine, lo que le procuraría una gran proyección internacional, aun siendo un cineasta de culto y sin tener -dicho por él mismo- ni idea de la técnica cinematográfica. Pues eso, que un día de estos volveré al sur. 


martes, 7 de octubre de 2014

La fragua literaria leonesa: Ana Cristina Herreros




La Fragua Literatia Leonesa

Ana Cristina Herreros: "Contar es como respirar, necesito hacerlo, me llena de oxígeno y de energía"

Por Manuel Cuenya | 07/10/2014

La narradora, contadora de cuentos y editora, Ana Cristina Herreros, autora de 'Cuentos populares de la Madre Muerte', está  editando los 'Cuentos antiguos de Gran Canaria, contados por las niñas y los niños', y escribe un 'estrellario', que es el complemento a su 'Geografía mágica'.

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Ana Cristina Herreros. Foto: Soledad Felloza
Narradora, contadora de cuentos, editora, investigadora, Ana Cristina Herreros, conocida bajo el nombre de Ana Griott cuando cuenta cuentos, es una leonesa afincada en Madrid, como tantas autoras (y tantos autores) de la tierra, que han decidido poner tierra de por medio en busca de un futuro mejor, de un espacio que les permita desarrollar su trabajo creativo.
En su caso, cual si se tratara de un hermoso cuento, Ana Griott recuerda que se fue a Madrid porque se enamoró de un mago que conoció en un congreso de Literatura del Siglo de Oro, "y el mago, como el flecha, era de León". Cuando llegó a Madrid vivió en un piso compartido con otros leoneses. "Nos llamaban 'la botillo conection' y es que hacíamos vida de León pero en Madrid. Hasta nos traía un tendero el pan de La Bañeza dos veces por semana".
León es la casa a la que siempre llega, su casa materna, el regazo de su madre, "porque la gente que nacimos en León oficiamos de leones allá donde vamos".
Y como leonesa que ejerce de tal, la autora de 'Cuentos populares de la Madre Muerte', cree que León es la provincia con la mayor densidad de poeta/narrador por metro cuadrado. "Quizá tenga que ver con ese gusto por la palabra que tenemos los leoneses, gente de pocas palabras, por otro lado, pero que nos gustan bien dichas. Y este gusto por la palabra precisa, la que nombra y funda, sin adornos, quizá tenga que ver con el clima". El largo invierno, las nieves y heladas –según Ana Griott– favorecen que todo suceda en torno al fuego, a la cocina, el lugar de los relatos, mientras rememora que en los filandones las mujeres se reunían a 'filar', y que mientras hilaban la lana de las ovejas hilaban también sus palabras para tejer relatos.
http://www.ileon.com/cultura/044450/ana-cristina-herreros-contar-es-como-respirar-necesito-hacerlo-me-llena-de-oxigeno-y-de-energia