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jueves, 29 de mayo de 2014

Pepe Carralero

Pepe Carralero y Clotilde

Sabía que Pepe Carralero es un gran artista, también sabía que es buena persona, además de un tipo simpático, que cuenta anécdotas graciosas y recuerda con afecto a la lechera de su infancia, Clotilde, pero lo que no sabía es que me había hecho una caricatura, un retrato a lápiz, que me obsequió con motivo de las Jornadas de Autor que le dedicara recientemente el Instituto de Estudios Bercianos en Ponferrada y también en su pueblo natal, Cacabelos. Después de saludarlo y felicitarlo, cual se merece, nos hicimos unas fotos y, cuando le dije que ya me despedía, me pidió que lo esperara. ¿Y qué querrá decirme?, me pregunté. Cuando quise darme cuenta, ya me estaba mostrando este regalo, que guardo y guardaré con mucho cariño. 

He de confesar que me parece un lujo, un gran honor, que Pepe Carralero, a resultas de una Jornada que le dedicáramos a otro grande, en este caso de las letras, como lo fuera Ramón Carnicer, tuviera la gentileza de hacerme esta caricatura-retrato, porque Carralero es capaz de captar el alma de aquellos a quienes retrata. Y plasmar el alma de alguien es puro arte. En realidad, en eso consiste o debería consistir el arte, sea en pintura y aun en otras bellas y nobles artes. Resulta curioso que los musulmanes, al menos algunos, creen que, cuando alguien les hace una foto (aunque no sea precisamente una foto artística) les está robando el alma.  Hacer una foto con arte es a buen seguro un modo de apropiarse del alma del fotografiado o fotografiada. Y si lo que estamos pintando o fotografiando es un paisaje, pues también podríamos, siempre con arte, materializar su esencia.
Con Pepe Carralero y Jovino Andina


La literatura, por ejemplo, se convierte en arte cuando uno es capaz de insuflar vida a las palabras, hacer que éstas respiren, que las letras tengan duende, aroma y textura, gusto y sabor, que suenen a música, aunque no sea del todo celestial, pero que tengan sonido y color, incluso que desprendan una verde fragancia natural. La poesía, si se precia de tal, según el Premio Cervantes Gamoneda, tiene que ser vida. En cualquier caso, la buena literatura, como la buena pintura (en el fondo ambas se tocan y están hermanadas), deben estar vivas. La vida que logra este catedrático bohemio, al que nacieran encima de una bodega, en su pintura. Ahí están sus retratos literarios del maestro Pereira, del poeta Colinas o bien el que le hiciera al sociólogo Amando de Miguel, quien por cierto estuvo presente, con una estupenda disertación, en su reciente homenaje en el Bierzo.

         Te deseo, querido Pepe, lo mejor. Me has hecho feliz con tu generosidad, con tu arte. 

martes, 27 de mayo de 2014

La fragua literaria leonesa: Julia Barella

La Fragua Literaria Leonesa
Cultura cultura

Julia Barella: "León ha seguido acompañándome en el anonimato y en el desapego, en el cariño y en la nostalgia"

Por Manuel Cuenya | 27/05/2014

La poeta y profesora, Julia Barella, autora de 'Praderas de Posidonia', sigue escribiendo y trabajando en las relaciones entre la literatura y el medioambiente, la poesía y la degradación de la naturaleza.

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Julia Barella. Foto Inés Marful
"He soñado que era yo misma
ni alegoría ni símbolo ni metáfora de mí.
Despierto y sólo reconozco lo que no soy:
ni sufría exilio, ni maltrato,
no era esclava ni vendía mi cuerpo,
es cuanto sé de mí".
(Julia Barella, 'C.C.J. en las ciudades')
Poeta, profesora de Literatura del Departamento de Filología, Comunicación y Documentación y directora de la Escuela de Escritura de la Universidad de Alcalá de Henares, Julia Barella, originaria de León, recuerda su ciudad con mucho cariño, porque aquí comenzó como poeta de la mano del maestro Antonio Pereira. Y en su universidad aprendió a ser profesora y a sufrir los primeros desengaños, las durezas del clima y la soledad. No obstante, León ha seguido acompañándola, "aunque casi nadie lo sepa, en el anonimato y en el desapego, en el cariño y en la nostalgia", porque es el paisaje de su infancia, dividido entre el jardín de Villafranca, los cerezos de Corullón, los cálidos ocres de la Maragatería y la capital. "Allí nací y di mis primeros pasos bordeando el río por el paseo de Papalaguinda, allí, me cuentan, que besé, también, por primera vez", aclara esta poeta, crítica literaria y profesora que compatibiliza la enseñanza con la creación literaria, aunque no resulta nada fácil, según ella, porque ha tenido que luchar para que su labor como docente no influyera en su creación poética, y también ha llegado a pensar en dejar la crítica literaria para dedicarse en exclusiva a la poesía. En todo caso, cuando le ofrecieron la dirección de la Escuela de Escritura de la Universidad de Alcalá de Henares, hace seis años, creyó que esto enriquecería su escritura. "Hoy no puedo decir lo mismo; tengo que elegir", señala, conocedora de que son pocos quienes llevan bien la relación entre la enseñanza y la creación literaria. "Ambas son excluyentes". Sin embargo, siente admiración por algunos escritores que lo han conseguido como Jorge Guillén, Pedro Salinas, Julia Uceda, Guillermo Carnero, entre otros.

jueves, 22 de mayo de 2014

Paisanaje nocedense

Hoy toca charla en Ponferrada. Será a partir de las 20h en el centro cultural de Caja España, que está justo detrás del hotel Madrid. En un principio se había anunciado para la Casa de la cultura, pero un mitin nos desplazará, porque la política todo lo puede y lo manda en este mundo asediado por charlatanes que sólo buscan su propio interés (y el de sus cuates y carnalitas, claro) y no dejan de mirarse a su ombligo ni un sólo instante. Así nos luce la pelambre. Cada cual a su puta bola, bola de pendejos, eso es lo que nos está tocando... las... ¿o era una charla sobre leyendas y tradiciones en el Bierzo? Bueno, que no quiero que se me vaya el santito (o la santita) a las nubes. Me centraré. Recapitulo. Sí. Ahora voy. Pues, quienes estéis interesados (e interesadas) daros un voltión por el susodicho centro cultural ponferradino y nos vemos allí. 

Esta será ya la segunda edición de Leyendas y Tradiciones bercianas. En la primera hablé/hablamos de moros y mouros/moros y moras, duendes, trasgos y xanas (también xanines), amén de otras leyendas de bruxas y demos o demois. Pero hoy quiero centrar mi intervención -aunque de alguna pincelada a las ánimas benditas, rezo, a las trastadas y la cava de las viñas (con especial hincapié en la ponchada y el ñigal)- en el paisanaje nocedense, ese que engancha y cautiva por sus singularidades, esos paisanos y paisanas que nunca salen en los telediarios ni en la prensa, salvo que uno se encargue de darles voz y voto (ahora que volvemos al circo de las elecciones). 

En realidad, hablaré de aquellos seres, ya desaparecidos, que quedaron grabados en mi subconsciente, lo único que nos queda, cuando hemos olvidado y desaprendido todo (o casi todo). Aquellos tipos y tipas que nos han marcado, de algún modo, con sus dichos e historias... y aun nos han dado una vuelta a la chola con su modo de vida, en ocasiones picaresco (incluso cabronísimo), como fue el caso de Benito Bullarengue (culo, en cubano). Un especimen de armas tomar (nunca mejor dicho), que vendía el capital que no era suyo, las fincas de los incautos, con la ayuda de algún gancho y el pimple, en subastas hechas ex profeso en la tasca del pueblo, y luego se lo llevaba a la Argentina. Y si te he visto no me acuerdo. Bueno, sí, porque el tipo hizo esta engatada en varias ocasiones. Quién sabe cómo se las ingeniaba para meter siempre gato por coneja. Sobre Bullarengue y sus trapacerías he llegado a escribir algo en La Curuja, nuestra revista nocedense. En aquel tiempo -hablo de los 40 y 50 del pasado siglo-, era habitual que los nocedenses emigraran al nuevo mundo en busca de un porvenir, que se perfilaba harto negro en la España de posguerra inmediata. En realidad, no sabemos si ya eran espabilados o se espabilaron en América (o ambas cosas). Pero resulta, cuando menos curioso, que algunos, a quienes sacaré a la luz, vivieron en América, como son los casos también de Pachín, El Petronilo, Milonga, mi bisabuelo Gabinín, o el propio León Artola (bien conocido en el mundo del cine). En cambio otros, a quienes también mencionaré, nunca estuvieron, creo, en América. Hablo de gente como Ángela de Secundino, Consuelo la de Santiago Teresín, el propio Teresín, Benito Chirito (el Corbato), el señor "Jeotero", un tal Idro (Isidro) o el famoso futbolista César. La lista se me hace cuasi interminable pero creo que, para una charla breve, será más que suficiente. 

Pachín, al que he dado en llamar "el Goucho Marx" de Noceda, era un hombre, cuentan las lenguas, muy chistosito, que tuvo, tal vez, la fortuna de hacer las Américas. Creo recordar que vivió en Cuba y también en los Estados Unidos. Tenía, dicen quienes lo conocieron (yo lo recuerdo, con muy pocos años, asomar el pescuezo por una ventana, pues en sus últimos años de vida era vecino de la calle Los Moros) sentencias ingeniosas, humorísticas. Y era algo pillín, también. Las montaba pardas. 

El Petronilo, a quien también llegué a conocer porque era vecino de la Calle La Parada, vivió en los Estados Unidos. Al parecer, sabía leer en inglés (no sé si hablar). Y en sus últimos años de vida estaba sordo como una tapia. Jugaba solo al tute y tenía mala leche. Sus sentencias eran sobrecogedoras. Las dejaré para la charla. Como las de Pachín.

Milonga, al que recuerdo de un modo vago, porque éste era vecino del barrio de San Pedro, parece que estuvo a punto de ser actor de cine en Buenos Aires (quizá llegó a actuar). Y cuando regresó a Noceda presumía de ser rico: "Paf, yo no preciso trabajar", decía al tiempo que hacía rugir con su mano unas monedas en el bolsillo del pantalón.

Mi bisabuelo Gabinín había estado en el Canal de Panamá y creo que en Cuba, era un fenómeno y un cabroncete. No lo llegué a conocer, pero mi madre me ha contado miles de historias suyas. 


León Artola fue un pionero del cine leonés, originario de Noceda, que desarrolló su carrera en la Argentina. Entre sus obras conocidas está "Rosario la Cortijera", aunque también realizó otras obras como "Gallegos en Buenos Aires". Era actor, director y operador de cámara. Para más información, sobre este ilustre e ilustrado personaje (y aun sobre otros), podéis echarle un ojo a nuestra web: http://nocedadelbierzo.com/personajes/

Por su lado, Ángela de Secundino era, junto a Ludivina, una gran panderetera y sobre todo una excelente persona. "Hay que querese, demoi, y no mancase", decía a menudo, con acento astur-leonés y mucha sabiduría, esta mujer luchadora, que era la abuela de mis amigos Ricardo y Raquel. 

Otra mujer muy trabajadora era Consuelo la de Teresín, vecina de la Calle La Parada, a la que guardo cariño, cuya historia de "Las ovejas en el trigo" gustaré contar en la charla de hoy. 

El padre de Consuelo, Santiago Teresín, era un fenómeno, lo recuerdo siempre en su lagar. Contaba historias increíbles, como la del gato que subió a la luna. Era el abuelo de buenos amigos, entre ellos, Venancio, Vicente, Domingo, Chalton o Miguel Ángel. 

Pintoresco para la época me resultaba la figura o figurón de Benito Chirito (o el Corbato), un señor centenario que siempre estaba de punta en blanco, trajeado, con sombrero, acaso de copa, con bastón, asomado al corredor de su casa, como que con él no fuera el trabajo campestre. Supongo que sería un señorito rentista, un dandy, que vendía, eso sí, tocino (entonces imprescindible en la cocina de Noceda) a precio de chuletones de buey. O eso me ha llegado a contar mi padre. Aquel tipo parecía un ministro de algo. Impresionaba verlo, tan esbelto, tan maqueado. Llegó al siglo, por supuesto, o lo superó. 

Un personaje fílmico era o es (creo que aún vive) El "señor Jeotero", que se subió a un árbol y no quería bajar de él ni a tiros. Y de este modo se libró de la mili. Me hace recordar al tío matto de Amarcord. Jeotero, entre otras lindezas, también cogía la bici y se iba a Ourense de excursión. Era muy amigo de mi padre, el cual siente y sentía debilidad -como uno mismo- por los seres marginados y marginales. 
No quiero olvidarme de Idro (imagino que sería Isidro), un ser que contaba unas trolas fuera de serie. Como la del gocho que iba con él a apañar castañas o la de los "onejos".

También me apetece darle vuelo al famoso futbolista César Rodríguez, originario de Noceda por parte materna, que formó parte del Barça en aquella delantera mítica constituida también por Kubala. A la que el cantautor Serrat dedica una de sus canciones. César, que era un figurón del fútbol, ejerció asimismo como técnico en el Barça, Elche y Zaragoza finalizando su carrera futbolística en la Cultural Leonesa. 

Y, para finalizar, quiero rememorar la figura de Felisa Rodríguez, que tanto hizo por su pueblo, una maestra y poeta entregada en cuerpo y alma a rescatar y ensalzar la historia de Noceda. Gracias a ella y su Misión Rescate se recuperó el Ídolo de Noceda, que hoy figura en el Arqueológico Nacional, además de réplicas del mismo tanto en el museo de Noceda como en el museo del Bierzo (Ponferrada). Ahí queda su "Soñando tesoros por los castros de Noceda", una auténtica reliquia y un libro esencial. 

Barbarie

La barbarie se impone, una vez más, en esta “civilizada suciedad”, que hemos construido con manos asesinas. El asesinato de Isabel Carrasco nos pone los pelos de punta y nos deja la sangre helada. Una salvajada que debería hacernos reflexionar sobre el mundo en qué estamos parados. Esto se ha convertido en un Oeste desbocado, en el que nadie parece estar seguro, ni siquiera en una ciudad como León, que creíamos tranquila, otrora un lugar estupendo para pasearse con sosiego a orillas del Bernesga. A partir de ahora, cuando pasee por la Condesa, recordaré lo sucedido con una inmensa tristeza. Y creeré que, en vez de estar en un sitio en el que nada malo podría ocurrir, todo es posible en esta vida tocada por la muerte. Y rememoraré, a buen seguro, mi estancia en México, ese país hermano en el que la vida no vale nada y donde la muerte, por asesinato, es el pan nuestro de cada día.


La vida es nuestro bien más preciado, lo único de que disponemos, y cuando nos lo arrebatan, de una manera tan aberrante y monstruosa, nos sobrecoge, poniéndonos un nudo en la garganta. No nos engañemos, porque nunca el ser humano ha sido, a lo largo de la historia infame de la humanidad, un alma de la caridad, aunque por fortuna haya gente buena, pero los tiempos asesinos que nos invaden, acentuados por la crisis económica, la crisis de valores morales, espirituales, nos están llevando al precipicio, a un callejón sin salida. No vivimos o no deberíamos vivir, a estas alturas del siglo XXI, en un mundo tan bárbaro, donde cada cual se tome la justicia a su antojo, pero está claro que cada cual hace lo que le viene en gana sin reparar en que la vida es lo único que tenemos. Y que no cabe justificación de ningún tipo para cargarse a nadie (si exceptuamos, quizá, en legítima defensa). A nadie. Aunque no sea santo o santa de nuestra devoción porque el odio siempre engendrará odio en una cadena interminable, que nunca nos conducirá a nada bueno. Por supuesto, tampoco la pena de muerte es sostenible. No es que a uno le salga la vena cristiana, nada de eso, sólo que la vida debe prevalecer en todo momento. También la de Isabel Carrasco, con quien no llegué a tener trato directo, con lo cual no puedo decir nada bueno ni nada malo de la expresidenta de la Diputación leonesa (únicamente su defensa como ser humano), salvo lo que se cuenta y se dice a través de los medios o bien en círculos privados, quienes la conocieron o tuvieron contacto con ella. Sólo, en contadas ocasiones, llegué a verla de cerca, por ejemplo en algún bar de Bembibre, que me hará recordarla. 

martes, 20 de mayo de 2014

La fragua literaria leonesa: Ramiro Pinto




La Fragua Literaria Leonesa
Cultura cultura 

Ramiro Pinto: "León es tierra de poesía y de hogaza, chorizo y cecina"

Por Manuel Cuenya | 20/05/2014

Autor teatral, novelista, poeta y ensayista, Ramiro Pinto, autor de '¿Quién es Alexandra?', está corrigiendo la segunda parte de una novela que lleva escribiendo durante nueve años, una larga historia que recorre el mundo interior moderno".

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Ramiro Pinto. Foto: Jota de la Rosa.
Aunque nacido en Madrid, Ramiro Pinto es un autor leonés porque lleva ya muchos años viviendo en la capital provincial, otrora su tierra mítica. Parte de su familia era leonesa. Su abuelo materno nació en Redipuertas, mientras que sus otros abuelos, por parte paterna, eran del barrio del mercado uno, Ramiro, y del barrio de El Egido, Marucha. También de León, en concreto de Santibáñez de la Isla, es Yolanda, su pareja, y en esta ciudad nacieron sus cinco hijos.





http://www.ileon.com/cultura/040190/ramiro-pinto-leon-es-tierra-de-poesia-y-de-hogaza-chorizo-y-cecina

viernes, 16 de mayo de 2014

Mayo

Este año mayo no está marceando, como reza el refrán. A veces los refranes son sólo eso, dichos populares, que no siempre atinan, incluso yerran de un modo atronador. En ocasiones, sólo en determinadas circunstancias, el sentir común se revela inefectivo por dicharachero. El futuro, ni quiera el inmediato, se me antoja imposible de predecir por más que uno le eche cuento y adivinación al asunto. Y en este caso se alegra uno de que este mayo haya llegado al Bierzo, a la provincia de León, cargado de luz y verde clorofila, con rostro de chiquilla chistosa y juguetona, lo cual me produce un placer inmenso. Ojalá viviéramos siempre en un mayo de esta guisa, acaso como en la eterna primavera de la Cuernavaca ‘mexica’. Por fin, después de un largo, triste y lluvioso invierno ha llegado la primavera a esta república de los almendros, incluso al útero de Gistredo, desde el que me dejo arrullar por sus aguas medicinales, curativas, dicen las lenguas. También las palabras, sabiamente proferidas, pueden convertirse en un bálsamo para la mente-cuerpo. Por eso conviene, al menos de vez en cuando, acostarse con ellas, acariciarlas, abrazarlas con devoción. Ay, las palabras.

Se dice que mayo es el mes de las flores, de los amores y de la poesía. Por tanto, es una buena ocasión para tumbarse en un prado bajo el cobijo reparador de algún árbol mientras se recita alguna oda a los estorninos. Qué es ésta una sana manera de bendecir los campos. Hoy me siento con ganas salir al monte y respirar aire puro, aire limpio, vaya utopía, porque me temo que las fumarolas de la térmica me acabarán atufando. Y si no me llegan éstas, a buen seguro me tocarán las dioxinas de la cementera de Toral de los Vados. ¿Pero no vivimos en un vergel? ¡Quién lo diría!
Nicolás Miñambres

Esta es tierra idílica, una olla u hoya para ser soñada, un auténtico refugio amoroso, tocado ahora por la varita mágica del esplendor primaveral, que nos devuelve a la vida, después de varios meses hibernando como los osos que asoman el hocico por el valle de Salientes, a unos pocos metros de Mil madreñas rojas, ¿verdad, Antonio? Ya iba siendo hora de poder salir a oxigenarse, a empaparse de sol, a disfrutar, en definitiva, de un buen clima. Y este mayo, florido y ‘fermoso’, nos está dando aliento y fuerza para proseguir en la batalla.
Gregorio F. Castañón


Ahora me estoy acordando de que Nicolás Miñambres nos obsequió con un libro, editado por Gregorio Fernández Castañón, gran mecenas de la cultura leonesa, sobre los meses del año: “… al mes de Mayo le llaman del amor, que el amor, en la vida, es la más bella flor”. 

jueves, 15 de mayo de 2014

La fragua literaria leonesa: Yago Ferreiro

La Fragua Literaria Leonesa

Cultura Cultura

"El invento del cinematógrafo es el que más ha cambiado la forma de pensar y de imaginar el mundo hasta la llegada de Internet".



Por Manuel Cuenya | 15/05/2014

El poeta Yago Ferreiro, autor de 'Poética para cosmonautas', piensa dar el salto a la novela, mientras escribe un par de poemarios.





Yago Ferreiro. Foto de Javier Arce

Nadie debiera estar de acuerdo,

Para eso existe la "actividad".

Ella cierra fuerte los muslos,

Para después abrirlos...

('Poética para cosmonautas', Henry Pierrot-Yago Ferreiro)'


Autor de 'Poética para cosmonautas' (Leteo, 2005) -reeditada y adaptada al cine bajo el título de 'El cosmonauta' (Nicolás Alcalá, 20013)-, Yago Ferreiro es un poeta nacido en Barcelona, aunque afincado en León, que ha escrito esta obra "desde el dolor, con una intención clara de forjar un lenguaje accesible, casi masticable para cualquier tipo de público... Escribir ese libro y poder entregárselo a la persona que lo hizo posible, constituye el único orgullo constatable de mi vida", dice con satisfacción.

En cuanto a la adaptación, Yago confiesa que intentó no involucrarse demasiado emocionalmente aunque sí echar una mano en lo que pudo. Revisó las versiones de guión y procuro en todo momento entender la visión de Nicolás, el director de la película. "Para mí 'El cosmonauta' no es una adaptación de mi libro, ni el libro un anexo de la película. Son dos obras de arte independientes, mirándose a la cara, conversando". No en vano, Yago siente devoción por el cine, en concreto por una suerte de cine especial, cuyas "narraciones siempre son poéticas, acaso indescifrables", como el de Tarkovski, que tanto le interesa, "aunque puede ser considerado un cineasta primitivo para las nuevas generaciones". En el cine de este director "hay un poso de honestidad y de riesgo, de investigación en el lenguaje audiovisual, que hecho bastante de menos en las producciones de cualquier otro cineasta", aclara Yago, a quien le gusta firmar sus libros como Henry Pierrot, en clara alusión a Henry Miller y a 'Pierrot le fou', la legendaria película del maestro Godard.

sábado, 10 de mayo de 2014

Fulgencio Fernández en Tardes literarias

Un 
Fulgencio Fernández en la librería Artemis
Fulgencio Fernández, quien fuera redactor Jefe de La Crónica -ahora de la Nueva Crónica-, nos visitará el próximo martes día 13 de mayo (vaya día, para los supersticiosos) para hablarnos de personajes ilustres y desconocidos de la literatura leonesa. Campo en el que el tío Ful (como se le conoce entre amigos y cercanos) es toda una institución. No en vano, escribió, en colaboración con David Rubio (ahora Director de la Nueva Crónica), un libro cuyo título es ‘Personajes leoneses’. 
Ful, que ha escrito mucho y bien sobre personajes de la cultura leonesa, entre otros muchos sobre nuestro paisano, el cineasta León Artola, es un buen conocedor de los entresijos del mundo periodístico y literario leonés. Y por supuesto un gran contador de historias. Una especie de Pereira de la Montaña leonesa. Recuerdo con especial cariño, Ful, aquel día en Cármenes, tu pueblo, en compañía de nuestro amigo Llamas.
Galardonado con una mención especial en la modalidad de igualdad del prestigioso premio Cossío, Fulgencio ha dedicado varios artículos y reportajes a mujeres leonesas, que han sido pioneras, por ejemplo, en la medicina, en la conducción de un bus y también de un taxi, en pilotar un avión o en el mundo del ilusionismo. 

Dice Artigue que Fulgencio Fernández es “un tamborilero de la prosa, hablador ocurrente e irredento, barbudo sin comedimiento como un comunista de pueblo, sociólogo del surrealismo rural”. Ful es, en todo caso, un imprescindible del periodismo leonés, que ameniza con su verbo cualquier filandón o charla. Por tanto, no os lo perdáis el martes 13 de mayo en la casa de las culturas de la villa del Benevivere. La cita será a las 20h.

                                     

martes, 6 de mayo de 2014

Sones rumanos en el Bierzo




En estos tiempos de barbarie, en los que impera la basura, desde la televisión hasta la comida, pasando por la música, la literatura y aun otras nobles artes, asistir a un concierto de la Fanfare Ciocarlia es, cuando menos, un modo extraordinario de dejar de pensar en tanta inmundicia, una forma de alejarse de la historia de la infamia y religarse, por ende, con la música y la belleza, con los afectos y la calidez que procuran sus sones balcánicos. Al menos a uno le han servido como una especie de terapia contra tantos males. No es que sea un pesimista, nada de eso, sólo que la realidad se impone como una apisonadora. Pero siempre nos quedarán los sueños y los mundos hermosos donde la música nos devuelva a una naturaleza primigenia impregnada de placer y felicidad, exenta de dolor.

En cualquier caso, escuchar a esta orquesta rumana y romaní en la Sala La Vaca de Ponferrada, el pasado fin de semana, me ha fascinado, cargándome de energía y haciéndome vibrar. A lo mejor resulta que, en mis vidas anteriores (suponiendo que las hubiere, que es mucho suponer) fui zíngaro y por eso siento tan familiar la música de la Fanfare Ciocarlia, que, por lo demás, me hace recordar a aquellas bandas de otrora que, con sus instrumentos de viento, nos enrolaban en mundos fantásticos, en verbenas de leyenda.

La música, cuando lo es de verdad, se me hace un arte sublime. Y este grupo, compuesto por once músicos,  me ha tocado de lleno con esos ritmos trepidantes, engatusadores, que de un modo inevitable me han ayudado a viajar a ese país, Rumanía, tan poco conocido, al que en ocasiones no tenemos en mucha consideración, antes al contrario, a pesar de que nos une una lengua y también una música con ciertos sonidos similares. A veces tengo la impresión de que cuantos más lazos nos unen con otras culturas, y aun con otros países, más miedo nos produjera. Es el miedo al Otro. Quizá porque nos asusta el parecido. Ojalá la música de la Fanfare o fanfarria nos hermane y hasta nos ayude a reflexionar, una vez más, acerca del mundo en crisis de valores en el que vivimos, ya que nada de lo humano nos es ajeno. En realidad, quienes tuvimos la ocasión de ver y sentir a estos músicos rumanos sobre el escenario, y, por supuesto, quienes tengan alma romaní, ya estamos en sintonía con este país transilvaniano, que nos ofrece su mejor música –escúchese asimismo a los Taraf de Haidouks-, en este caso a través del tiempo de los gitanos. Como aquella inolvidable película de Emir Kusturica, el Fellini de los Balcanes.











La fragua literaria leonesa: Roberto González-Quevedo



La Fragua Literaria Leonesa
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Roberto González-Quevedo: "Conocer, saber, eso es lo que merece la pena en la vida"

Por M. Cuenya | 06/05/2014

El polifacético Roberto González-Quevedo, autor de 'Sangre na braña', está a la espera de que salga muy pronto a la luz su última obra, que será un poco sorprendente.


Roberto González Quevedo (Foto de Astur Paredes)

Poeta, narrador, investigador y ensayista, Roberto González-Quevedo es un apasionado y un experto en el habla leonesa de su tierra, Palacios del Sil, que ha escrito mucho y bien, entre otros libros, 'La fala de Palacios del Sil', en un intento deliberado por preservar la lengua de sus ancestros, en este caso el pachuezo, que para Roberto tiene un significado especial, porque es una lengua y todas las lenguas son valiosas, irrepetibles, aunque es consciente de que está en un claro peligro de desaparición, "pero creo que en los últimos tiempos hay una fuerte conciencia social de que es un bien cultural importante. Por otro lado, gracias al trabajo a favor de esta lengua minoritaria he disfrutado mucho al ver cómo ha crecido de forma espectacular el número de gente que escribe y lee en este idioma. Por eso he trabajado durante mucho tiempo por su supervivencia y por construir una literatura propia", aclara este polifacético autor que, además, es filósofo y doctor en filología y antropología, cuya impronta y cuyo destino, como él mismo reconoce, es conocer, saber. "Eso es lo que, para mí, merece la pena en la vida", por eso ha procurado vivir y conocer cosas distintas y construir una obra muy diversa, con la que se siente satisfecho y cómodo, porque la ha hecho por placer, porque le apetecía, y nunca ha sido fruto de la obligación. "A veces te olvidas de alguna obra que escribiste y de pronto la recuerdas y te vuelves a identificar con ella como la mejor".

http://www.ileon.com/cultura/039789/roberto-gonzalez-quevedo-conocer-saber-eso-es-lo-que-merece-la-pena-en-la-vida

jueves, 1 de mayo de 2014

La Zaranda, teatro puro

Os dejo este artículo publicado ayer en la Nueva Crónica. Que os aproveche. 



         La Zaranda, acaso la mejor compañía teatral de este país, ha vuelto a sacudirnos las entrañas con su innovadora puesta en escena, ‘El régimen del pienso’, que tuvimos la ocasión de ver el pasado fin de semana en el Bergidum de Ponferrada, donde este Grupo Inestable de Andalucía la Baja ofrece sus espectáculos desde hace años. Teatro en estado puro, esencial, despojado de cualquier artificiosidad, con una escenografía minimalista, que cobra vida en todo momento, donde cada objeto es un símbolo, unas cables que caen del techo como sogas (asesinas, suicidas), unos archivadores polvorientos (vacíos de contenido), unas estanterías que se transforman no sólo en un hospital, sino en una oficina lúgubre o en una morgue, incluso en una cárcel, un teatro metafórico que se nos muestra con el grito de la poesía desgarradora, donde se repiten palabras como un mantra (algo de ceremonial litúrgico tiene su arte escénico) y nos sumergen en un estado hipnótico, con diálogos e interpretaciones de alto voltaje, gracias a cuatro portentosos actores, entre ellos el estupendo Javier Semprún (perteneciente al vallisoletano Teatro Corsario) a través de un lenguaje, tanto verbal como corporal, que emociona y nos invita a reflexionar acerca del mundo (pocilga) en que vivimos, un mundo mecanizado y controlado (léase a Orwell y sus ‘1984’ y ‘Rebelión en la granja’) por esos cerdos ansiosos de poder y gloria, que esclaviza y convierte al pobre ser humano en un mero número de un engranaje gris y macabro (“Vuelva usted mañana”). 

Como ocurre con este montaje, que también nos mete de lleno en un ‘proceso’ absurdo y laberíntico bajo la tenebrosidad que procuran unos flexos en movimiento. Todo ello ambientado con una música religante, gregoriana, que nos hace levitar. Un mundo en descomposición, afectado por una epidemia porcina, que desemboca en la nada, en muerte. Ese teatro de la muerte que tanto hace recordar al genio polaco Tadeusz Kantor, cuya influencia reconoce, aunque no tanto, el dramaturgo e iluminador Eusebio Calonge, que como un Valle-Inclán de la época contemporánea es capaz de componer textos sobrecogedores, con un punto de comicidad, que acaban arrancándonos la sonrisa y aun la carcajada. 




         La Zaranda, dirigida por Paco, es de esos grupos que te dan una vuelta a la cabeza en todos y cada uno de sus espectáculos. No en vano, tienen una gran proyección internacional. Os animo a que veáis ‘El régimen del pienso’. Pero si tenéis la oportunidad tampoco os perdáis otras obras suyas como ‘Futuros difuntos’, ‘Ni sombra de lo que fuimos’ o ‘Los que ríen los últimos’.