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martes, 29 de abril de 2014

La fragua literaria leonesa: Andrés Martínez Oria


 
 
La Fragua Literaria Leonesa
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Andrés Martínez Oria: "El viaje es uno de los asuntos más fecundos para la creación"

Por Manuel Cuenya | 29/04/2014

El todoterreno de la escritura Andrés Martínez Oria, autor de 'Invitación a la melancolía', está reflexionando y dando los primeros pasos en algo sobre la belleza y los bajos instintos, pasiones o deseos.


Andrés Martínez Oria. Foto Manuel Cuenya
 
Todoterreno de la escritura, pues ha abordado todos los géneros, desde el relato breve hasta la novela, pasando por la poesía, el teatro y aun el guión cinematográfico, Andrés Martínez Oria se define como esencialmente narrador.  Como queda constancia a través de sus novelas, entre ellas 'Jardín perdido' sobre la tristemente desaparecida saga de los Panero, o su obra recién publicada 'Invitación a la melancolía'.

http://www.ileon.com/cultura/039509/andres-martinez-oria-el-viaje-es-uno-de-los-asuntos-mas-fecundos-para-la-creacion

jueves, 24 de abril de 2014

Gabo

Titón, Birri, Márquez y García Espinosa en la Escuela de San Antonio de los Baños (Cuba)


"La vida no es la que uno vivió sino la que uno recuerda y cómo la recuerda para contarla", nos dijo Gabo en ‘Vivir para contarla’, que en estos momentos estará afinando su piano en el más allá/más acá, mientras nos sigue relatando aquellas historias fantásticas que le contaba su abuela Tranquilina Iguarán, de origen gallego, un personaje de cuento, como tantos otros que inventara el maestro del realismo mágico. Gabo, el genial escritor, periodista y cineasta colombiano, tocado por la varita surrealista mexicana, me devuelve al útero de Gistredo, que es otro espacio mítico, como Macondo, donde la realidad supera cualquier ficción. Cuando leí ‘Cien años de soledad’ -publicada el año en que me nacieran, gracias a otro gallego nacionalizado argentino, Francisco Porrúa-, sentí una sacudida en las entrañas, porque me parecía que el Premio Nobel, a través de la saga de los Buendía, estuviera contando la historia de mi pueblo, con aquellos personajes salidos de madre, entre lo real y lo surreal, que me cautivó para siempre.
Niño precoz en la escritura, periodista trotamundos, creador del Nuevo Periodismo Iberoamericano, García Márquez elevó el periodismo, acaso el mejor oficio del mundo, a la categoría de excelsa literatura. Ahí están también su ‘Crónica de una muerte anunciada’ y ‘El coronel no tiene quien le escriba’, ambas adaptadas al cine (su otra pasión). No en vano, estudió cine en el Centro Experimental de Roma, donde entró en contacto con dos grandes del neorrealismo italiano, Zavattini y De Sica, por quienes sentía devoción, y fue uno de los creadores de la Fundación del Nuevo Cine Latinoamericano y de la Escuela de San Antonio de los Baños, situada a las afueras de la Habana, donde impartiera clases de guión, tal como se recoge en ‘Cómo se cuenta un cuento’ o ‘Me alquilo para soñar’. Puede verse su estatua, junto a la de otros colegas como Titón, Birri o García Espinosa, en el exterior de esta singular escuela cubana. Asimismo, realizó varios guiones de cine en solitario y en colaboración con sus amigos Rulfo y Fuentes. Y a punto estuvo de colaborar con Buñuel.
‘Crónica de una muerte anunciada’ es un auténtico manual de escritura, una novela precisa y cuasi perfecta, con un sabio manejo del tiempo y los diferentes narradores, que debería leer cualquiera que desee dedicarse a la creación literaria y aun periodística. Por su parte, ‘El coronel no tiene quien le escriba’ es una novelita sublime, escrita, como toda su obra, con sensorialidad, con todo lujo de detalles.
El gran Gabo, siempre en nuestra memoria afectiva.


martes, 22 de abril de 2014

Los moros en el Bierzo

El próximo miércoles, gracias al gran toreniense Paco Vuelta, estaré, junto con otras personas, para hablar de 'Los moros en el Bierzo', un libro del ya fallecido autor Francisco González, que también nos obsequiara con 'El habla de Toreno', que el pasado año, el 23 de abril, presentamos también en Toreno. Y al que reseñé en este mismo blog. 

Este año toca otro libro, la presencia de los moros en nuestra comarca, cuyo prólogo es de José Antonio Balboa de Paz. Esta obra está editada por Daniel Álvarez. Y uno participará, junto a los mencionados, además de Ricardo Chao, en la presentación y el gran Mario amenizando con su rabel. 


Se trata de un volumen que aborda el tiempo que los moros, reales (no confundir con los mouros o moros míticos), estuvieron en el Bierzo, dejando, entre otros asuntos, un legado lingüístico, en el que centraré mi intervención. Cabe señalar que nuestro país, no sólo el Bierzo, recibió un extraordinario patrimonio cultural del mundo árabe, nosotros, los españolitos, que tanto gustamos de echar pestes contra los "moros". Un patrimonio que ha dejado su impronta en nuestra lengua castellana, con más de cuatro mil vocablos, como me dijera Juan Goytisolo en aquella conversación inolvidable en el café de France de Marrakech. Por cierto, Goytisolo maneja el árabe marroquí con una soltura envidiable. Nuestras palabras, de origen árabe, están relacionados en su mayoría con técnicas, objetos o situaciones que los cristianos desconocían o no tenían en sus estructuras sociales. Véanse desde términos jurídicos como 'alcalde' (al-gadi) o 'alguacil' (al-gazil) hasta palabras de mercadeo (ellos que son tan dados a los zocos y el regateo) como 'almacén' (al majzan, depósito), 'arroba', 'quintal' o 'fanega', pasando por oficios como 'alfarero' o 'albañil' o bien vocablos correspondientes a la agricultura como 'aceite' (az zeit), aceituna' (al zeitoun), 'arroz', 'albaricoque', 'alcachofa', 'acelga', 'algarroba', alubia (al lubiya), incluso frutas como 'naranja' y 'limón', que los árabes regaban con agua extraída de los 'aljibes' y 'albercas', o bien mediante 'acequias'. Y así podríamos continuar con términos matemáticos como cifra, algoritmo o álgebra, astronómicos como cénit, alquímicos como alcohol o elixir en la alquimia, entre otros muchos, provenientes de otras disciplinas como la medicina, palabras coloquiales como hola (ahlann, Dios), ojalá (
In sha Allah)..., mortuorias como ataúd (at-tabut, cajón), o bien topónimos como Andalucía (Al-Andalus), Albacete (Al Basit, llanura), Algeciras (Al Jazeera, isla verde), Almería (Al Meraya, atalaya), Alpujarras (Al-Busherat, tierras de pastoreo), Guadalajara (Wad al-Hijarah, río de piedras), Guadalquivir (Wad al-Kabir, río grande), Medina de... (Madinat, ciudad), Murcia (Mursiyah, embarcadero), entre otros, como los que menciona Francisco González en su libro, 'Los moros en el Bierzo', haciendo referencia a topónimos como Almázcara (campamento), Almagarinos ("similar al de Almagro, del árabe al-magra, "arcilla roja", o Benuza, "hijo de..."), según el autor de Villaseca de Laciana (ilustre toreniense). 

Nos vemos el 23 de abril en Toreno al amor de las palabras. Salud.  

      


La fragua literaria: Loli Prieto

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Loli Prieto: "De las gentes del Bierzo me llega la rabia e indignación para escribir poesía social"

Por Manuel Cuenya | 22/04/2014

La maestra de Educación Infantil y poeta, Loli Prieto, autora de 'Piedras pintadas', está inmersa en la recopilación de todos sus poemas infantiles. Y espera seguir escribiendo algunos relatos cortos que dice tener algo abandonados.

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Loli Prieto. Imagen de Manuel Cuenya
Maestra de Educación Infantil y poeta vocacional, Loli Prieto Rubio es y se siente del Bierzo porque lleva toda su vida en esta comarca leonesa, "trabajando y soñando". Entusiasta de su tierra, que define como un "remanso de verdad y de belleza casi mágico", donde la naturaleza está a diez minutos de su casa, desde la que puede contemplar atardeceres pictóricos mirando al monte Pajariel, así como oler la humedad del río Sil, Loli está convencida de que el Bierzo o "Bergidum Flavium", en el que aprendió a treparse a un castaño, es "un tesoro, un oasis que ni siquiera hemos comenzado a vislumbrar como una tierra riquísima llena de posibilidades... en todos los lugares bellos afloran bardos que les cantes".
No sólo los paisajes bercianos, que le recuerdan a los holandeses, son fuente de inspiración para la autora de 'Piedras pintadas' sino los seres humanos que viven en la cuenca minera, en concreto los de Fabero, donde ella ejerce como maestra desde hace años. "De las gentes del Bierzo me llega la rabia e indignación para escribir poesía social o como lo quieran llamar los eruditos que todo lo etiquetan... pero no sólo del Bierzo sino del resto del planeta", matiza esta maestra/poeta, que emplea la poesía como recurso en el aula, porque "a los niños les divierte y les acapara la atención el lenguaje musical de la poesía, ya sean unos versos de Alberti, Machado, Gloria Mistral o Rosalía, o los que inventamos entre todos en el corro de la asamblea". En este sentido, Loli es consciente de que los niños son vida y la vida siempre es fuente de inspiración, tal vez por eso su poesía está llena de rebeldía y de fuego cuando es preciso, pero también de calma y espiritualidad,  porque "una persona no es sólo un estado de ánimo –dice– sino muchos y cada uno hace que nazcan poemas distintos".

http://www.ileon.com/cultura/039211/loli-prieto-de-las-gentes-del-bierzo-me-llega-la-rabia-e-indignacion-para-escribir-poesia-social

viernes, 18 de abril de 2014

A matar judíos

Como mi colega en tiempos de insti, Eugenia Merayo, ha recuperado este artículo en facebook, le daré vuelo aquí, también. 

Diario de León, 07/04/2004


SANTÍSIMA, dramática, espeluznante. Así se resuelve para algunos la Semana de las cruces, el vía crucis de los papones y los papanatas, los chupacandiles y «llambriones». Hay mucho espantajo deambulando por los senderos retorcidos de vida. Y mucha espina clavada en el subconsciente de algunos. En el Bierzo seguimos papando a los judíos en forma y cuerpo de sangría, limonada de Cristo, pasión de sangre. Y por supuesto seguimos escuchando aquella expresión tan infame que reza: «A matar judíos», como si esto fuera algo normal. Como si matar judíos entrara en cualquier lógica del pensamiento civilizado, cristiano y occidental. En Oriente Próximo matar judíos no está fuera de la sinrazón y la barbarie. A los judíos nunca se les ha visto con buenos ojos, acaso porque son una raza de seres inteligentes y trabajadores, capaces de convertir un desierto en un oasis. Cierto es que alguna gente lo dice como si estuviera cantando un villancico o rezando el padre nuestro. Mas la expresión de marras resulta aberrante. 

No están los tiempos, ahora menos que nunca, para andar matando judíos. Ni judíos ni nada. El verbo matar ya se nos atraganta. Y los judíos, al menos los que he conocido, no son tan malos como los pintan. Habida cuenta que el lenguaje es pensamiento, no cabe duda que esta forma de expresarse, aunque en un principio pareciera ingenua, en modo alguno lo es. No se le ocurre a uno decir esto aunque tratáramos de gastar una bromita al vecino de enfrente. Es una broma, en todo caso, de muy mal gusto. Pero como el mal gusto es algo que domina la escena nacional, no habría por qué alarmarse ante tamaña majadería. Sí, decir: vamos a matar judíos, aunque estemos en la semana de las santas y los «papirotes», no tiene mucha gracia. Y es una majadería. Podría tener chiste. Pero no lo tiene. Ni todos los judíos ni todos los musulmanes son tan capullos como nos los han dicho a lo largo de los siglos, empezando por Isabel la Católica, que era una frígida imbécil, hasta llegar a nuestros fascistas más gloriosos e insoportables. La xenofobia es como el pan nuestro de cada día. No aguantamos a nuestros vecinos, ni a los del barrio, como íbamos a entender al otro, a quien vemos como a nuestro enemigo. Hace falta darse muchas vueltas por el mundo para no caer en esa suerte de paletismo regional en el que a menudo caen quienes siguen creyendo que son los mejores, que su tierra es la más hermosa, y su raza es la más divina, o sea, no, la más superguay de la muerte.


jueves, 17 de abril de 2014

Santísima

Nuestra Marca España, hecha con cornetín y ‘tamborreo’, a golpe de saeta, sigue vendiendo esa imagen de país alegre y chistoso. Pero este país de paisitos se vuelve dramático o tragicómico en cuanto se nos abalanza la Santísima Semana, atizándonos hostias consagradas de muerte en el esqueleto de nuestras esperanzas, la ilusión de que esta España, con eñe de coña, deje de estar algún día en crisis, pues, desde que tengo uso de razón, siempre la recuerdo en bancarrota. Mientras, la Santísima nos convida, un año más, a recrearnos en esa corporeidad mortal y morada, donde el amor, en forma de Eros disparando flechas al corazón, inventa su infinito curvado a su paso por las calles de la provincia leonesa. Todos en procesión o desfile marcial y fúnebre saboreando el sentimiento trágico de la vida, el vértigo de la angustia existencial. No olvidemos que vivimos en un valle de lágrimas –ahora en el valle del desempleo, el desahucio y la corrupción al por mayor– y nuestro destino es la podredumbre. “No percibimos aún el olor de la putrefacción divina? ¡También los dioses se descomponen!”, nos dijo Nietzsche. No creas, estimado prójimo, que algún día resucitarás de entre los muertos. Nada de eso. Si el ser humano es un animal mortal, según tesis zoológica, y Cristo fue hombre, ¿cómo se puede admitir que Cristo resucitara? Que cada cual crea lo que quiera. Además, los muertitos y las muertitas ya han dejado de creer en dios. “¡Dios ha muerto! ¡Y nosotros lo hemos matado!” Haz de tu valle jardín de las delicias, huerto de amistad y amor, y sumérgete en las cálidas aguas de un ‘hammam’. Vive el instante cual si fuera una eternidad de placer. Y no te flageles antes de que suenen las trompetas del juicio final.

Dicen las lenguas cristianas, cuya punta se perfila con el dulce aroma de las catacumbas, que llevamos la cruz a cuestas. Vaya cruz. Si ésta no es más que un madero sin vida, acaso un castaño con chancro, quizá chamuscado. Sin embargo, hay quienes creen en la cruz como escalera al cielo por el que los espíritus buenos treparan a los cielos. La cruz de los siete peldaños. Uno por cada día de la semana, incluido el día de Resurrección. Un clavito en la palma de la mano derecha, una tachuelina en el juanete del pie izquierdo. ¡Mi pie izquierdo, ay! Y aun una tercera en el escroto. Aquí no, por favor.
La Santísima se nos revela como una semana en la que los papones entregan su alma al maderamen de la cruz. Y el común de los mortales sigue estrujando a los judíos en limonada. “A matar judíos”, se dice por estos lares, qué terrible.  


miércoles, 16 de abril de 2014

Tarde/velada literaria con Julio Llamazares y Cecilia Orueta

Un placer volver a encontrarme con Julio Llamazares y Cecilia Orueta en Bembibre, después de esa tarde-noche de fin de año en León, en casa Benito, la más antigua de la capital provincial. Además de gran escritor, él, y estupenda fotógrafa, ella, son excelentes personas, y eso me entusiasma. Y espero que haya entusiasmado al público bembibrense, que esta vez, sí, llenó la sala de la Casa de las culturas de la villa del Benevivere. 
Con Julio y Miguel 
Llamazares, habituado y entrenado en el manejo de la palabra, nos enganchó, desde principio a fin, con su charla, que comenzó leyendo un breve ensayo sobre lo que él entiende por literatura de viaje, y continuó contestando a algunas preguntas que le hiciera a propósito de los viajes y la literatura, en concreto la suya, como 'El río del olvido', un viaje contracorriente por el río Curueño, o bien Trás-os-Montes, un recorrido por esta singular comarca portuguesa, siguiendo los pasos de otro coloso de las letras, Miguel Torga. Y es que Julio siente devoción por Portugal, por eso hizo este viaje-libro. En realidad, el escritor nacido en Vegamián escribe sobre aquello que le apasiona, por eso logra que los lectores y lectoras nos apasionemos. 'Tanta pasión para nada'. Sí, para algo. Y lo hace con precisión, con todo lujo de detalles, tanto en la descripción de paisajes como del paisanaje, escribiendo con los cinco sentidos, con sonidos, aromas, sabores..., con sensorialidad, con ritmo, con agilidad y con maestría. 
En la charla salieron a relucir, cómo no podía ser de otro modo, las diferencias entre un turista y un viajero, en una época en la que todos acabamos siendo turistas (véase por ejemplo el teledirigido Camino de Santiago, entre otros caminos preprogramados), aunque por fortuna contamos con escritores-viajeros de la talla de Julio, que ha podido viajar por todo el mundo, con la mirada de un viajero que emociona y nos invita a reflexionar acerca del mundo en que vivimos. En realidad, no hace falta viajar a sitios lejanos para hacer literatura de viajes. Basta abrazar con los sentidos tu mundo entorno y devolvérselo a los lectores cargado de vida. La literatura de viajes como esencia o madre de toda la literatura, que cuenta lo visto y vivido en otras tierras a quien no las conoce. Vivir y contar, vivir para contarla, como también y tan bien hace García Márquez, otro grande de la literatura, que se nos está yendo, por desgracia, aunque los grandes nunca se mueren. 
Con Julio, Beli y Cano

Una cosa es contar historias, dijo Julio, y otra es hacer literatura. Una cosa es entretener y otra es emocionar, y el autor de 'Luna de lobos' siempre logra emocionarnos con sus historias, con su prosa poética, llena de vida, despojada de toda retórica y artificio, porque la literatura con mayúsculas es y debe ser vida, pura emoción, algo que sacuda las vísceras al posible lector o lectora. Lo importante, una vez más, no es si hay vida después de la muerte, sino antes, como se plantea en 'Escenas de cine mudo' (que por cierto podría haber situado en Bembibre en vez de en Olleros de Sabero, nos guiñó su autor). Lo importante es que la literatura, sea autobiográfica o no, porque toda novela es autobiográfica y toda autobiografía es ficción, esté impregnada de vida. La vida/muerte, el amor, como grandes temas, según Rulfo, que tanto ha influido en Llamazares. La vida/muerte, el tiempo, la soledad, el vacío, tan presentes en la obra del autor de 'La lluvia amarilla', novela en estado de gloria, que su creador considera como una más entre sus creaciones. 

Un placer, digo, la presencia de Julio Llamazares en Bembibre, con un público entregado, inquieto, devoto, que hizo varias preguntas (incluso reflexiones) después de la charla, a la que Cecilia Orueta, la mujer de Julio, puso el broche de oro con sus sobrecogedoras imágenes, 'Pájaro triste', de la Cabrera, un homenaje en cierto sentido a Ramón Carnicer y sus hurdes cabreiresas. 

Cecilia es una magnífica fotógrafa. Ahí está también su 'Elogio de la distancia', que recoge instantáneas de A Fonsagrada, esa tierra lucense, poco conocida, convertida en un poético documental bajo la dirección de Felipe Vega y el guión de Llamazares. Y ahí está su proyecto sobre Picasso, que ya ha comenzado a darle vuelo. 

Por su parte, Ramón Carnicer, mencionado y reivindicado por el autor de 'El entierro de Genarín', es otro de los grandes de la literatura de viajes, al igual que lo fuera Cela, al que Julio llegó a entrevistar en Mallorca. 

Después de la charla en la Casa de las culturas, continuamos conversación al amor de unos vinos y unas viandas. Una tarde-velada inolvidable. El río de la memoria, el Boeza, fluyendo por nuestras venas. Hasta la próxima, con el tío Ful el 13 de mayo en la "casa de las tres culturas". Hasta siempre, Julio y Cecilia. 

martes, 15 de abril de 2014

La fragua literaria leonesa: Octavio Fernández Zotes



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Octavio Fernández Zotes: "La poesía es conocimiento pero también puede ser curativa"

Por Manuel Cuenya | 15/04/2014

El poeta y narrador Octavio Fernández Zotes, autor de 'Hemos llegado tarde y Dios se ha ido', sigue escribiendo, sin prisa pero sin pausa, y sin un proyecto concreto.

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Octavio Fernández Zotes en Noja. Foto de Amado Gómez Ugarte
Natural de Cabañeros, una pequeña población situada en el Páramo leonés, Octavio Fernández Zotes ejerció como médico especializado en pediatría, durante más de treinta años en el País Vasco, en concreto en Bilbao, donde reside en la actualidad, y cuando finalizó su ciclo profesional –matiza él– se preguntó si habría vida después de la medicina, entonces retomó sus balbuceos literarios, de su época universitaria, y fruto de ello ha publicado varios poemarios, entre ellos su última obra, cuyo sugerente título 'Hemos llegado tarde y Dios se ha ido' (Lobo Sapiens, 2013) nos remite a cierto agnosticismo, aunque el propio autor asegura que este título es un verso-metáfora del libro, que no debe ser tomado de forma literal. "Quiere insinuar una sensación de desamparo, de soledad, de vacío...de haber llegado tarde al reparto de valores éticos, solidarios...", apostilla. Un poemario, "el más elaborado y quizá el más difícil", con el que Octavio se siente satisfecho, aunque conforme, conforme no se siente con ninguno, porque "sino dejaría de escribir". Cree, asimismo, que su mejor libro será el próximo, "si es que imperativos temporales permiten que nazca". En todo caso, también siente afecto por su primer poemario,  'En las zarzas del camino' (Erroteta, 2005), porque "fue  fruto del entusiasmo, pero también de la inexperiencia, tal vez tenga la frescura y el encanto de los principiantes".

http://www.ileon.com/cultura/039085/octavio-fernandez-zotes-la-poesia-es-conocimiento-pero-tambien-puede-ser-curativa

jueves, 10 de abril de 2014

Julio Llamazares

Os dejo este artículo, publicado ayer miércoles, en la Nueva Crónica. Espero que os guste. 
Julio Llamazares nos visitará el próximo martes 15 de abril en Bembibre. No os perdáis la cita con este magnífico narrador y poeta en la Casa de las Culturas de la Capital del Bierzo Alto. A las 20h. 



Recuerdo la profunda huella que me dejó su poema ‘Fresas’: ‘Entre las truchas muertas y la herrumbre, fresas…’, que el propio autor recitaba en voz en off en aquel relato suyo, ‘Retrato de un bañista’, ambientado en el pantano del Porma, entre la alucinación y la noche azulada de una aldea en ruinas, su pueblo natal, impregnado con aromas a ‘Pedro Páramo’. Aquel relato, perteneciente a la película ‘El Filandón’, del cineasta berciano Chema Sarmiento, me removió las entrañas.
En aquella época uno era estudiante en el Instituto Señor de Bembibre, entusiasta del cine y de las joyas literarias de Verne, Salgari y tantos otros creadores de aventuras. Y Julio Llamazares ya
había comenzado como guionista de cine –luego llegarían otros guiones suyos para Felipe Vega o Icíar Bollaín– y se había revelado como un extraordinario poeta con ‘La lentitud de los bueyes’ y ‘Memoria de la nieve’, que marcarían de un modo definitivo su obra posterior, hilvanada con reflexión emotiva o emoción reflexiva, hasta lograr escribir La lluvia amarilla, sublime poema en prosa sobre el olvido y la locura, el vacío y la muerte, la soledad y la herrumbre, el aullido del silencio y la luz fría del invierno.


En realidad, me entusiasma toda la obra de Llamazares, incluidos sus ensayos como ‘El entierro de Genarín’ o sus artículos periodísticos, tal vez porque uno se siente identificado con lo que cuenta y cómo lo cuenta, con sus paisajes y paisanajes, que son en verdad memoria afectiva. Y con toda esa literatura de viajes, desde ‘El río del olvido’ hasta ‘Trás-os-Montes’, que me invita a recorrer otros mundos, y a confrontarme en definitiva con la realidad, con la propia literatura, que es o debería ser siempre vida, y que en manos de Julio se convierte en tal.

         Su narrativa poética (“toda novela es autobiográfica y toda autobiografía es ficción”) envuelve y engancha con la magia de un alquimista que te hiciera vivir y aun revivir en esta y en otra dimensión espacio-temporal, porque "la pregunta no es si hay vida después de la muerte; la pregunta es si hay vida antes de la muerte" (Escenas de cine mudo), ese espacio que él recorre con alma, y ese tiempo que “se deshiela como un montón de nieve  atravesado por un rayo”, siempre presente en toda su obra, acaso como una obsesión, léase de un modo significativo sus ‘Lágrimas de San Lorenzo’, genuino tratado filosófico sobre la fugacidad del tiempo. Tiempo, vida/muerte: los grandes temas en la obra de Llamazares, que estará el próximo martes en Bembibre para que sigamos fluyendo con sus vivencias y recuerdos. 

miércoles, 9 de abril de 2014

Tardes Literarias en Bembibre

El pasado 4 de marzo dimos comienzo a una nueva edición de Tardes Literarias en Bembibre, con la presencia de David Fernández Sifres, que nos habló de la literatura infantil y juvenil, "la LIJ", como él mismo dijo. Nos contó varias anécdotas acerca de este mundo literario, que requiere, como todo, de mano precisa y certera para poder conectar y enganchar con los tiernos y polimorfos infantes y adolescentes. Algo que no se me antoja tarea fácil, porque, una vez más, hay que intentar meterse en su piel para que se sientan en su mundo y a sus anchas. Sólo de este modo, imagino, se puede lograr llegar a su corazón, a su alma. David, que es un especialista en este terreno (aunque él insista en que la escritura no es su profesión), ha sido galardonado con el prestigioso premio Barco de Vapor, amén de otros sustanciosos premios. Tuve la ocasión de entrevistarlo para Diario de León, cuyo reportaje-entrevista figura en este mismo blog. 

Las Tardes Literarias continuarán su singladura con la intervención del gran Julio Llamazares el próximo martes 15 de abril. No os lo perdáis. Merecerá mucho la pena. Si no el mejor, que sí, es uno de los más grandes de la literatura en lengua castellana de las últimas décadas, lo cual es mucho decir, pero es lo que siento y lo que he percibido a lo largo de estos años leyendo y aun releyendo su obra, que me parece extraordinaria, sobre todo algunos libros, por los que siento auténtica devoción, como "La lluvia amarilla", culmen de la prosa poética o de la poesía en prosa, o bien "Escenas de cine mudo", que nos devuelve a una infancia minera en blanco y negro en Olleros de Sabero, y por supuesto sus libros de viajes, como "El río del olvido" o "Trás-os-Montes", referentes en este género literario y que a uno le han servido como guías espirituales, qué fuerte. Llamazares nos hablará precisamente de literatura de viajes, que es lo que le sugerí. Además, habrá una sorpresa para cerrar su charla. Insisto, no os perdáis esta conferencia, pues será una ocasión magnífica para acercarse a Julio y a su obra en la capital del Bierzo Alto, en la flamante Casa de las culturas (nombre que inevitablemente me hace recordar la Casa de las Culturas de Berlín). Qué cosas. Ya me estoy yendo de viaje. 

En mayo, en concreto el martes 13, proseguimos viaje cultural, en este caso de la mano del todoterreno de la cultura leonesa, el imprescindible Fulgencio Fernández, el tío Ful, que conoce como nadie los entresijos de la vida literaria y periodística de la provincia leonesa. Y es capaz de hacerse él solito todo un periódico. Qué fenómeno. No en vano fue Jefe de Cultura de La Crónica y ahora lo es (creo que junto a Joaquín Revuelta) de La Nueva Crónica, donde este servidor hace sus pinitos columnísticos. Hoy, precisamente, con un artículo dedicado al maestro Llamazares, que ya colgaré de este diario de bitácora. 
Ful nos hablará, supongo, de las relaciones entre la literatura y el periodismo leonés, y todo lo que tenga a bien contarnos, porque es un experto orador, un filandonero de lujo. 

Y para poner el broche de oro a estas Tardes Literarias, al menos a esta edición en la capital del Boeza y el Benevívere, contaremos, el viernes 6 de junio, con Marta del Riego Anta, una periodista y narradora (también escribe poesía) bañezana, que ejerce en la actualidad como Redactora Jefa en la glamurosa revista Vanity Fair y ha escrito una novela magnífica, "Sendero de frío y amor", cuya reseña y cuya entrevista-reportaje a Marta están colgados en este blog. Marta cerrará estas tardes con una charla dedicada a la Vanity Fair, aunque también nos hablará de su faceta como narradora literaria, incluso de su vena poética, que tuve la ocasión de comprobar la pasada edición en Poesía para Vencejos. 
Qué disfrutéis y disfrutemos de estas Tardes literarias en Bembibre. 

martes, 8 de abril de 2014

La fragua literaria leonesa: Ángel Fernández Fernández


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Ángel Fernández Fernández: "Los poetas andaluces nacemos en el norte"

Por Manuel Cuenya | 08/04/2014

El poeta y profesor leonés Ángel Fernández Fernández, autor de 'Todo lo que sé del viento', tiene ahora varios proyectos, entre ellos está preparando un libro de micro-cuentos y otro de poesía para niños. Además, ha terminado dos nuevos poemarios y un libro de cuentos para adultos

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Ángel Fernández Fernández. Foto: Julia D. Velázquez




Natural de la montaña oriental leonesa, en concreto de Sabero, Ángel Fernández Fernández ha publicado hasta ahora dos poemarios y quedó finalista del premio internacional de poesía "San Juan de la Cruz" en 2010 con 'Restos humanos', "un poemario de amor, de desamor y de rebeldía social, totalmente descarnado", según su autor, cuya opinión acerca de los premios literarios es que  "todos sabemos que hay concursos contaminados, mucho amiguismo, intereses, familias literarias, pero también que no todos los jurados responden a estas mecánicas y que a veces el factor suerte puede ser también decisivo, cuando llegan a las últimas selecciones obras de calidad pareja".

http://www.ileon.com/cultura/038760/angel-fernandez-fernandez-los-poetas-andaluces-nacemos-en-el-norte