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miércoles, 31 de octubre de 2012

Mormones en Ponferrada

Recupero este texto-artículo, de hace años, con toques y retoques, of course, porque me apetece un chingo. 

Mormones, sí, muermones, muermos rebozados en harina y huevo, que son unos mocos difíciles de tragar, religiosidad mormonera en días de verano azul y radiante, mientras uno camina por las veredas del puente faraónico-ponferradino. 


Sois unos muermos. ¿qué, what?, nada, no lo tengáis en cuenta, sólo estaba pensando en voz alta, es la voz en off de mi subconsciente, que se atreve a susurrar a las orejas de los caballos en las inmensas praderas de la alegría, cuando florecen las margaritas, y los novios y las novinas hacen arrumacos en los parques de la ciudad. 


De repente, en medio del ensueño, te acuerdas de que “muermos” se les decía a los mocos en tu matria lingüística. Mormón y muermo tienen como cierto parecido fonético. Mientras les das vueltas a las palabras, cual si se trataran de chuletillas de cordero a la plancha, dejas que los mormones te larguen su letanía, una retahíla de frases hechas, palabrería insustancial, alguna que otra pendejada, y así en este plan verboso, que te entra por una oreja y te sale por la otra. 


No os preocupéis por mi ánima, boys de Jesucristo, que uno es un descreído y un ateo, gracias a dios, y no vais a hacer nada bueno con mi persona, que se siente buena, incluso no siendo creyente de religiones inverosímiles y credos impresentables. 


No, muchachos, no merece la pena que gastéis saliva con este servidor, siervo de sus ilusiones y pesadumbres, pues vuestra palabrería de mormones gringos no logrará cambiar el rumbo de mi iconoclasta posición en el mundo de los píos. 


Soy Elder Bla Bla Bla, se presenta un tipito. Y tú cómo te llamas, me preguntan. Pues yo soy Pepito el de las Gaseosas. Puede que les dijera mi verdadero nombre, qué más da, eso no cambia el discurrir de los hechos. 


Yo también soy Elder, me dijo el otro ser encorbatado, vestido con camisa blanca. No recuerdo el nombre de ninguno de ellos. No importa. Elder significa misionero, me espeta uno de ellos. Después de una charla de cinco minutos, deciden pedirme mi número de teléfono. No os preocupéis por mi alma, insisto, que nada me hará cambiar, y tampoco acudiré a vuestras misas. Ya tengo bastante con las misas dominicales de nuestro rancio catolicismo, a las que nunca asisto. 


-¿De qué estado sois? -les pregunto. 

-Somos del estado de Utah -me responden con orgullo. Y añaden: ¿Conoces? 
-Sólo sé que en vuestro estado se realiza el festival de cine de Sundance -añado con satisfacción. 
-Oh, Sundance, ya. 
-No soy religioso, sabéis, pero me siento espiritual -les espeto-. Deberías preocuparos por vuestro ex presi Bush, esa bestia anticristiana y criminal, que nos ha tenido a todos acojonados y en vilo, sobre todo al pueblo iraquí. Por otro lado, alabad a Obama, vuestro salvador. 

En cuanto les digo esto, los mormones, sin despedirse, continúan su camino, tal vez en busca de mejores almas.

martes, 30 de octubre de 2012

Ella sola la espichó

Gistredo al fondo, desde calle La Calzada de Noceda
Ella sola la espichó, y nadie sabe quién la calzó, porque todos parecen dispuestos a echar las cabras pal monte, o bien meternos el cabrerío en casa. 

Todo cristo intenta arrojar balones fuera de la cancha, diciendo que ninguna traba se puede poner a que nos enchufen palas eólicas en la sierra de Gistredo (de momento y por fortuna fuera de onda), y en tantos otros cordales montañosos del Bierzo, ni se puedan paralizar canteras y cementeras contaminantes. Sin embargo, se tacha de demagógicas las alegaciones presentadas por asociaciones ecologistas, que sólo quieren un entorno sin artificios. 


Ni ayuntamientos ni Juntas ni dios que lo fundó es capaz de detener estos atentados contra la madre naturaleza. ¿Qué opinión nos ofrecen, por ejemplo, las socrosantas instituciones llamadas el Consejo Comarcal y la Ciuden? 


Decidme, queridos y queridas "de mío", ¿cómo se pretende compatibilizar turismo rural y los atropellos a nuestro paisaje, que es memoria? ¿De esta manera atroz? 


La sierra de Gistredo debería ser espacio protegido, reserva natural, para que a ningún caza-subvenciones le diera por proyectar barbaries. Hace tiempo que esta sierra tendría que estar protegida cual se merece un espacio tan singular en cuanto a flora, fauna, y belleza. 


Qué le expliquen a los municipios quién saldrá beneficiado de estos cacaos maravillaos, que les digan a los paisanos qué percibirán ellos a cambio de arruinar sus montes. Tantas o tan pocas explicaciones, que no podrían convencer a nadie que ame la naturaleza de verdad, pero cuando los empresarines sólo piensan en su guita y en su bienestar personal, y además carecen de sensibilidad para lo bueno-bello -algo que en principio corresponde al mundo excelso de los poetas-, cuando el paisanaje se deja untar de mieles, qué podemos esperar, si a casi nadie le importa dónde vivimos, de lo contrario el mundo no estaría hecho una basura, y la gente no moriría de hambre, a causa de tantas guerras y muros de muerte. 


Uno se vuelve nihilista, y a veces estoico, ante esta vida, que por momentos nos deja fuera de juego, porque aunque hay gente sublime, la especie humana, como tal, parece involucionada, listina en su apariencia pero retrasada en el fondo, con los respetos que se merecen los discapacitados mentales, que no sé si no viven mejor que el resto, porque el saber produce un inmenso dolor, y uno preferiría ignorar la realidad, vivir en un mundo feliz, acaso tomando soma bajo un castaño milenario, o bien bajo un nogal en flor, apartado, en definitiva, de cualquier desfachatez, lejos de la historia de la infamia, cerca de la ternura y la belleza, que nos alegran y nos ayudan a sobrevivir en este mundo putrefacto. 


Es necesario sincerarse con los demás y sobre todo con uno mismo, porque el autoengaño, la mala fe, la falsa conciencia, aunque ayuda a soportar la existencia, no deja de ser lo que es, y uno no quiere engañarse, sólo alcanzar espiritualidad a través de la amistad y el afecto que se desprende de seres especiales. Qué ocurrirá “cuando nadie sea ya nadie en la dentadura fósil del universo”. 


Preservemos, al menos, la pureza de nuestro paisaje.

lunes, 29 de octubre de 2012

El habla berciana II


Después de revisar el Atlas Lingüístico de El Bierzo (ALBI), en sus léxicos I y II, además de hacer indagaciones al respecto del habla berciana, uno llega a la conclusión de que en el fondo no hay sustanciales diferencias en los vocablos que emplea un oriundo de Igüeña y otro de Dragonte, por citar dos pueblos extremos del Bierzo. 
Términos, cuando menos singulares, que uno podría llegar a creer que son propios de un pueblo específico o bien de una zona determinada dentro del Bierzo, resulta que son utilizados en casi toda la comarca:
Véanse algunos vocablos de la flora: devesa (dehesa), humera (aliso), brimbia o brimba  o brima (mimbre), salgueiro (sauce), negrillo (olmo), sabugueiro (sauco), rebolla (roble); gamacho, gamayo o fullaco (roble) se dice en la zona del Sil y en el Alto del Boeza; sardonal (encinar) y abruno (endrino) en casi todo el Bierzo, salvo en Balouta, que se dice ameixa; cruesco o cuesco (hueso de melocotón) se dice sobre todo en el Bierzo Alto, conjo (nuez) y conjal (nogal), tuco, tuérgano, tarabuco, tarugo (tronco), esgazar (desgajar), casca (monda dura de patata), pataca (patata), encelga (acelga) miruéndanos (fresas silvestres), subiao o subiau (zarzal), machao o machau (hacha), rachón (pedazo de tronco), silva (zarza), que es a su vez topónimo frecuente, se emplean en todo el Bierzo.
Términos referentes al tiempo: dispués o despois (después), estiaño (este año), polamañana o polamañá (por la mañana), polanoite (por la noche), templano (temprano), entavía, entovía o untavía (todavía) en casi todo el Bierzo, salvo en la zona limítrofe con Galicia, donde dicen aínda o inda; vrano o vrau (verano), ivierno (invierno), babisnar o babuznar (llovizna) se emplean en el Bierzo Alto, y parte de los Ancares; escorecer o escurecer (anochecer), remolín (remolino); calambrión (niebla) en el Alto del Boeza; orballo (rocío), xelada, xeada o gilada (escarcha), roxo (rojo o rubio) en todo el Bierzo.
Términos referentes al espacio: abeseo, abeseu, abisedo o abesedo (sombrío) se dice en todo el Bierzo, incluso en el resto de la provincia de León; camín (camino) en Ancares, Fornela; rodera (camino) en el Alto Boeza, regueiro (arroyo) y cabuerco (fango), chaguazal o chaguazo (terreno pantanoso, barrizal) en el Bierzo Alto; piedra ralenga o morrillo (canto rodado) se dice en pueblos tan extremos como Igüeña, Villaverde de La Abadía o Llamas de Cabrera; buraco (agujero) se utiliza en Dragonte, Orellán, Dehesas, Quilós, Santa Cruz de Montes; furaco (agujero) se dice en Balouta, Fornela, Páramo del Sil;  furaco y buraco se emplean indistintamente en Noceda del Bierzo;  poulo (terreno malo) y llera (pedregal) se usan en Noceda, San Miguel de las Dueñas, Igüeña, Santa Cruz de Montes.
Términos referentes a la fauna: carracha (garrapata) se dice en el Valle de Fornela, Balouta, Dehesas, Noceda; lumaco, llumaco o limaco (babosa), raposa (zorra) y orizo (erizo), curuxa o curuja (lechuza), furón (hurón) se emplean en casi todo el Bierzo; caceiro o cacello se utilizan en Dehesas, Santa Cruz de Montes, Noceda; y galfarro (gavilán) en Tejedo del Sil, Noceda, Villaverde de la Abadía, Ancares.
Términos de caza y pesca: garduñera (cebo) en Tejedo del Sil, Sancedo, Villaverde de la Abadía, Igüeña, Noceda, etc.
Vocablos referentes al ser humano y partes del cuerpo: home (hombre), muller, muyer o moza (mujer), rapaz (chaval) y rapaza (muchacha), penca (peca), deda (dedo del pie), papo (bocio), rabuñar (arañar), zarabeto (tartamudo), arrutar o rutar (eructar), xordo (sordo), lambrión o llambrión (glotón)  y lambisqueiro (goloso) se dicen en todo el Bierzo; guaje o guajín (crío) en Noceda, Páramo del Sil, etc;  viello (viejo) y viella (vieja), monín o munín (apelativo afectuoso para niño), bisgo o trusgo (bizco), ingre (ingle), pesquisa (sexo femenino), pija (sexo masculino); galbana (pereza), asadura (hígado), bandullo o botillo (vientre) se emplean en gran parte del Bierzo; divieso (forúnculo) meticón (entrometido), esgarriar (escupir) se utilizan en el Bierzo Oriental; embrigo o embligo (ombligo) se dicen en Fornela, Parámo del Sil, Noceda, Cabañas Raras, entre otras poblaciones.
En diferentes números de la revista cultural La Curuja, editada en Noceda del Bierzo ( y posteriormente en el volumen, Vocabulario de Noceda del Bierzo), he recogido vocablos singulares, sobre todo del Bierzo Alto, como: abisnar (husmear), achuquinar (golpear), acontonar (empujar), encrencar (abarrotar), encurullada (cruda), espérfulo (déspota), grollos (comida para las gallinas), entre otros.
Algunas singularidades fonéticas, morfológicas y sintácticas:
En el Bierzo, por lo general, se suelen pronunciar algunos diptongos: “ou” en términos como topo (toupo), poulo, mocho (moucho), boza (bouza), Bouzas (pueblo de San Esteban de Valdueza); “ei” en vocablos como caldero (caldeiro), vega (veiga), reguero (regueiro), etc.; “ue” en palabras como culebra (culuebra) (culebra), cabuerco (terreno fangoso), etc.; “ie” en otras como castillo (castiello), cuchillo (cuchiello), etc. En cambio, en los siguientes términos, debido a la influencia gallega, se conserva la “o” breve: fuente (fonte), fontoria, Fonfría, Foncebadón, etc.
También se da con frecuencia la pronunciación de la “u” por la “o” en vocablos como comer (cumer), como (cumu), con que (cunque), llovió (lluvió), sobre todo en la zona de mayor influencia asturleonesa; el cambio de la “o” por la “e” en palabras como oscuro (escuro), hospital (espital), obstruir (estruir), ostentar (estentar), procurar (precurar), etc., confusiones vocálicas o cambios fonéticos: bimbría (mimbre), arbañil (albañil), teléfano (teléfono), calandario (calendario), párroco (párraco), pimientos (pamientos), Auria (Aurea), etc., la eliminación de vocales, sobre todo prefijos en: “chicoria” por achicoria, “letricidá” por electricidad, etc., y la conservación de la “e” en palabras terminadas en “d”, como pared (parede), sede (sed), rede (red), etc. En ocasiones se pierde la “d” en: verdad (verdá), salud (salú), mitad (mitá o metá), prado (prao), etc.
Otra particularidad es la transformación de las vocales átonas: la “e” se convierte en “i” en términos como envidia (invidia), entierro (intierro), empresa (impresa), leer (lier), decir (dicir), Imilio (Emilio), etc.; la transformación de la “l” en “r” y vivecersa en términos como diablo (diabro), blanco (branco), temprano (templano), etc., así como la transformación de la doble “l” en “ch”: llorar (chorar), llamar (chamar), llover (chover), etc.
En cuanto a la morfología, conviene señalar el sufijo “al” en árboles frutales: rebollal, repollal, cirullal (ciruelo), castañal, perullal (peral), así como el cambio o añadido de prefijos: reventar (arreventar), rodeo (arrodeo), surcar (asurcar), bajo (embajo), principiar (emprecipiar), todavía (entavía, entuvía o untovía), radio (arradio), moto (amoto), acordeón (alcordeón), destripar (estripar), derramar (arramar) arrimar (arimar). Asimismo, son frecuentes las contracciones de preposición y artículo: nel (en el), pol (por el), etc., y los adverbios deformados: onde, dende, iquina, dallí, daquí, delantre, embajo, alredor, dispués, untovía, entoncias, ansí mesmo, tamién, non o nun, etc.
Una característica del Bierzo de influencia asturleonesa, al igual que ocurre en La Cabrera, es que la “n” se hace “ñ”. Ejemplos: ñabos, ñapia, ñalga, ñigal, etc. También la “l” inicial se vuelve doble “l” en palabras como llambrión, llumaco, lluengo, llumbre, etc. Otros rasgos típicos de lo asturleonés en el Bierzo es la pervivencia de la “f” inicial latina en: farina, forno, fogaza, fartar, fillo, fuso, filar, etc. Abundan incluso los nombres de pueblos con la “f” inicial: Folgoso, Finolledo, Fresnedo, Fonfría, etc., así como la terminación de diminutivos en “in”: molín, guapín, monín, pequeñín, bobín, curisosín, etc. También por influjo asturleonés se emplea el pronombre personal y artículo después del verbo: Díjomelo, hablole, preguntole, etc., y a veces con la forma de doble “l”: díjolle, dalle, etc., así como el pronombre “vos” al final de los verbos en infinitivo: quitaivos, sentaivos, levantádevos, etc., y como tratamiento respetuoso: Dios vos guarde, etc.  También son frecuentes los excesos de diptongación en la conjugación de verbos: queramos (quiéramos), podamos (puédamos), vayamos (váyamos o váigamos), etc.
También cabe señalar que los posesivos van precedidos por el artículo: la mi hermana, el mi tío o el mío tío, la tu mujer, etc., así como el empleo de pronombres posesivos “nueso/a/s” (nuestro/a/s) y “vueso/a/s” (vuestro/a/s o suyo/a/s). Ejemplos: el nueso abuelo, la vuesa madre, etc.
En casi todo el Bierzo se registran formas verbales similares y conjugadas de este modo: cantei (canté), cantemos (cantamos), canteste (cantaste), arimeste (arrimaste), arrameste (derramaste). Asimismo se emplea el “haiga” (haya) en el subjuntivo de la primera persona singular del verbo haber, “toviera” (tuviera) en la tercera persona singular del verbo tener, “sos” (eres) y “sodes” (sois) en el presente de indicativo de la segunda persona singular y plural respectivamente del verbo ser; diba (iba) en la primera persona singular del pretérito imperfecto y  vaite y vaiga en el imperativo y presente subjuntivo respectivamente del verbo ir, etc. Por otra parte, la conservación de la “e” final en verbos infinitivos: quedare, tomare, comere, dormire salire, etc., la “e” final en los imperativos: marchade, salide, cantade, etc., o las formas convertidas en “ai” en la conjugación de verbos: marchai (marchad), cantai (marchad), etc. En determinados sitios desaparece la “e”  final en la conjugación de verbos como tener, venir, querer: tien, vien, quier, etc. Respecto a la morfología, cabe subrayar el cambio de género femenino por el masculino en términos como (el) nuez, (el) sartén, (el)  sal, (el) leche, (el) miel, (el) lumbre, etc., y viceversa. Ejemplo: arroz (la), calor (la), entre otros muchos. 

viernes, 26 de octubre de 2012

El habla berciana I



En el Camino de Santiago, Manjarín, El Bierzo
El Bierzo, como comarca de paso y encrucijada cultural, mantiene una estrecha relación cultural y lingüística con sus vecinos, Galicia y Asturias. Y eso se nota en su habla, o por mejor decir, en sus falas, puesto que en la comarca berciana se habla, en general, una suerte de chapurreao o chapurriao, que tiene rasgos comunes con el gallego y el asturleonés, y es en realidad una fusión de castellano-leonés, gallego y asturiano. Esta es más o menos la tesis que sostiene Gutiérrez Tuñón en El habla del Bierzo

Dependiendo de la zona, dentro del Bierzo, está más marcada la influencia de uno o de otro. Si bien hay varios Bierzos, cada cual con sus particularidades lingüísticas: El Bierzo ancarés, el fornelo, el del valle del Valcarce y la Peña del Seo, el de la Sierra de Gistredo, el Sil y el Boeza, entre otros, podría decirse que el Bierzo Alto, y pueblos limítrofes con Laciana, tienen más contacto con lo asturleonés, mientras que el Bierzo Bajo lo tiene con el gallego-portugués.

Menéndez Pidal, en El dialecto leonés, sitúa esta división en el Cúa. “Siguiendo el curso del Cúa, a la derecha del río se extienden los dominios del gallego y  a la izquierda los del astur-leonés”. 

Verardo García Rey, en Vocabulario del Bierzo, sitúa este límite en la misma línea del Sil. “Hasta ésta  –escribe García Rey-, son pocos los rasgos y voces que quedan del gallego-portugués, y pasada la línea, invaden el centro y occidente de la región castellanismos numerosos, que han convertido al primitivo gallego de Lugo, hablado en esta parte, en un dialecto castellanizado”. 

En cualquier caso, como la lengua no conoce fronteras, por fortuna, no se puede establecer una clara línea divisoria entre lo gallego y lo asturleonés. 

“Lo leonés le va pudiendo significativamente a los modismos galaicos que también aquí campan –escribe Pedro Trapiello a propósito Noceda del Bierzo- en su libertad fronteriza lejos de normativas lingüísticas que lo empobrezcan”. 

Lo sorprendente es cómo se establecen fronteras lingüísticas entre el Bierzo y el resto de la provincia leonesa, cuando en realidad los vocablos empleados suelen ser parecidos en toda la provincia. 

Hay quien piensa que cualquier palabra con terminación en eiro, como caldeiro, repolleiro, Mataveneiro, etc., es gallego, o berciano, cuando en realidad también es propio del leonés a partir del río Órbigo hacia el Oeste. 

Por otra parte, está el Bierzo cisastur, del que nos habla Javier Callado en su libro Qué es la cultura leonesa. Lo cisastur, según Callado, comprende aproximadamente la actual provincia de León y el norte de la de Zamora hasta el río Duero, junto con varias zonas hermanas como Valdeorras y parte del Trás-Os-Montes portugués.

Chano-Fornela
 Sobre todo en el Bierzo Alto y el valle de Fornela el habla tiene un deje asturleonés. En Fornela, incluso, se habla el burón (según estudio realizado por Alejandro Álvarez López). 

El burón es una jerga empleada por los fornelos en el siglo XIX, propia de los arrieros y comerciantes ambulantes de este singular valle, y que está emparentada con otras que se hablan en Asturias, Galicia y Castilla. 

“El burón, es decir, el habla de Forniella –escribe Álvarez López-, presenta… rasgos en general coincidentes con la lengua del área occidental asturiana, aunque también posee algunos otros que la emparentan con el gallego”. “Hoy el habla propia de la zona –se refiere al fornelo- ha desaparecido prácticamente como lengua de uso debido a las influencias castellanizadoras de la escuela, de los medios de comunicación y… por el abandono de las actividades tradicionales y la emigración a las diversas zonas”. 

En otros tiempos era habitual que los de un pueblo se quejaran de que los del pueblo aledaño hablaban peor que ellos. Como ocurría entre pueblos vecinos, y aun pertenecientes al mismo ayuntamiento, véase  Noceda y San Justo de Cabanillas.

jueves, 25 de octubre de 2012

El cultivo del lino


Si bien hoy no abordaré este asunto, en la I Jornada dedicada a leyendas y tradiciones del Bierzo, quiero darle un espacio en este blog, porque, además, este texto, que inicialmente se iba a publicar en Las edades del Bierzo, quedó fuera, quién sabe por qué. Vaya aquí

http://www.todobierzo.com/positiva-1a-jornada-sobre-tradiciones/

http://www.diariodeleon.es/noticias/bierzo/ponencias-y-debates-sobre-leyendas-y-tradiciones-del-bierzo_736400.html

http://www.bierzotv.com/html/2012/10/2012102204_tradiciones-y-leyendas-bercianas.html

En otro tiempo era frecuente el cultivo del lino en el Bierzo. De ahí que muchos topónimos bercianos hagan referencia a la linar o las linares, como reza una variante del romance del arriero de Bembibre, recogida en El Bierzo: etnografía y folklore: “En llegando a unas linares/los ladrones le salieron/unos eran de Sahagún/otros Montañas del Bierzo”. 

El lino requiere de una tierra suelta “como cernada” y bien labrada, para que nazca con rapidez, como se recoge en un informe en Oencia:

-Qué le dijo el garbanzo a la linaza.
-Anda tú, crisalida, que te acaban de sembrar y ya estás salida.

El lino se sembraba a voleo como el trigo o el centeno, y una vez crecido y curado se segaba a hocín en torno al mes de julio o agosto, cuando la planta se tornaba de color rubio, rubio platino. 

Mi madre da cuenta del proceso laborioso del lino:
Primero se segaban las plantas y se ataban en manojos, los cuales se dejaban en la tierra durante algunos días, para que acabaran de madurar y secar al sol. Luego se llevaba al río o a algún reguero, donde se dejaba durante varias semanas hasta que el lino se cocía. Se sujetaba con piedras encima para que no flotara ni se lo llevara la corriente. Ya cocido, se sacaba del agua y se ponía a secar al sol en la era, donde se majaba. A continuación se “espadañaba”, es decir, se le arrancaba la cáscara dándole golpes contra el borde de una tabla, para que saltara lo inservible, como cascarilla, pulpa, etc., y quedaran sólo las hebras resistentes. 

Una vez espadañado se pasaba por el rastrillo, tabla que en uno de sus extremos tiene un círculo de aceradas púas, para sacar los últimos tascos o tascas. Y así se separaba la fibra fina de la gruesa. 

Se llevaba al telar la fibra fina para hacer sábanas, camisas y ropa interior; y con las fibras gruesas, tascas, se hacían alforjas, mantas raponas, escarpines y hasta hilos de bramante para atar los chorizos de la matanza.

El proceso continuaba cuando la hilandera, con la rueca a la cintura, comenzaba a girar el huso o fuso para hilar o filar la fibra del lino. 

Solían reunirse varias hilanderas en animado filandón, en el que no faltaban las letrillas inocentes o apicaradas, como una, que cantaba la bisabuela Vicenta: “Ponte a filar desidiosa/no seas tan fulgaciana/que llevas roto el justillo/la camisa y la senagua”… 

¡Aquello era artesanía de verdad!

miércoles, 24 de octubre de 2012

Bodas y tornabodas


Boda en Noceda del Bierzo
En el Bierzo, como en algunos otros lugares de la provincia de León, era habitual que la boda tuviera su tornaboda, que era como repetir la boda al día siguiente, con misa, comida y baile de despedida. Lo que suponía un considerable gasto por parte de los novios, que tenían que apechugar con los banquetes, y encima los invitados no tenían por costumbre hacer obsequios a los novios. 

A veces les regalaban cualquier menudencia, alguna tartera para guisar, una pulina ponedora o bien una gallina para el caldo. Entonces el invitado de turno aprovechaba para ponerse las botas a cuenta de los novios y padrinos de la boda. 

La víspera de la boda, el novio, en compañía de sus amigos, solía ir a rondar a la novia, a la que le cantaba algunas coplas. Por su parte, los padres de la novia convidaban al novio y sus amigos a jamón y vino en la bodega.

Hubo una vez un novio, atrevido él, al que se le ocurrió meter a la juventud de Santibáñez del Toral en la bodega del padre de la novia, sin el consentimiento de éste, y con tan mala pata que los hermanos de la novia se enteraron del desaguisado, los cuales fueron a la bodega en busca del novio para darle cacha. 
“Que vayan saliendo todos, de uno en uno”, les dijo a los mozos un hermano de la novia. Por fortuna, el novio, que era flaco, logró colarse por el ventanuco o bufardo de la bodega.

El día de la boda, por la fresca, los mozos y mozas engalanaban las calles del pueblo con ramos desde la casa de la novia hasta la iglesia. Los mozos y el tamboritero acostumbraban a ir en busca de la madrina, y luego a la casa del novio. Y después los acompañaban hasta la iglesia. El novio esperaba a la puerta de la iglesia, mientras los mozos buscaban a la novia y al padrino. 

Los padrinos de la boda solían ser los mismos que los del bautizo, porque creían que esto les daba suerte a los novios. Cuando se terminaba la misa, el tamboritero, figura esencial en fiestas, tocaba su tambor y chifla para que bailaran los invitados a la puerta de la iglesia. Tocaba alguna jota, pasodoble, corrido o dulzaina. 

Después del baile llegaba el banquete, en el que se comía carne de jato, cordero, pollo y arroz con leche y flan como postre. Todo ello regado con vino de la cosecha.

En horas de siesta se corría la rosca, que era como un roscón de Reyes. La madrina era la encargada de hacer la rosca en el horno de leña con harina de trigo y maíz, bañada con yema de huevo, adornada con anises o bolitas verdes como guisantes y salpicada con azúcar. Cualquiera de los invitados podía correr la rosca, y el que primero llegaba a la meta era el ganador, que se encargaba de repartirla a todos los presentes. La madrina, además de hacer la rosca, le obsequiaba el velo a la novia, mientras el padrino costeaba los gastos de las misas, los honorarios del tamboritero y el vino. 

En algunos pueblos del Bierzo la boda podía prolongarse incluso hasta el tercer día, el tornabodín, al que sólo acudían los familiares más cercanos.

lunes, 22 de octubre de 2012

Los filandones



Mientras los hombres solían hacer sus cestos o maniegos, al amor del rescoldo, rescaldo o lumbre “bajo”, las mujeres, provistas de rueca y fuso, se dedicaban a filar lana, lino así como el hilo fino y hebroso de viejas crónicas, cuentos y leyendas. 

Después de cenar solían reunirse entorno a las brasas, y alumbrados con aguzos, contaban chistes e historias, los mil y un cuentos y saberes de autóctono sabor, hasta que los aires de modernidad acabaron con tan singulares tertulias. 

Los aguzos o gabuzos eran palos secos de urz o brezo con una llama clara y luminosa. A veces los filandones eran amenizados al son de pandereta. No faltaba ocasión en que algún mozo espabilado apagaba el aguzo para aprovecharse de alguna moza, que a veces salía preñada, cuentan algunas. 

“Atropa la candileja”, se decía cuando a alguno se le ocurría meterle mano a una chavala. 

Los filandones eran frecuentes en invierno, y sobre todo en época de magostos o magüestos

Cuenta Jovino Andina en el fascículo 1 de Bierzo mágico que los filandones contribuyeron, con reconocida eficacia, al objetivo de recoger, conservar y transmitir la esencia de la cultura popular, la tradición oral, porque el filandón tuvo siempre un efecto socializador y lo que en él se decía o escuchaba era, por extensión, la voz del pueblo.

Os dejo esta bibliografía, si os apetece leer algo sobre leyendas y tradiciones en el Bierzo. 

        Alonso Ponga, J. L. y Diéguez Ayerbe, A: El Bierzo. Etnografía y folclore de las comarcas leonesas. Ediciones leonesas, León, 1984.
        Andina Yanes, J: Leyendas bercianas. Caja España, Bembibre, 1993.
        Caro Baroja, J: El carnaval. Análisis histórico-cultural. Taurus, Madrid, 1989
        Castaño Posse, J: Una excursión por Las Médulas. Instituto de Estudios Bercianos y Fundación Las Médulas, Ponferrada, 2004.
        Fonteboa, A: Literatura de tradición oral en el Bierzo. Peñalba Impresión, Ponferrada, 1992.
        Poncelas Abella, A: Cuentos y leyendas del Bierzo. Instituto de Estudios Bercianos, Ponferrada, 2004.
        Rodríguez y Rodríguez, M: Etnografía y folklore del Bierzo. Oeste y Suroeste. Peñalba Impresión, Ponferrada, 1995.
        Rodríguez, F: Soñando tesoros por los castros de Noceda. Edición Felisa Rodríguez.
        Travieso Álvarez, J: Memorial de la Villa de Noceda del Bierzo y Nocedismo poético. Edición Julio Travieso.
        V.V. A.A.: Bierzo mágico. Edición Diario de León, León, 1997
        V.V. A.A.: Las edades del Bierzo. Edición Diario de León, León, 1997
        V.V. A. A.: La Curuja. Edición Colectivo Cultural La Iguiada, Noceda del Bierzo, 2004-2012

domingo, 21 de octubre de 2012

La cava de las viñas, la vendimia y el lagar



En primavera, por el mes de marzo o abril, se formaban grupos de hombres para ir a cavar la viña de algún vecino. De esta forma, podían dar cavada una viña, aunque fuera de sol a sol. 


Viñedo en el Alto Bierzo
Los cavadores, provistos de azada o azadón, solían llevar garrafones de vino, quizá para que el vino fuera como la gasolina que hiciera funcionar mejor y más rápido sus motores. 

Normalmente, era el dueño de la viña quien les daba de beber a los cavadores a través de una bota, para que no se pimplaran. Por su parte, la mujer del dueño les daba de comer el botillo, en ocasiones añejo, pues estaba colgado de la pregancia desde diciembre hasta marzo. 



Entonces el botillo era el plato estrella en la cava. Terminada la faena, los cavadores eran invitados por el anfitrión a un ponche. Se cuentan anécdotas graciosas acerca del ponche o “ponchada” que obsequiaban los amos de las viñas a sus cavadores. 


Lagar el Alvarico en Noceda del Bierzo
Hubo ocasión en que, el ponche previsto para unos doce cavadores, se tuvo que hacer con un solo huevo. “Vete a por la ñigalada”, le dijo el viñador a su mujer. “So desgraciao, si sólo está el ñigal”, respondió ésta enfurecida. “Pues está bien, hagamos igualmente la ponchada”. Y la ponchada se hizo, y todos los cavadores la disfrutaron.

A mediados de Septiembre, o finales, depende del lugar del Bierzo, se hace la vendimia, para la que se requería y se requiere de la presencia de vendimiadores, que se colocaban por “vallaos” para que la faena se hiciera lo antes posible. 


Entonces la gente iba a vendimiar para el vecino por un chachín de tocino, casi siempre rancio, pan de centeno negro, que restrallaba en los dientes, al decir de algunos, y un platín de pimientos cocidos y sazonados con unto. La gente, antaño, se apuntaba a lo que fuera, con tal de que le dieran algo de comer. Había escasez. 

Como la comida no era mucha, los vendimiadores se dedicaban a comer uvas mientras trabajaban. “No comas uvas y canta”, solía decirles el dueño de la viña. 

Mientras las mujeres se dedicaban a cortar racimos, los hombres más fuertes se ocupaban de “apurrir” los cestos y cestines o maniegos al carro de las vacas o bueyes. Los carros estaban forrados con lonas o encerados para que no se perdiera el mosto de la uva.


Debido a la importancia que desde hace tiempo ha tenido el viñedo en el Bierzo, los bodegueros solían tener un lagar para prensar la uva. Aunque, en los últimos tiempos, los viejos lagares han ido sustituidos por métodos más modernos como las prensas. 


Antes de llevar la uva al lagar, los viñadores solían pisar o d(estripar) la uva en el carro. Y quienes disponían de una lagareta lo hacían en ésta. La lagareta estaba revocada con cemento, y disponía de un pozo adjunto llamado pilo, al que iba a parar el mosto después de pisada la uva. 


A continuación la uva restante era llevada al lagar, que podía ser de un particular o pertenecer a varias familias, para que fuera mejor prensada, y luego con la(s) uva(s) triturada(s) hacer el orujo en algún alambique. 


En el Bierzo aún se conservan, por fortuna, algunos viejos lagares en buen estado, pero ya son reliquias museales, como el “Alvarico” o el del barrio de Río, ambos en Noceda del Bierzo, o bien el Lagar de San Andrés de Montejos, que es en la actualidad un restaurante.

sábado, 20 de octubre de 2012

Las trastadas y las ánimas benditas


Las trastadas

Aunque algunos autores señalen que las trastadas se hacían en época de carnaval, éstas eran propias de la Semana Santa, sobre todo en el Bierzo Alto, y en concreto la víspera del Domingo de Pascua. 

La noche del sábado de Resurrección los mozos se dedicaban a hacer fechorías. Gustaban de sacar los aperos de labranza, los arados, carros, incluso el ganado de las cuadras de los vecinos y dejarlos en la calle, de modo que en ocasiones llegaban a obstaculizar el paso de los viandantes. 

En algunos pueblos ataban incluso un burro a las campanas de la iglesia para que tocara a Pascua. Las bromas eran bien pesadas. También era frecuente que cuando se sabía que una pareja estaba proclamada, a punto de casarse, los mozos del pueblo hicieran un rastro con pueisa (paja trillada) desde la casa de la novia a la casa del novio, y así todo el pueblo se enteraba del enlace matrimonial. En ocasiones se llegaba a la pura escatología: como era el rellenar unas bragas ensangrentadas con paja y colgarlas de un palo alto y bien visible al público. Así se las gastaban algunos bercianos durante la noche de las Trastadas. Algo que, con el paso de los años, se ha ido perdiendo. 

En algunos pueblos del Bierzo, como en Oencia, las trastadas se hacían durante la noche de San Silvestre, y en otros durante la noche de San Juan.

Ánimas benditas

No hace tantos años -pues la gente de más de cincuenta años da buena fe de ello-, existía en el Bierzo, sobre todo en el Bierzo Alto, una increíble tradición, que consistía en lo siguiente:

Cada sábado del año un vecino tenía que ir a pedir limosna por las casas de todo el pueblo para las ánimas benditas. Este dinero debía entregarlo al cura parroquial al día siguiente, el domingo. Los vecinos, por fortuna, no estaban obligados a dar dinero. Algunos daban un cacho de pan. Y cuando no podían o no querían dar nada decían: “Rezo”. Y si daban algo, el vecino, encargado de pedir, respondía: “las ánimas benditas se lo paguen”. 

Al que le tocaba ejercer de pedigüeño para las ánimas benditas, en realidad era para el cura de turno, iba provisto con una cesta de mimbre y una cruz de madera. Tradición que no está lejos de lo que sería una Santa Compaña al más puro estilo berciano. 

Durante el mes de noviembre, en el Bierzo Alto, se rezaba a las ánimas del purgatorio al finalizar la jornada laboral y antes de cenar.

viernes, 19 de octubre de 2012

Tradiciones populares en el Bierzo: Los zarramacos


“El Bierzo sigue componiendo una geografía mágica, acerada por una benevolencia ecológica” (Sánchez Dragó, Una historia mágica de España, 1995).

“Toda nuestra geografía, desde Balouta a Compludo, desde Dehesas a Foncebadón, está signada por el temblor mistérico de un humilde iluminismo” (Juan Carlos Mestre, Disertación, Certamen de Poesía “Ciudad de Ponferrada”, 1991).

El Bierzo, otrora Vierzo, antaño provincia, voluntarioso de región, quinta provincia gallega en potencia, coyuntura galaico-castellana, tierra de maquis, territorio de templarios, Bierzo historiado por Estrabón y Plinio el Viejo, saqueado de oro y de carbón, tesoro para etnólogos, cruce de culturas y caminos, Camino de Santiago, zona para el regocijo y la meditación, Bierzo mágico y legendario en lo que tiene de supersticioso y trascendental, donde las ánimas conversan con los vivos, en ese valle del silencio, como en un buen relato de Rulfo.

País encantado... y fecundo en antiguas memorias (Quadrado, Recuerdos y bellezas de España. Asturias y León, 1977).

Algunas tradiciones:


Zarramacos en Cantabria
El carnaval o los zarramacos

A la hora de abordar esta fiesta, aquí y allá, resulta inevitable acercarse a El carnaval, cuyo autor es el antropólogo Julio Caro Baroja. En esta obra hace un análisis histórico-cultural sobre esta fiesta de corte antiguo, que al parecer tiene su origen en las Dionysia griegas. 

El carnaval en la montaña leonesa está relacionado con las zafarronadas. El zafarrón es un mozo vestido con pieles cual espantapájaros, y lleva la cara tapada con una piel de cabrito, que tiene agujeros para la boca y los ojos. Este zafarrón, además, calza abarcas para correr ligero, va provisto con un saco de ceniza, y se permite licencias con las mujeres, a las que arroja ceniza. 

La zafarronada sería una variante de la zamarronada. Y los zamarrones o zarrahones, vestidos con pieles de animales, eran una clase especial de actores callejeros que divertían al público con funciones grotescas y chocarreras.

En La Pícara Justina se habla de los zancarrones (“danzantes baratos que de casa del dianche sacan a danzar unos zancarrones, que es danza de mucho ruido y poca costa”). 

“En la provincia de Santander –escribe J. C. Baroja- llaman zarromaco, zarromoco o zarramaco a un mascarote con la cara manchada de carbón, que en
ciertas danzas hace de bufón”. 

Curiosamente, en un pueblo como Noceda del Bierzo la gente conoce el carnaval con el nombre de zarramacos. “¿Rapacín, ya vas a correr los zarramacos?”, suelen decir los nocedenses cuando un chaval se viste o disfraza de carnaval. Los mozos y las mozas salían a la calle disfrazados de zarramacos, que consistía en ponerse una ropa esfalamendrada, rota y deslucida. Ataviados con una chambra o blusa, una cerrona o cerrón (bolsa) para meter el dinero, y calzados con abarcas, abarqueiros o escarpines, los rapacines se dedicaban a picar en las puertas de los vecinos para pedirles dinero, que luego se repartían entre todos los participantes.

En el Bierzo Alto, en la época de esplendor minero, era habitual que los guajines se enfundaran en un mono o funda, y, provistos con un candil, salieran a la calle a “correr los zarramacos”. 

No sólo en los carnavales sino también en algunas romerías del Bierzo era y aún es habitual ir por las casas de los vecinos a pedir huevos, vino y dinero para al día siguiente hacer ponche, que luego tomará el personal mientras baila una jota al son del tambor y la chifla de un tamboritero, y a veces a ritmo de pandereta. 

El ponche era/es una suerte de licor dulzarrón, hecho a base de vino, huevos batidos y azúcar en dosis considerables. Todo ello sabiamente mixturado.

También en Noceda del Bierzo, según gustaba contar a la ya desaparecida maestra y poeta Felisa Rodríguez, era habitual el disfraz de vaca foira, que consistía en que dos personas se disfrazaban como si fueran una vaca o toro y se dedicaban a recorrer el pueblo metiéndole miedo a la gente. En la parte delantera colocaban una máscara de vaca o toro con cuernos, y en la parte trasera un rabo. 

Antaño la gente en Noceda empleaba a menudo la expresión: “pareces una vaca foira” para decirle a alguien que estaba chalado, como una chancleta.

En Santibáñez del Toral, también en el Bierzo Alto, los jóvenes se disfrazaban e iban a casa de los vecinos a pedir posada. Si eran reconocidos no pasaba nada, pero si no lo eran tenían derecho a alojarse en la casa hasta el día siguiente, según escriben Alonso Ponga y Diéguez Ayerbe en El Bierzo: etnografía y folklore

Por otra parte, en Oencia se ponía el palo del antroido, y en lo alto del mismo se colocaba un espantajo que se quemaba el martes de Carnaval. 

Y en la localidad de Castropodame los mozos se tiznaban la cara y recorrían las calles a ritmo de tambor con un chaval subido en un burro cual si fuera un monigote. 

No sólo en el Bierzo, sino también en las vecinas Galicia, Asturias, La Maragatería, incluso en pueblos de Zamora y aun otros de León como Oseja de Sajambre, el carnaval se conoce como entroido, introido, antroido, antroxu, antruejo, antruexo y las variantes de entruido, entrudo y entrudio en el hermano pueblo de El (O) Barco de Valdeorras.



jueves, 18 de octubre de 2012

Entrar en trance


Sigo recuperando palabras en este bosque hoy tornado en umbrío, con la lluvia azotando nuestras miradas hacia el porvenir.

Lo que a uno le gusta, en verdad, es entrar en trance a ritmo de palabra, como un derviche que flotara en el espacio sideral de los tiempos pasados y presentes, volar alto, muy alto, tanto que pueda alcanzar el centro del universo en expansión, el infinito hecho con tu cariño y sonrisas. La libertad de saberse y saborearse al mediodía, al amor de unas tostadinas con mermelada mojadas en un café con leche. 


Ahora, más que nunca, siento la necesidad de aproximarme a ti, a tu sostén espiritual, a tu presencia real y tangible, tan humana y tan divina, que podrías traspasar cualquier muro, y elevarte, tú también, por encima del bien y el mal. Nietzscheanos que nos volvemos. 


Me encanta soñar con el infinito rostro de tu mirada, que  se vuelve luz y energía hipnóticas, como si de repente atravesáramos un cuadro de Vermeer, mientras te siento flotando al lado de una ventana abierta, a la vez que acaricio los poros sensuales de tu alma. 

Me encanta que me sueñes, que beses mi noche y arrumaques mi vida.

Me encanta tu belleza y el con-tacto de tu ser, que me devuelve a una infancia feliz. 

Por eso quiero escribir como vivo, amar(te) escribiendo, la escritura como flujo y transfusión de sangre. Quiero, deseo, como Ramón Gómez de la Serna, escribir con mi propia sangre, con tu aliento, bajo el influjo de la realidad y ese onirismo milleriano capaz de transformar lo grosero en lírica y ternura que nos hace tocar el éxtasis. 


Pues sigamos levitando.

Leyendas sobre brujas, ánimas en pena y fantasmas


Aparte de las leyendas de moros, trasgos y xanas están las de brujas y ánimas, algunas de las cuales aparecen recogidas en el fascículo 14 de Bierzo mágico, La brujería en el Bierzo. Como la de la tía Pardala de Albares de la Ribera, que se transformaba en gato negro y se colaba por la gatera de las casas para hacer sus fechorías durante la noche. 
O bien la de la tía Jesusona de Ponferrada, una anciana muy pobre que vivía sola, y tenía fama de echar el mal de ojo, creencia muy extendida en el Bierzo. 
Para una información más detallada sobre este personaje también se puede consultar la obra El Bierzo: etnografía y folklore
Costumbre arraigada en los pueblos del Bierzo era la de pintar cruces en las puertas de viviendas y establos para espantar a las brujas. O bien colocar ramos de laurel y ruda en las cuadras, que eran bendecidos para preservar los ganados de estas hechiceras. 
En un pueblo del Bierzo Alto, como Villar de las Traviesas (perteneciente al Ayuntamiento de Toreno), se quemaban ramos de laurel, que eran bendecidos en la iglesia el Domingo de Ramos, y así se afumaba a la gente para evitar los efectos del mal de ojo
Asimismo, a los rapacines se les colgaba del cuello un collar hecho de ajos que,  debido a su fuerte olor y sabor picante, espantaban a las brujas. Esto se acompañaba con el siguiente conjuro: Si eres bruja te arreniego, si eres demo vaite al infierno
El conjuro como remedio contra la brujería, y una suerte de terapia basada en la palabra proferida. 
En el Bierzo, sobre todo durante el siglo XVIII, abundaban los conjuradores, brujos y curanderos, incluso los curas desconjuradores o exorcistas como recoge Manuel Rodríguez en su obra Etnografía y folclore del Bierzo Oeste-Suroeste.
            Por otra parte, están las leyendas sobre ánimas en pena y fantasmas. En el Bierzo era habitual que algunas personas se disfrazaran con una sábana blanca para amedrentar y ahuyentar a la gente que quería regar los prados por la noche, sobre todo durante la época estival. Las peleas por el agua eran habituales, y de esta forma el listo o lista de marras, enmascarado/a, lograba que nadie le quitara el agua. 
En Noceda del Bierzo se cuenta que había una señora, la tía María, que acostumbraba a enmascararse cual si fuera un fantasma o una pantasma, con el fin de regar la pradera de Llamillas, hasta que un buen día, a punta de pistola, alguien le dijo: “O te descubres o te descubro”. Y vaya que se descubrió.
            También era frecuente, sobre todo en los pueblos del Bierzo Alto, que una procesión de ánimas con capuchas y velas encendidas se acercaran hasta un pueblo donde había fallecido algún vecino recientemente para hacerse herederos de sus fincas. 
“O nos dais tal o cual finca –solían decirles a los familiares- o el alma del muerto irá a parar al infierno”.


Leyendas de duendes, trasgos y xanas

En el Bierzo también abundan las leyendas de duendes, trasgos, diablos, cazcarranes, xanines y xanas, que todos son parecidos, salvo que los trasgos habitan en las casas y los xanines o janines están en los bosques, como bien nos recuerda Balboa de Paz en el fascículo número 12 de Bierzo Mágico
Las Médulas desde el mirador de Orellán
Una de las  leyendas más conocidas sobre xanas, janas u ondinas es la que tiene relación con el origen del lago Carucedo, de la que existen numerosas variantes, como queda recogido por Jovino Andina en sus Leyendas bercianas, y por Castaño Posse en Una excursión por las Médulas.
            Las xanas, ondinas o mouras son como hadas o ninfas que viven en el agua, ya sea un río, lago o fuente. Son bellas mujeres de ojos verdes y cabellos largos y dorados, que peinan con peines de oro. Pueden estar desnudas o llevar lujosos vestidos. 

Gil y Carrasco en el artículo Los asturianos, publicado en 1838 en el Semanario Pintoresco Español, escribe sobre estos seres: "... lindas mujeres de plata  que salen por el agujero de las fuentes, que hacen coladas más blancas que la nieve y secan sus delicadas ropas a la luna... A estas mujercitas, de un codo de estatura, misteriosas y llenas de poder en la mente de estos montañeses, señalaban con el nombre de janas”. 

Ermita de Las Chanas
En el Bierzo, son abundantes los topónimos relacionados con ellas, como Las Chanas (Ermita y fuente de Noceda), Chanos, Chano, Chanavareices, La Chana, La Chaniella, entre otros, aunque, como bien me recuerda David Díez de Paz, no todos estos topónimos tienen su origen en Xano o Xana. A decir verdad, creo que tienen que ver, en el caso de Noceda, con lugares llanos. 
Poncelas, en su edición castellano-gallega, recoge algunas leyendas interesantes como la de los Jainines, que tenían como lugar de asentamiento las tupidas laderas boscosas del Carballal, monte poblado de robles, en Folgoso de la Ribera. 
Panorámica de Folgoso de la Ribera
“Durante las largas y frías noches invernales, en las que los ribereños asaban en sus cocinas bajas y amenizaban los filandones con cuentos e historias que al amparo del fuego reponedor cobraban un aire misterioso e irreal, estos seres descendían…. a calentarse en los últimos rescoldos y a saborear la comida…”. 
Panorámica de Villafranca del Bierzo
También reseñables son: De cómo surgió Villafranca del Bierzo, de la que existen varias versiones,  El lago de Carucedo, El mouro, La mujer que hilaba o La bula
“La dependencia y subordinación de villas y aldeas bercianas a este o aquel monasterio… fue secular –escribe Poncelas en La Bula-. Diezmos, foros y otros tributos esquilmadores desaparecieron como quien dice ayer”.
Sobre bulas merece leerse asimismo el cuento recogido por Alicia Fonteboa en Literatura de tradición oral en el Bierzo (O que foi a pagar as bulas).  

miércoles, 17 de octubre de 2012

Houellebecq

Recupero, tocado y retocado, este texto, dedicado a Monsieur Houellebecq, el enfant terrible de la literatura francesa. 

Hace unos días veía a la estrella mediática de la nueva literatura francesa en La2 de televisión. Le hacían una entrevista con motivo de la reciente publicación de su poesía (cuatro poemarios). 

http://www.rtve.es/alacarta/videos/pagina-2/pagina-2-entrevista-michael-houellebecq/1552088/


El literato gabacho tiene pinta de oligofrénico (con todos mis respetos hacia los discapacitados intelectuales). Está como "pallá". Incluso él mismo reconoce que es algo desagradable, insoportable tal vez, y hasta alcohólico. Vaya especimen. 


Aunque sé de su existencia y de su literatura, no me había asomado a su obra hasta hace relativamente poco, unos tres o cuatro años, nomás. 


Considerado por algunos críticos como el Henry Miller francés (casi nada), con la influencia Céline, otro fenómeno de las letras, Houellebecq también entronca con el Dostoievski de Memorias del Subsuelo, o el Camus de El Extranjero. Palabras mayores, tanto el autor de El jugador como el de El mito de Sísifo. 


Houellebecq estuvo hace ya algún tiempo en León, de la mano de Fernando Arrabal y los chicos del animado Club Leteo (presidido por Rafa Saravia), el cual tuvo el coraje y la amabilidad de alojarlo en su casa. Ya me contarás, amigo Rafa, cómo se portó el tipito de marras, aunque algo me dijiste en su día. 

Bueno, el Arrabal-primopoeta también se las trae. 

La prosa de este enfant terrible de la literatura contemporánea, tan deudora de Sade, se acerca también a Miller en esa su narración erotomaníaca en la que, por lo demás, incluye pasajes reflexivos gloriosos. 



Tuvo problemas en Francia, y después de vivir en Irlanda, decidió ubicarse por algún tiempo en el Cabo de Gata de Almería (hermoso lugar), alejado del mundanal ruido. Aunque ha debido volver a Gabachilandia, supongo que a París, aunque no tengo ni idea, la verdad. Andará recluido, supongo, porque en su día se le tachó de antiislámico (y ser antimusulmán de un modo abierto se paga caro, bien lo sabe el escritor Salman Rushdie desde que escribiera aquellos Versos satánicos). 

Por su parte, Houellebecq también se ha enfangado, al menos en términos literarios, con la prostitución en el Tercer Mundo, porque al parecer (lo entresaco de sus novelas) a él le entusiasma o entusiasmaba viajar (acaso para hacer turismo sexual) a Tailanda y a Cuba.

La narración de Plataforma, en primera persona del singular, nos acerca su figura hasta el punto de que nos creemos sus historias, cual si fuéramos nosotros quienes las protagonizáramos. En realidad, lo que nos cuenta es, en apariencia, su propia vida, aunque por momentos parezca ficción. Él, no obstante, suele encargarse de desmentirlo, porque a la mayor parte de autores o autoras les da pudor reconocerse en sus personajes. 

Toda novela es autobiográfica, y toda autobiografía es una novela, asegura Llamazares en Escenas de Cine mudo, y creo que no le falta razón, aunque es cierto que algunos escritores, léase por ejemplo a Bioy Casares y su Invención de Morel, trascienden tanto la realidad que la convierten en puro delirio o alucinación elevados a la enésima potencia. Siempre en busca de libertad y amor  (y aun de la inmortalidad, al menos espiritual). O eso podemos extraer de esta fantástica novela. 

"Una imprecisión o una hipérbole calificarla de perfecta", se atrevió a escribir Borges sobre la misma. 
Por cierto, La invención de Morel fue adaptada al cine, de un modo libérrimo, por uno de los maestros de la Nouvelle Vague, Alain Resnais, bajo el título de El año pasado en Marienbad. 

Houellebecq es el chico malo/maldito, aunque con un éxito arrollador, de la literatura francesa y también de la literatura del mundo occidental, al que  atiza buenos palos. No deja títere con cabeza. 


Es probable que tanto sexo y placer en sus novelas encubra enormes carencias afectivas, incluso, me atrevo a decir, su propia incapacidad para amar y ser amado (lo más grande que le puede ocurrir a un ser humano). Me está entrando la vena romántica. Si es que en el fondo, a todos (o casi todos) nos gusta amar y ser amados. 


El problema es que en el mundo actual, movido por un capitalismo desbocado, todo se vende y se compra, incluso las personas, y eso da una dimensión terrible de la realidad en la que vivimos. Y no digamos en el llamado Tercer Mundo, donde los tiburones (y aun los turistas con guita) hacen y deshacen a su antojo. El dinero, que es poder, todo lo manda. El propio Valle-Inclán, con su lucidez envidiable, lo dice en Luces de Bohemia. El dinero todo lo pudre, hasta las relaciones, supuestamente basadas en el amor y la amistad. Pero, en el fondo, este autor francés también nos está abriendo los ojos cuando nos cuenta en el mundo en que vivimos. Creo que convendría leerlo y aun releerlo para entender de verdad su obra. 


El comienzo y final de Plataforma resultan extraordinarios. Como debe ser siempre. También he leído La Posibilidad de una isla, si bien es interesante, se me antoja menos amena y divertida que Plataforma, aunque mantenga asimismo buenas dosis de crítica. 


En el fondo, Plataforma (su tercera novela, y tal vez la que lo lanzó a la fama) cuenta su vida, o la de su propio álter ego, un cuarentón parisino, también llamado Michel, que está harto de su vida mediocre y rutinaria (lo que asume con ironía). La muerte por asesinato de su padre, que por otro lado no le produce ninguna tristeza, es el detonante que acaba dando un giro a su existencia, porque recibe una sustanciosa herencia, la cual emplea para largarse de vacaciones a Tailandia, país que critica por la abusiva prostitución, pero que a la vez asume porque al prota le encanta practicar sexo con las orientales. A la vez que descalifica a sus compañeros y compañeras franceses de viaje, eso sí con buenas dosis de humor, tildándolos de putas y borrachos, él mismo se convierte en uno de ellos, y acaba  enganchándose a una joven francesa, Valerie. La novela, aparte de relatarnos, este viaje "iniciático" a Tailandia, también nos adentra en Cuba y creo recordar que en Egipto. Y la cierra con otro viaje a Tailandia. 


Conviene recordar y aclarar que otro personaje de su exitosa novela Las partículas elementales, que fue llevada al cine en 2006 por el alemán Roehler, es también un cuarentón obsesionado con el sexo, pornógrafo, misógino y racista (otro supuesto alter ego del propio autor franchute). 

Y en su última novela, El mapa y el territorio, que recibió el premio Goncourt, aparece el propio Houellebecq como personaje.  Al parecer -no la he leído- se trata de una bomba de relojería contra el arte moderno y la cultura contemporánea. 


Y para finalizar este breve recorrido por la obra de este controvertido autor, deciros que me resulta harto parecido el arranque de Plataforma y El extranjero, de Camus (ya había anunciado que Houellebecq bebe en manantiales existenciales). 


Mi padre murió hace un año. No creo en esa teoría según la cual nos convertimos en verdaderos adultos cuando mueren nuestros padres; nadie llega a ser nunca un verdadero adulto (Plataforma, Houellebecq).

Os dejo aquí algunas de sus reflexiones y frases con miga y aroma camusiano (al menos las primeras).

 *Tengo cuarenta años, y ya he visto algunos cadáveres; ahora prefiero evitarlo. Por eso nunca he comprado un animal doméstico.


*Tampoco me he casado. He tenido la oportunidad, varias veces; pero siempre he rehusado. Sin embargo, me gustan las mujeres. Me arrepiento un poco del celibato de mi vida. Me molesta en vacaciones, sobre todo. 


*La gente desconfía de los hombres que a partir de cierta edad se van solos de vacaciones; creen que son muy egoístas y probablemente un poco viciosos.


*Todo llega a su fin, incluida la noche.


*No tenía ni una pareja sexual regular ni un amigo realmente íntimo. 

*Las mujeres... se mueven con dificultad en un universo desprovisto de toda relación afectiva. 


*En cuanto tienen unos días de libertad, los habitantes de la Europa occidental se precipitan al otro confín del mundo, cruzan medio planeta en avión, se comportan literalmente como si acabaran de fugarse de la cárcel”. 


*Como todos los habitantes de la Europa occidental, quiero viajar. 


*En el fondo lo que quiero es hacer turismo. 


*Cada cual tiene los sueños de los que es capaz, y mi sueño es encadenar al infinito los circuitos de la Pasión, las Vacaciones en color y los Placeres a la carta. 


*Coger un avión actualmente... equivale a que a uno lo traten como a una mierda... estrés tan intenso que algunos pasajeros han muerto por culpa de una crisis cardíaca durante vuelos de larga duración.... Nos vemos privados de cigarrillos y de lectura, y cada vez con más frecuencia de alcohol... A las muy cerdas -se refiere a las azafatas- aún no les ha dado por el registro personal.