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viernes, 31 de agosto de 2012

Memoria de los asesinados (y asesinadas)


Abel Aparicio como maestro de ceremonias

Ayer jueves, día 30, nos dimos cita un buen puñado de amigos y amigas para recitar y leer textos y poemas en memoria de los desaparecidos y desaparecidas, víctimas del franquismo. Fue en Ponferrada, a orillas del Sil, mirando para el castillo templario, con la Victoria alada de Samotracia (una réplica of course) como símbolo de libertad. 
Me alegró participar en este emotivo acto dándole voz a aquellos y aquellas que ya no podrán decir ni hablar. A todos y todas. 

Cano García con Abel y Marco


Leyendo Memoria de los asesinados (y asesinadas)



Mi amigo Abel me pidió si quería colaborar con la ARMH, y escribí ex profeso este texto.


Bañados en sangre y lágrimas, caminamos a tientas, en la oscuridad de la noche, en medio de un monte sin esperanza.

Al otro lado, las hienas acechan tras las sebes del odio, irracional, desmedido, en una arboleda perdida. El odio incendia el matorral y calcina la memoria afectiva.

Hay charcas de sangre que siembran el dolor en las cunetas, donde crecen flores muertas y arbustos escarchados.

La soledad y el miedo, en mitad de la nada, acaban congelando nuestras entrañas, mientras nos perdemos entre la niebla espesa en un invierno inacabable. Nuestras gargantas se resecan en gritos silenciosos como lobos heridos de muerte. Ya no será posible el retorno. No nos queda ilusión. Sólo miedo, un miedo atroz y un vacío inmenso, que revienta como una herida profunda, salpicando la historia.

La guerra y las guerrillas fusilan los sueños y la memoria. Y la crueldad se impone, amarga y viciosa, como una bandera sangrienta. Chorrea el odio. Chorrea el crimen. 

Las pozas, donde estamos enterrados, supuran sangre coagulada. Las huellas de nuestra historia más reciente siguen pesando como losas fúnebres. Los barrancos huelen a carne fratricida.

El eco infinito de los disparos retumba en nuestro subconsciente colectivo, allá en lo alto de las peñas, acá en el fondo de nuestra alma. Aún escuchamos los gemidos de los moribundos. Aún sentimos el sufrimiento, una acidez que nos sigue doliendo en lo hondo del corazón.

Al otro lado del olvido, las peñas y las fosas adquieren formas humanas. Allí nos pudrimos los hombres y las mujeres que ya no podremos soñar, con el rostro ensangrentado y las mandíbulas desgarradas, tumbados, panza arriba, con una hinchazón de piedras y tristeza.

Hay charcos de sangre y paisajes de tortura que inundan el tiempo de quienes ya no tendremos ocasión de amar: asesinados, desaparecidas, paseados, inocentes, olvidadas: la fosa de los asesinados y las asesinadas.

martes, 28 de agosto de 2012

Lo popular festivo... y tiro porque me toca

Julio Álvarez, el ganador de 2012
Está bien que se dé cancha y pelota a lo popular, a lo festivo, a lo popular festivo, al dance que te friega, como ocurre con las romerías de acá y allá. 

Está bien que corra la fiesta, pues no deja de ser el nuevo opio o adormidera que alimenta al pueblo. Y los seres humanos necesitamos chutarnos con este tipo de psicotrópicos. La fiesta, por lo demás, siempre es buena de cara a la galería, y un chollo para los mandatarios. En tiempos de paro al por mayor, la fiesta se agradece aún más. Mientras haya farra, aquí me las den todas juntas, y del mismo lado. Mañana dios dirá, aunque dios haya dejado de existir desde que al bueno de Nietzsche le diera por escribir aforismos categóricos. ¡Qué fuerte, no! Tampoco hay que salirse de raya, ni del rebaño. Ni siquiera de la manada, que luego todas son lamentaciones. Bueno, lo cierto es que ya nadie se acuerda del alemán que creyó en el ser humano libre y hasta libérrimo, sin ataduras a convenciones, con la capacidad para analizar la realidad y desmontar mitos y falsedades. Cuánta farsa. Qué más da. Pan y circo. Como en tiempos romanos. Sobre todo circo. Bueno, sí, y un poco de pan en forma de roscón o rosquilla y hasta chocolate (muy rico, todo hay que decirlo). Hablo, naturalmente, de los sitios pudientes, que en medio mundo, y aun más, el personal se las ve y se las desea para llevarse un cacho pan a la boca. Este es el panorama mundial, y lo demás son engañifas. 

Pero a lo que vamos, que esto sí que tiene miga y migollón: me parece bien que se hagan carreras de burros en Noceda, en Boñar y aun en otros lugares terráqueos, aunque no deje de ser un sainete. Un espectáculo teatral al aire libre. Hasta ahí, todo en forma. Además, San Bartolo, santo patrono del barrio de Río de Noceda, en el Alto Bierzo, está de enhorabuena. Y, al final, los mozos de la comisión lograron sacar adelante la fiesta de su barrio, qué bueno. Mis felicitaciones para ellos: Toño y demás comparsa. Todo en marcha. 

Mucha jarana en Noceda, cual si fuera una Coruña sin mar y sin una María Pita a la que rendir honores. Vaya "comparanza" la mía, o la de mío, que así decía un paisano, si es que... ya me vale. Lo que me sorprende (qué ingenuidad la mía) es que para este sarao y otros tal que así, valgan los ejemplos, se desplace la prensa (fotógrafa incluida) dándole una cobertura de primera: burros y tal vez burras corriéndola en y por Noceda. Las burras volando. O algo parecido. Un titular como cualquier otro. Ya puestos. 

En cambio, si lo que montamos es el cirio de la lírica (para qué sirve esta bobada, dirán algunos y algunas), entonces los medios no muestran el más mínimo interés en el asunto. Si eso sólo le gusta a cuatro chiflados y chifladas. O eso da la impresión. Que a veces las impresiones son sólo eso. Puro subjetivismo. Y percepción sesgada.  Cuánto cainismo (que no es un ismo vanguardista, quede clarín clarete... se te ha visto el... ). Y cómo jode, que nos las metan dobladas, hasta el mismísimo corvejón de la intra-ánima (¿y eso qué cosa es, acere, compadre? ¿Me lo explica?) Se lo cuento. Me explico. ¿Verdad? 
El Guerro

En realidad, lo mejor sería hacer la vista gorda, y ancha es Castilla... y León. Pero no acaba de cocer, en el horno antiguo de amasar el pan, este tipo de movimientos, de jugarretas. Puede que me esté rayando o yendo de madre (si es que hay días...) o que el santito se me haya ido a los cielos malvarrosas, mas me apetece darle eco y "reburdie" a algo que tiene tanta o más enjundia que unos asnitos dando vueltas a la noria del tiempo, es un decir, nomás. Qué sí, que me parece bien lo de los burritos, que me flipa Platero y yo, hala, ya me salió un título juanramoniano, bien poético. Lapicero y sus cuates, y así en este plan. Ah, y enhorabuena a Julio Álvarez, que siempre se lleva la burra a la cebada. Casi sin quererlo, se me están emparentando los burros y los poetas. Qué cosas, ay. Si no lo veo, no lo creo. Y si no, que se lo pregunten al bueno de JuanRa, el elegíaco arábigo andaluz, el de la barba nazarena y el breve sombrero negro, ese que escribiera sobre un burrito pequeño, peludo y suave: "Y hasta me parece, Platero, que tu burro espiritual, que tu burro poeta se sale de ti y mientras tu cuerpo empuja mi cuerpo, tu fantasía me empuja la fantasía". Olé.

Dicho lo cual, me parece bien que, llegado el caso, los burros y las burras tengan mejor prensa que los y las poetas. Pero creo, también, que los encuentros literarios se merecen que algún medio desplace a un o una corresponsal (fotógrafa y/o fotógrafo incluidos) para darles algo de cancha y pelota. Queda dicho, con la buena fe y sin ánimo de "alebestrar" al personal. 

A tantos de tantos de agosto.

domingo, 26 de agosto de 2012

Poesía para vencejos

http://www.diariodeleon.es/noticias/cultura/poesia-para-vencejos-reune-hoy-a-cinco-escritores-y-tres-musicos_713749.html

Con Felipe Pérez Pollán en Poesía para vencejos

Y los vencejos trazan la urdimbre de su vuelo intemporal sobre la torre 
(Memoria de la nieve, Julio Llamazares)

Pues sí, me entusiasmó leer este año en Poesía para vencejos, que ya va por la XXVII edición, casi nada. Un lujo, o sea, porque por este evento poético-musical han pasado grandes de la lírica, y que a uno lo incluyan, incluso sin ser poeta, ya es la rehostia, perdón por el exabrupto. 


En el fondo, uno no es más que un escribidor al que le gusta (y aun le entusiasma) componer con palabras, que son pensamiento, palabras que a veces se vuelven balsámicas. Pura catarsis. Una forma de vida, esto de acostarse con las palabras, de darles mimos, de acariciarlas, como se acaricia el Amor, que es y engendra Belleza. 

Amor/Belleza, tal vez lo único que merezca la pena en este mundo, cada día más "descuajeringado" a tenor de lo que vemos y escuchamos, aunque visto el panorama, el mundo siempre ha sido así, incluso peor. No hay más que largar la vista a nuestro pasado de incivilidad, al holocausto caníbal, a las guerras mundiales, a las guerras y guerrillas habidas y por haber. Caníbales que somos. Caníbales y reyes (los menos), que a buen seguro diría/dijo el antropólogo Marvin Harris, una de las mentes más lúcidas que ha dado la antropología. 

Pero nos queda el consuelo de la poesía, de la belleza, ese lugar al que no van a parar los cobardes. La poesía, la literatura, como un modo de ser y estar en el mundo, con todo lo que ello implica.  La poesía como forma de salvación. 

Pues sí, agradezco que el organizador, Felipe Pérez Pollán, haya pensado en mí. Por lo demás, Felipe es amante de la poesía (él mismo escribe poemas) y un apasionado de la Argentina, país en el que tuvo la fortuna de vivir, cuando éste era el primer mundo, y al que va cada año durante unos meses. Qué maravilla. Comparto contigo, Felipe, como sabes, ese gusto por el país de Borges y Cortázar. 

El espacio, donde vive Felipe, resulta inspirador. Se trata de un castillo, bueno, de un torreón, desde donde se declama y se recita a los vencejos, o mejor dicho, al público, que este año abarrotó el jardín del castillo-torreón de los Bazán, del siglo XIV, en Palacios de la Valduerna, al ladito mismo de la Bañeza, a orillas del Duerna y próximo al Órbigo (un río que me devuelve a alguna infancia ensoñadora). Casi casi entre dos ríos. Cómo no va a fluir la poesía. 

Me encantó estar y leer en Poesía para Vencejos. Y compartir mis palabras con el público, con los músicos, con los y las poetas y con Amor, naturalmente. 

https://www.youtube.com/watch?v=YqmEsvE8j9M

Hasta la próxima.

sábado, 25 de agosto de 2012

El monte y/o la muerte



Victoria de la Samotracia en Ponferrada
Recupero este artículo -publicado inicialmente en el Diario de León en el año de 2007-, ahora que se acerca la conmemoración del Día del Desaparecido (y desaparecida/s) en Ponferrada, cuyo acto está previsto para el día 30 de agosto, a las 20h. Tendrá lugar donde está ubicada la estatua de la Victoria de Samotracia (qué lujo, si no fuera una copia). 
Os esperamos. 

Un buen amigo y paisano afincado en el País Vasco, Javi Arias, me preguntaba, hace tiempo, por dos hermanas, Sara y Pepa Álvarez, porque se hablaba de ellas en un reportaje publicado en el Diario de León. 

En ese momento me pilló desprevenido y no supe qué decirle. No me sonaban los nombres de estas mujeres, entre otras razones, porque en los pueblos seguimos conociendo a la gente por sus apodos. 

Javi había leído, a través del Diario de León digital, el homenaje que, a título póstumo, le rindieron en Salas de Los Barrios a Alida González Arias, guerrillera berciana, conocida como la amante/querida de Girón, el legendario guerrillero. El hombre que murió tres veces, porque «hasta tres veces, antes de morir realmente, la Guardia Civil le dio por tal, teniendo que desdecirse públicamente después», escribe Julio Llamazares en el prólogo de El monte o la muerte

En el reportaje se mencionaban a Sara y Pepa Álvarez como originarias de Noceda. Y ahí quedó eso. Pero como el azar -que forma parte de nuestras vidas, incluso a nivel científico- juega en ocasiones buenas pasadas, he logrado desentrañar el «entredito» leyendo El monte o la muerte de Santiago Macías, quien nos habla de Sara Álvarez, y sus hermanas, como originarias de Noceda de Cabrera, y no de Noceda del Bierzo, como mi amigo suponía. 

A propósito de Santiago Macías, las tardes de autor bembibrenses nos lo acercaron en 2007. La charla de Macías en la Biblioteca de Bembibre, además de amena, resultó bien interesante, y sobre todo me inició en la lectura de El monte o la muerte. Es lo que tienen las charlas, que en ocasiones despiertan y estimulan la curiosidad del espectador. Una actividad sociocultural atractiva, la que viene desarrollando, a lo largo de estos últimos años, la Concejalía de Cultura del Ayuntamiento de la capital del Bierzo Alto. 

Aunque conozco a Santiago Macías desde hace algún tiempo -entre otros temas, por su colaboración con nuestra revistina La Curuja-, no había tenido la ocasión de leer su segundo libro, que en realidad fue el primero, asegura él, porque comenzó a concebirlo siendo casi un adolescente. 

Para quien tenga intención de conocer la historia de la guerrilla antifranquista, en la provincia leonesa, es una obra necesaria, donde también se nos dan referencias varias acerca de otros muchos libros y documentos sobre los maquis.

http://www.diariodeleon.es/noticias/bierzo/el-monte-y-o-muerte_357575.html

jueves, 23 de agosto de 2012

Alvite, el Artaud de nuestra época

Alvite

19 Agosto 12 - - José Luis Alvite
Me tomo unos días de vacaciones. La verdad es que las necesito. Sobre todo para airear la cabeza, poner en orden unas cuantas ideas y seguramente recorrer en coche esos sitios de tercera que sólo salen mezclados con las hormigas en las arrugas del mapa. Viajaré sin planes, pensando en comer donde sirvan cualquier cosa que no sea delito y dispuesto a dormir donde me venza el sueño. La verdad es que no me gustan las servidumbres del orden y prefiero que las cosas ocurran sin contar con ellas. Tampoco me preocupa no acertar con la carretera si por casualidad me propongo un destino. Encuentro más interesante detener el coche, bajar el cristal de la ventanilla y preguntarle a alguien dónde diablos estoy. Siento especial predilección por los pueblos que quedaron apartados del tráfico por culpa del trazado de las autovías y darme cuenta de que, en medio del silencio amordazado por el polvo, el trigo medra acostado, el viento es una reata de polvo e incluso ha dejado de crecer el cementerio. La verdad es que disfruto con los lugares que me inspiran franqueza, soledad y tedio, sitios en los que los pájaros pesan como pisapapeles de esparto, en los columpios sólo se mecen las riendas del aire y en el ábaco de los relojes de pared el tiempo deletrea lentamente en pesetas. En unas vacaciones me detuve hace años en uno de esos pueblos y entré en un bar. Me había perdido camino de Zamora. Pedí un café y el tipo me puso una cerveza. Se explicó: «Si yo le sirviese lo que pide, usted se largaría sin saber dónde estuvo. Recordará mejor este pueblo si en vez de agradecido, se marcha enfadado». Yo deseo que vosotros no me recordéis sólo por haberos defraudado.

Después de algún tiempo en que no supe nada de Alvite, he vuelto a reencontrarlo en El Faro de Vigo, bajo el epígrafe de Áspero y sentimental, y me ha dado alegrón. En tiempos, en que Diario de León estaba en manos de la Voz de Galicia, leía con puntual regularidad a este fenómeno de las letras. Y hasta le dediqué este texto en mi Fragua de Furil del Diario, con su inspiración/transpiración, claro está.

Han transcurrido aún más años -el tiempo vuela-, y he tenido la fortuna de que José Luis Alvite me haya agregado a su facebook. Incluso hemos mantenido algún contacto vía el "feis".  Ahora he comenzado a leerlo en La Razón. 

Y en este momento me apetece darle vuelo a este texto, que escribiera con devoción. 

Leo, y aun releo, los cuentos que Alvite nos obsequia bajo ese encabezamiento intitulado Almas del Nueve Largo. Y me quedo flipado. Es como si este rapaciño (mejor señoriño) estuviera cogido/inspirado por un serrallo de pirujillas. No me resisto a dedicarle una ovación desde esta esquina berciana. Y espero que le lleguen mis aplausos. Aunque a él, por ser de natural cínico, no le importen lo más mínimo mis renglones. Eso sí, vaya por delante que los escribo con mi propio flujo y su influjo, con cariño, o sea.


Tiene Alvite algo del Artaud que escribiera El teatro de la crueldad, Van Gogh: el suicida de la sociedad y Para acabar con el juicio de Dios. Al parecer, Dios no está hecho para tipos como Alvite. Aunque su gaznate suene como Dios escupiendo los dientes en el cáliz. Afortunadamente, este muchacho no es carne de psiquiátrico. Y deseo que nunca lo sea. Tiene Al esa voz de greguería, y ese clarinete a lo Woody Allen, que se abre de orejas con la apariencia de un poema y la bestial realidad de una pesadilla.


Son tantas y tan buenas sus frases y sus almas que podrían sepultar, de una vez para siempre, la vida de unos cuantos oligofrénicos que se tatuan rosas en la picha o flores de sanatorio en el chichi, cuyo hedor acabara trastornando a los mismísimos señores de bata blanca, incluso a las cretinas que gustan de ahorcarse el clítoris con el anillo de boda, la flor y nata montada de nuestro escaparate político-cultural. Tras las cortinas rosa de la ñoñería y la insuficiencia mental.

 
En sus escritos fluyen endorfinas orquestadas con el perfume de una corista puta, cuya jeta estuviese ginecológicamente exangüe y su sonrisa fuera un montón de escoria, una corista que rezara el rosario antes de chupársela al primer cliente del Savoy, bajo una luz como de mermelada de frambuesa. Me entusiasman los tipos como Alvite porque largan lo que se les viene a la azotea y encima este pájaro lo hace con puntería. Lo cual es aún más emocionante. Es como si enfilara los disparos con el sifilítico fogonazo del tabaco. ¿Papacito, qué es lo que les das de comer a tus pollitas? Sus cuentos son como para pegarse un tiro, “sería feliz si alguien me disparase por Navidad una bala con mis iniciales”, antes incluso de haber probado la sacristía en forma de hostia consagrada. Luego de pasearme por el frondoso ring de sus letras umbilicales y amapolas de tanatorio, tengo la sensación de estar haciendo el panoli en esta faena de trillar la paja de las palabras. Me quedo con los granos que supuran humor de pimentón y esas vejigas que se ulceran en el diván de los psicoanalistas.


Alvite, barbado en ermitaño y rijosillo tras su mirada gafosa, es un cóctel molotov, una bomba de relojería literaria, vitalista, prostibularia. Capaz de encasquetarnos su saber-condón en nuestras pingas de penitentes ahogados en las bagatelas. “Estaba mejor dotado para el condón que para la literatura”, nos cuenta en Tetas unisex. No hay nada importante para que uno pueda tomarse las cosas en serio. Uno principia burlándose de sí mismo y termina descojonándose de propios y extraños.
Gracias a hombres como éste, uno se siente como levitando en el paraíso de la putrefacción, alejado de la gloria patológica, que sólo parece al alcance de quienes ven la literatura como una inyección de insulina en las nalgas fofas de la irrealidad. Es como si uno tuviera la sensación de estar al mismo tiempo en el cementerio de los sarcasmos sazonados con besos negros en la blenorragia del alma y los cielos que menstruaran blues de alcohol, jazz terminal, tristeza suicida, soledad y hoyos existenciales. Uno llega a saborear las heces con carmín y los gargajos con codeína de las diosas osteoporósicas. Y da la impresión de que el sida cantara la Marsellesa a través del ojete de un diocesano travestido...


A Alvite, experto francotirador al blanco de los instintos y falsas conciencias, se le ama por lo que tiene de sincero, atrevido y soñador. Es la suya una sinceridad conmovedora. “No es bueno construir la vida sobre un puñado de mentiras”. Me gustan los tipos soñadores que aspiran a conocer el mundo en el carro de los muertos. 

Un abrazo, hermano gallego.

Religados para la eternidad

Religados para la eternidad
en un instante de luz nocherniega y ternura
bajo un cielo de media luna
sereno y mágico
respiramos naturaleza
subidos a un lugar sagrado
en medio de un océano de tiempo
abrazados a la noche
arrullados por la música de los grillos
y el cántico espiritual de nuestro encuentro
único e irrepetible 
sentimos el mundo
tú y yo

Religados para la eternidad
con la sonrisa del amor 
y la mirada del placer
que besa nuestros párpados
entregados al silencio
sólo interrumpido por el aullido de unos perros
y el rumiar animal
tolón-tolón
en el horizonte
azulado
de nuestros sueños

Religados para la eternidad
en un instante inolvidable de belleza y emociones
conjuntados 
tú-yo
AMOR

miércoles, 22 de agosto de 2012

La guerrilla de la memoria


Recupero este texto sobre la figura del maquis. 

 “Imágenes contra el olvido” fue un ciclo de documentales que se mostraron, hace años, en el Centro Cultural de Caja España de Ponferrada. 

Recuerdo con sorpresa y admiración La guerrilla de la memoria, cuyo director es Corcuera, entre otras razones porque trata el tema del guerrillero berciano,  a través de testimonios de varios personajes, que en su día fueron perseguidos por el franquismo. En él se menciona al guerrillero berciano Girón. Y, por otra parte, porque el guión lo hizo, entre otros, Carlos Muguiro, ex profesor de la Escuela de Cine de Ponferrada. 

Hay un documental leonés, dedicado a Girón, El hombre que murió dos veces, que se realizó a partir de la documentación de Santiago Macías y asesoramiento histórico de Secundino Serrano. El maquis es una figura extraordinaria, porque tuvo la valentía de enfrentarse al poder imperante. “Y volvería a hacer lo mismo”, dicen con rotundidad algunas personas entrevistadas en La guerrilla de la memoria. En realidad, la Guerra Incivil, o “cruzada de liberación”, según el macabro Caudillo, comenzó de verdad en el 39, y se prolongó hasta principios de los cincuenta. Es lo que tienen las guerras, que sabemos cuando comienzan pero casi nunca cuando terminan. Como ocurre con Irak, Siria, y tantos otros sitios de Asia, África, incluso América, de los que nos llegan noticias sesgadas, o bien no tenemos ni siquiera noticias. 

Los fachas, después de finalizada la guerra, decidieron por sus huevos cargarse a aquellos que no comulgaban con su ideología, y a los que consideraban bandidos o demonios rojos.

La historia española resulta escalofriante, fratricida. Somos un pueblo peculiar. Por eso no conviene silenciar ni olvidar nuestra historia. Se han escrito varios libros, incluso se han hecho algunas películas y/o documentales acerca de este asunto, que estuvo prácticamente silenciado hasta que se acabó la dictadura. 

En el Bierzo Alto, y en concreto en la Sierra de Gistredo (el útero), sabemos, porque así lo dicen quienes pueden dar fe de ello, que hubo algún “huido” que fue enterrado en lugares como el Sardonal de Noceda del Bierzo. A alguno lo llegaron a enterrar vivo. Se cuenta que le rajaron la panza, y antes de agonizar, lo metieron en una fosa, y lo cubrieron con piedras y tierra. Se me revuelven las tripas cada vez que oigo algo parecido. Habría que indagar más sobre este asunto. Bueno, ahí está la Asociación para la Recuperación de la Memoria Histórica (ARMH). Por fortuna.

Lo curioso de esto es que algunos matarifes fachorros lograron sobrevivir aunque fueran vecinos de familiares de “rojos” asesinados por ellos. En el fondo, los familiares de estas personas tuvieron que aceptar la realidad. El rostro cruento de la realidad. Léase, por ejemplo, el escalofriante Retrato de un asesino (incluido en el número 13 de La Curuja, primera época, www.nocedadelbierzo.com) o bien El monte o la muerte, de Santiago Macías, o Las fosas de Franco, de Macías y Silva. Ahí está también,  como testimonio y novela extraordinaria, Luna de lobos, de Llamazares, adaptada al cine por el camarada Sánchez Valdés. 






martes, 21 de agosto de 2012

A Primout he vuelto... en tres ocasiones

Qué nombre tan exótico, Primout. Parece como sacado o arrancado de otra geografía, diferente al Bierzo. Sólo el nombre invita a soñar. "Aldea de enigmática etimología y belleza espectral", según el amigo Varela. 

http://www.diariodeleon.es/noticias/opinion/volver-a-primout_686768.html



Primout se encuentra enclavado en la mítica Sierra de Gistredo (mi útero), en el Alto Bierzo. Un lugar como de otro tiempo, detenido cual poema suspendido en el aire. Una aldea perdida (y desde hace unos años recuperada) en los confines del Bierzo. 


Recuerdo aquella primera excursión a Primout, hace ya un montón de años, veinticinco, me recuerda el amigo Javi, que formó parte de la misma. Salimos temprano de Noceda del Bierzo. Cuando el sol comenzó a atizar duro, nosotros, entre ellos los amigos Mingo, Venancio y Javi, ya estábamos coronando los Cornapinos (nunca olvidaré esta palabra, que tanto le gustaba pronunciar al amigo Venancio-Bren). Mingo llevaba un mapa militar que fue de gran ayuda. Nos fuimos casi campo a través, ni para Urdiales de Colinas ni para Pardamaza (otro nombre curioso para una aldea singular), hasta alcanzar el río Primout, y ya ahí seguimos el curso del río hasta llegar a Primout, "donde nunca asomou el sol". 
La caminata a orillas del río la recuerdo placentera. Y la llegada a Primout, pasados los años, se me antoja como de cuento. Allí se hallaba un pueblo abandonado a su desgracia. Nos pusimos a remojo, o mejor dicho  lavamos los calcetines y los pies en el río, y nos echamos a sestear como ovejas en algún prado.  "Nos hospedamos" (qué lujo) en una casa, abandonada naturalmente. También hicimos una hoguera. Y al amor de ésta nos reunimos, mientras escuchábamos The dark side of the moon, de los Pink Floyd, grupo que a uno lo volvía loco. Las noches, incluso las estivales, se vuelven frescas. Y conviene calentarse. Nos quedamos a dormir, porque resulta, cuando menos complicado, regresar a Noceda, caminando por entre el monte el mismo día. Son bastantes kilómetros los que separan a Primout de Noceda. 

Creo recordar que, estando ya en Primout, apareció el bueno de Miguel Ángel, el hermano de Mingo, que debió seguirnos los pasos al enterarse de nuestra excursión a este pueblo. Al parecer, Miguel Ángel había ido a Pardamaza, y desde ahí emprendió rumbo a Primout. Miguel Ángel García, dicho sea de paso, es hoy nuestro Corresponsal de TVE en Berlín. Qué cosas. 


Han transcurrido los años, y he vuelto a Primout en otras dos ocasiones, la anterior hace tan sólo un año, en compañía de mi gran amiga, y la última y reciente con mi sobrino Rodrigo. Pero estas veces hemos ido en coche desde Páramo del Sil, por una pista, en buen estado, eso sí, que conduce "derechita" hasta el mismo pueblo. 



El Lebrijas

En esta última visita tuve la suerte de coincidir con El Lebrijas, a quien saludé, a la entrada del bar del pueblo. A él le dio la impresión de conocerme, y a mí también me pareció lo mismo. Es probable que nos hayamos visto en otra vida. Bromas aparte, me gustó intercambiar impresiones con este tipo, que se dice el alcalde de Primout, tal como figura en su cachaba, y al que le entusiasma darle a la maría, según él mismo confiesa, y vender rifas para la fiesta de San Miguel (esto me lo aclara otro amigo).


Casa del Lebrijas
Ahora Primout luce algunas casas espléndidas, y ya no es aquel pueblo abandonado que visitara por primera vez, y donde el gran poeta Ángel González impartiera docencia durante una temporada. 

A Primout no vuelve nadie es asimismo uno de los cuentos de Julio Llamazares (recogido en su libro Tanta pasión para nada) y dedicado al poeta astur. 


-No, don Ángel, usted no va a volver -me respondió él, parado en la carretera. Y, luego, tirando de la caballería para iniciar el regreso al pueblo, añadió-: A Primout no vuelve nadie.


Pues sí, a Primout he vuelto en tres ocasiones. Me ha entusiasmado. Y espero volver. 


http://www.nocedadelbierzo.com/archivos/Angel_Gonzalez.pdf

http://www.diariodeleon.es/noticias/revista/recuerdos-de-un-angel-en-paramo_596319.html

jueves, 16 de agosto de 2012

III Encuentro Literario en Noceda del Bierzo

Narradores y poetas en el III Encuentro literario en Noceda del Bierzo
Fátima Delgado, Raquel Viejobueno, Abel Aparicio, Miguel A. Curiel, Noemí Sabugal, Carlos Fidalgo, M. Cuenya, Gabriel Folgado, Ana María Romero y Jovino Andina

Un año más volvemos a reunirnos al amor sagrado de las palabras, que en ocasiones se revelan curativas, balsámicas, auténtico elixir de vida, acaso como las aguas de las fuentes y manantiales medicinales de la sierra de Gistredo. 

http://www.diariodeleon.es/noticias/bierzo/velada-literaria-en-noceda_717452.html

http://www.ileon.com/cultura/021080/iii-encuentro-literario-de-noceda-del-bierzo

http://www.bembibredigital.com/index.php?option=com_content&view=article&id=3399:noceda-del-bierzo-celebro-su-iii-encuentro-literario&catid=37:culturayespectaculos&Itemid=150

Noceda del Bierzo ha vuelto a acoger un encuentro literario, el tercero (qué maravilla), donde nos hemos dado cita varios amigos y amigas para recitarle poemas y aun relatos al útero, nuestro espacio amoroso, el lugar en el que uno acaba encontrando la temperatura afectiva adecuada, porque los seres humanos, más que estar rodeados de espacio, sobre todo de espacios amorosos/amistosos, también necesitamos estar rodeados de tiempo, la sangre con la que siempre nos gustaría/me gustaría escribir. 

Tras una breve presentación del último número de la Curuja y de mi fragua, forjada con ilusión y sueños, e impregnada con aromas y sabores del lado de acá (la matria) como del lado de allá: otros lugares en el mundo, comenzó el "espectáculo" literario con la intervención, siempre certera, de Jovino Andina, maestro que a uno le hubiera gustado tener, taramundés, bembibrense de lujo, que nos deleitó con un relato precisamente sobre su pueblo natal, Taramundi. 

A continuación intervino Raquel Viejobueno, que tuvo la amabilidad de venir desde la capital del Reino hasta el Alto Bierzo, donde las ondinas nos siguen arrullando con sus cánticos. Viejobueno nos leyó un texto, dedicado a Noceda (recogido en el último número de la Curuja). También nos recitó algunos otros poemas en prosa. "Qué extraordinario, Raquel, que hayas venido desde tan lejos", le dije. A lo que ella, categórica, me respondió: "Si he viajado a Santiago de Chile y a La Habana para hacer cafés literarios, porque no iba a venir a Noceda". No es la primera vez que Viejobueno visita Noceda (y espero que no sea la última).

La primera vez llegó atraída por la maestra y poeta nocedense Felisa Rodríguez, porque curiosamente su madre se llama igual. Y en dos ocasiones anteriores al menos Raquel ha visitado el útero para hacer, primero un café literario dedicado a la literatura de viajes, y segundo para presentar una Antología de La noche. En ambos tuve el placer de colaborar con ella. 

A Raquel Viejobueno le siguió el poeta de San Román de la Vega, Abel Aparicio, que escribe con la sangre de la tierra (léase su excelente Tintero de tierra), y siempre está del lado de los débiles. Estoy contigo, Abel. 

La ronda de poetas y narradores prosiguió con la presencia de Fátima N. Delgado, una actriz, profesora y poeta del Barco de Valdeorras, que nos recitó algunas poesías, tanto en castellano como en galego, de su Vestida de Domingo. 

Después de Fátima intervino Curiel, cuya voz resulta única en la poesía contemporánea, viajero a los confines de la noche, en la que las gatas no siempre son pardas; nacido en Alemania aunque criado en muchos lugares, que nos leyó un poema y un texto en prosa poética. Lástima que no trajera su guitarra para cantarnos alguna melodía romántica. 

A Curiel le siguió Noemí G. Sabugal, periodista y joven narradora con talento, que ha cosechado grandes éxitos con sus novelas, El asesinato de Sócrates y Al acecho. Noemí nos leyó dos microrrelatos, con mucho humor, y un fragmento, escrito en prosa poética, de su obra Al acecho. 

Aunque no se trata de un narrador ni de un poeta, también intervino el cineasta berciano Gabriel Folgado, Beli, que nos habló de su último documental, Ancestral Delicatessen, rodado en Noceda del Bierzo (y en París) sobre el mundo de las castañas. 

Antes de finalizar el Encuentro, Jovino Andina invitó a que participara su amiga, la escritora de literatura infantil Ana María Romero Yebra, que se encontraba entre el público, la cual recitó unos poemas nada infantiles. Y acto seguido el redactor del Diario de León, Carlos Fidalgo, nos leyó unos poemas, aunque Fidalgo sea conocido sobre todo por su faceta periodística y aun como narrador, pues ha escrito, aparte de un libro de relatos cuyo título es El país de las nieblas, en clara referencia al Bierzo, una obra breve e intensa titulada El agujero de Helmand, impregnada con las fragancias rulfianas de los muertos que nos hablan desde el lado de acá y también desde el lado de allá. 

Seguiremos apostando por nuestro útero o matria: el lugar donde uno encuentra su espacio amoroso/afectivo.
Hasta el próximo encuentro. 

*Olvidaba, ay, deciros que, como maestro de ceremonias, leí el poema Mi matria, con la inspiración/transpiración del gran Ledo Ivo, que estuvo a finales del pasado año en León, para recoger el premio "simbólico" que concede el animado Club Leteo, bajo la batuta de Rafa Saravia. 
http://cuenya.blogspot.com.es/search?q=Mi+matria

sábado, 11 de agosto de 2012

María Blanco (Mariló), una actriz internacional de Losada

María Blanco

María Blanco, conocida en el pueblo de sus padres, como Mariló es una actriz de teatro, cine y televisión. A María Blanco la conozco desde hace años, aunque hace tiempo que nada sé de ella. Supongo que seguirá viviendo en París. Pero le he perdido, por desgracia, la pista a esta mujer elegante, guapetona, originaria o descendiente (no recuerdo bien) de la localidad berciana de Losada, perteneciente al Ayuntamiento de Bembibre. 

Es probable que pocos sepan (salvo sus parientes y amigos más cercanos) que María Blanco se ha subido a muchos escenarios y ha logrado trabajar con actores y actrices de la talla internacional de Alain Delon, Irene Papas o el español Juanjo Puigcorbé, entre otros y otras. 


Hija de emigrantes, allende los Pirineos, María Blanco eligió vivir en la capital francesa después de estudiar teatro y ballet en la ciudad suiza de Ginebra. No obstante, también se formó en el Conservatorio Nacional Superior de Arte Dramático de París. Ciudad ésta en la que quizá aún sea posible soñar. Ella, en cualquier caso, ha logrado que sus sueños se hagan realidad, al menos sus sueños como actriz. 


París es, sigue siendo, un escenario giratorio que permite al espectador contemplar todas las fases del conflicto, según nos cuenta Henry Miller en su Trópico de Cáncer. Tuve la ocasión, allá por el año de 2001, de conversar con María Blanco en la llamada Ciudad de la Luz. Charlar con ella es una delicia porque te metes de lleno en el mundo del teatro, ese arte sublime que te invita a experimentar, como intérprete, una placentera sensación de desdoblamiento, cual si fueras un psicótico o un iluminado. O tal vez un niño o niña a quienes les apasiona jugar. El teatro te ayuda a entrar en trance. Y el cine también. Véase por ejemplo La pasión de Juana de Arco, de Dreyer. Fijaos en la actriz Renée Jeanne Falconetti. Vaya estado de gracia, el suyo. Un prodigio. Será acaso la magia de la hipnosis. 


"El actor actúa, juega, bajo un estado casi hipnótico", me llegó a contar María Blanco. Al contármelo, se me erizaron todos los vellos del alma, se me puso la carne de pollo "rostizado" y me entraron ganas de salir a escena. Sentí como un escalofrío arrebatador. Lo cierto -o eso creo- es que los actores/actrices sólo deberían atreverse a "jugar" bajo la máscara del hipnotismo, porque en el fondo de sus esencias son mártires o santos laicos, dispuestos a dejar su piel (y su alma) en el escenario. Puro Grotowski. 


"Los actores -se atrevió a decir Artaud, que fue un visionario-  deben ser como mártires quemados vivos que  nos siguen haciendo señas desde   sus  hogueras". Y María Blanco, que en tiempos lucía un aspecto espléndido, aunque fuera una mártir en escena, ha actuado en varias obras teatrales, entre otras, en Le Misanthrope (de Molière), La prochaine fois je vous le chanterai o Une aspirine pour deux (de Woody Allen), dirigidas todas ellas por Francis Perrin. "Me encanta jugar", me decía María Blanco, a sabiendas de que "jouer" (jugar) es el verbo empleado en francés para representar. Salta a la vista que la interpretación es un juego, un juego muy hermoso en el que se arriesga el pellejo en cada función. Y María Blanco, como buena actriz, lo arriesga.


Aparte de su faceta teatral, está la televisiva y aun la cinematográfica. En cine la hemos podido ver, entre otros filmes,  en L'année du Capricorne, de Wey, y en Contrainte par corps (Acoso a una mujer), dirigida por Serge Leroy, con quien también ha trabajado en las series de TV, Le comissaire Maigret y Pause Café. 


Esperamos verte pronto, estimada María, a lo mejor este verano en Losada. 

martes, 7 de agosto de 2012

A Chavelacita Vargas

La dama del poncho rojo no era originaria de México lindo y jodido pero en realidad era más mexicana que nadie/naide. Una artista muy grande, que vivió sus últimos años en un lugar de una singular belleza, en Tepoztlán, en el regazo del cerro del Tepozteco. Lugares que tuve la ocasión de visitar durante mi estancia en este país azteca rayado con la savia de la vida/muerte.  

Qué pena que no la pudiera ver/escuchar en directo. Su última actuación fue en Madrid, a principios de julio de este año. Me la anunció mi amiga Maite en la capi del Reino: me voy a un concierto de Chavela en la Residencia de Estudiantes (legendario lugar donde estuvieran, entre otros, los genios Dalí, Lorca y Buñuel). Pues yo me voy a Priego a un encuentro poético, le respondí. Ahora ya no caben lamentaciones. La verdad es que nunca sirven de nada. Lo pasado, pasado está. Y ya. Los pretextos, que diría un mexica, los inventaron los pendejos y para los güeyes. Nomás. 

Lo que sí da pena es que se muera alguien con tal fuerza escénica, capaz de sobrecoger con su voz desgarradora a propios y extraños. Ahí queda esa llorona, que me eriza hasta los vellos del alma, cada vez que la escucho, y tantas otras canciones. Una rancherita más, manita. 

Te lloraremos, Chavelita, te seguirán llorando tus cuates y cuatachas en la mítica y chingoncita plaza de Garibaldi del Distrito defequense, el D.F, o sea, porque fuiste enorme. Pero también permíteme tantito que ahora me ría de la calaca. 

jueves, 2 de agosto de 2012

Ilustres e ilustrados en Noceda del Bierzo





Panorámica de Noceda

Noceda del Bierzo es un pueblo que han visitado muchos ilustres e ilustrados, entre otros la actriz Marisa Paredes, a quien le dediqué un artículo, léase el número 5 de La Curuja-segunda época. También en el útero de Gistredo han estado el director del Teatro Bergidum Miguel Ángel Varela (auténtica personalidad de la cultura berciana), el músico Amancio Prada, los escritores y poetas Pilar Blanco, Raquel Lanseros, Carmen Busmayor, Sara R. Gallardo, Ester Folgueral, Eduardo Keudell, Fermín López Costero, Valentín Carrera, Miguel Ángel Curiel, Tomás Néstor Martínez, Abel Aparicio, Nicanor García Ordiz, Santiago Macías y Ricardo Virtanen; periodistas de la talla de Luis del Olmo o Aniano Gago (quien tuvo a bien presentar mi fragua en Valladolid), políticos como el ex presidente José Luis Rodríguez Zapatero y el gran Ramón Rubial (al cual también le he rendido homenaje en el pasado número de la revista La Curuja) o Demetrio Madrid; y pintores/escultores consagrados como Cristóbal Gabarrón. Estos son sólo algunos.
Cristóbal Gabarrón en Noceda

Es probable que hayan estado muchos otros, que ahora no recuerdo, o que simplemente no los tengo registrados. Pido disculpas a aquellos ilustres e ilustrados que no figuren aquí. Algunos de los mencionados han venido a Noceda del Bierzo en compañía de nuestro querido paisano Pepe Álvarez de Paz, en tiempos eurodiputado, e impulsor de la cultura nocedense, lo que le valió la Nuez de Oro, otorgada por el Ayuntamiento de Noceda, a mediados de los años noventa. En la actualidad, Pepe colabora con La Curuja.

Que hayan pasado por Noceda gentes de la talla de los mencionados merece  cuando menos una reseña. Entre los que cito he tenido trato directo con la mayoría, aunque con algunos he llegado a intercambiar nomás unas palabras. 

Al único que no llegué a conocer fue a Ramón Rubial, el cual estuvo en Noceda cuando uno vivía en las Américas. 

Amancio Prada
Por otro lado, tampoco me atrevería a decir cuáles son sólo ilustres y cuáles ilustrados, o cuáles son a la vez ilustres e ilustrados. Amancio Prada, al que recuerdo haber visto en la que es hoy la “Residencia Flora y Felisa” de Noceda a propósito de un agosto cultural, parece un hombre introvertido aunque cercano, con una vena mística que lo convierte en un gurú de la espiritualidad galaico-leonesa. También lo he visto y escuchado en el Teatro Bergidum de Ponferrada, en compañía del entrañable poeta berciano Juan Carlos Mestre (quien dedica uno de sus poemas al Ídolo de Noceda) y el extraordinario músico Luis Delgado, en uno de esos conciertos memorables. 

Por su parte, Pepe Álvarez de Paz me ha hablado alguna vez de Amancio Prada, de cuando el músico y compositor de Dehesas vivía en París y estudiaba sociología en La Sorbona. También Mario Gaviria, otro sociólogo navarro que vive en La Habana desde hace años, me habló de nuestro ilustre e ilustrado paisano Amancio Prada, con quien Gaviria compartió alguna velada en la capital cubana. 

En cuanto a Demetrio Madrid no tengo mucho que decir de él. En Noceda hay gente que lo conoce bastante, y lo tiene en buena consideración y estima. Da la impresión de ser una persona afable, aunque en su etapa como presidente de la Comunidad de Castilla y León del cual salió bien parado porque se demostró su inocencia. No todos los políticos tienen por qué ser unos corruptos, aunque el poder ejercido acabe trastornando al personal. 

A Cristóbal Gabarrón recuerdo verlo por primera vez en el Mesón-bar Las Chanas, la mítica cantina del barrio de Vega, en compañía de Demetrio Madrid, Pepe Álvarez de Paz y sus respectivas mujeres. 

Miguel Ángel García, Corresponsal de TVE en Berlín
Transcurridos algunos años, he vuelto a coincidir con este artista en el homenaje que se le hiciera a Miguel Ángel García hace un par de años. Supe de la existencia de las pinturas y esculturas de Gabarrón por nuestro paisano y también amigo Miguel Ángel García, gran periodista, en tiempos de la Televisión de Castilla y León y hoy Corresponsal de Televisión Española en Berlín, el cual tenía varios cuadros suyos en su casa de Valladolid. Con el paso del tiempo he sabido que Gabarrón es uno de los artistas contemporáneos con proyección universal. El imperio artístico Gabarrón tiene una Fundación con sedes en Valladolid, Mula (Murcia) y Nueva York. 

Tengo constancia de esto porque, durante mi etapa en la Escuela de Cine de Ponferrada, trabajamos en estrecha colaboración con la Fundación Gabarrón, y se viera envuelto en un escándalo, en concreto con Juan Manuel Gabarrón, para hacer posible el Festcine (Festival Internacional de Escuelas de cine). 

Respecto al paso de Luis del Olmo por Noceda no puedo decir gran cosa, ya que no tuve la ocasión de verlo, porque ese día no estaba en mi pueblo. Al parecer almorzó con el entonces alcalde de Noceda, Emilio Arias, en el bar Paco. Y, aunque lo he visto en varias ocasiones, a lo más que he llegado es a saludarlo. Una palabra suya vale, al parecer, más que mil imágenes, contrariamente a lo que se suele decir a propósito de las palabras y las imágenes. 

Y, para finalizar, haré referencia al ex gobernante Zapatero, que estuvo en Noceda cuando aún no era presidente ni nadie podía imaginar que algún día llegaría a serlo, ni siquiera él mismo. No como los gringos, entre otros aquel espantoso Bush junior, que de seguro nació pensando que un día el mundo estaría bajo sus cojones de mico castrador, y sus delirios se llegaron a convertir, en cierto modo, en realidad. Zapatero hizo una visita a Noceda cuando en el ayuntamiento estaban los socialistas, y el alcalde era Eliseo Nogaledo. Me hubiera gustado verlo, pero aquel día debía estar danzando por otras tierras. No obstante, alguna vez sí tuve ocasión de saludarlo. 

A decir verdad, y ahora que me da por recordar, hubo un tiempo, bastante quizá, que estuve alejado del Bierzo, de España, y de los saraos politiqueros que embadurnan “las realidades nacionales”. Entonces vivía en otras latitudes, acaso más espirituales.

Cuentacuentos



Plaza de Jemaa el Fna

A uno, en verdad, le encantaría ser como esos contadores de historias que bajan cada noche a la Plaza Jemaa el Fna de Marrakech a engatusar al pueblo marroquí con su palabrería y sobre todo con su capacidad para atraer la atención de propios y extraños, siempre a través de su voz envolvente y su mímica estudiada, porque no olvidemos que gran parte del lenguaje, que retenemos como espectadores, es el llamado no verbal o gestual, el lenguaje universal, en definitiva. Y en esto son auténticos expertos los contadores de las mil y una noches, a la luz de una lámpara maravillosa, que reúnen en torno a sí a grupos dispuestos a dejarse arrullar con los cuentos. 
Contar un cuento es sin duda un arte, que requiere de ciertas habilidades, a saber, el manejo de la palabra, la voz y la corporeidad mortal y rosa (por decirlo a lo Umbral). En realidad, todo lo que se escribe debería ser recitado o contado de un modo oral para tomarle el puso, el ritmo o la temperatura a la escritura. Sólo así uno acaba sabiendo si funciona, si engancha al público expectante.

Imposible olvidarse de otro magistral contador de cuentos, que era el gran Antonio Pereira, pues además de dejarnos escritos cuentos extraordinarios, era capaz de contarlos con tal chispa y finura que dejaba boquiabiertos a los asistentes. Incluso me atrevería a decir que arrasaba literalmente a sus homólogos contadores de historias, cuando lo veíamos/escuchábamos en la Facultad de Educación de la Universidad de León. Qué tiempos. Filandones irrepetibles aquellos que organizara el bueno de Justo Fernández Oblanca. Un recuerdo afectuoso para el amigo Justo. 

A estas alturas Pereira y Justo estarán a buen seguro conversando en algún rincón del universo.

Lo cierto es que a uno le entusiasman los contadores de cuentos, tal vez porque en mi niñez también mis hermanas me contaban cuentos. Crecí con los cuentos clásicos de Caperucita, el lobo y los siete cabritillos, la Cenicienta y tantos otros (ahí quedan asimismo las Joyas literarias de Verne, Marco Polo, Salgari, Twain, y demás aventureros). Y viví entre la fantasía y la realidad/surrealidad. Siempre me entusiasmó la palabra, la palabra que se hace carne, organismo vivo, la palabra reinventada, que en determinados momentos puede resultar balsámica.

Dunas de Merzouga

Espero que el próximo sábado 4 de agosto logre, al menos, que el público infantil (a él va dirigido) conecte con La sonrisa de Aicha. Un cuento que aúna y religa dos espacios, dos mundos, en ocasiones contrapuestos. 

Todo un reto, excuso decir, aunque no sea la primera, y espero que tampoco la última vez, que hago un cuentacuentos.

Al parecer, el fin último del contador de cuentos sería (si nos remitimos a Sherezade) el alejamiento de la muerte y por ende la conservación de la vida, la transmisión de una enseñanza que nos ayude a seguir en la brecha, en el camino.


Julio Llamazares en Valdelugueros
En esta ocasión el lugar elegido será Valdelugueros, en la montaña leonesa, esa tierra que se vuelve astur en su paisaje, y aun en su paisanaje. Un valle acogedor, donde hace aproximadamente un año tuve la ocasión de ver y entablar charla amistosa con Julio Llamazares. Una velada inolvidable con el autor de El río del olvido (el Curueño), Cecilia Orueta, Ángel Fierro, Yuma y Emilio Orejas. Hasta pronto.