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martes, 30 de junio de 2009

Bukowski, lírico empapado en efluvios

En horas de aperitivo, martes 30 de junio de 2009. El cielo luce azul y hermoso en Ponferrada, o eso parece. Hoy toca Bukowski, lírico empapado en efluvios, que no era sólo un borracho, indecente, vagabundo y putero delirante. Bukowski también leía a Dostoievski -como Henry Miller-, y escuchaba a Mahler. Casi nada.

Vayan aquí algunas de sus fraseologías: “Cuando llegué a Orleans, procuré cerciorarme de que no me metía en una casa de putas, aunque toda la ciudad lo parecía”, se mofa Bukowski. “México no es un sitio malo simplemente porque esté oprimido; México es un mal sitio simplemente.” 
“La gente siempre te traicionará. No confíes nunca en la gente”, “...era un culo mágico sí: podía dejar a un hombre tieso y jadeante aullando palabras de amor a un cielo de cemento”. “El conocimiento es, si no se aplica, peor que la ignorancia”, “... hospitales sin corazón, políticos con cráneos llenos de pus...” “El patriotismo es un pecado. La conservación un anacronismo”, “...intuitivamente, la mujer sabe que el farsante sobrevive en nuestra sociedad, y por eso le prefiere, a ella sólo le interesa tener hijos y criarlos con seguridad”. “Sólo hay un lugar para escribir, SOLO ante la máquina. El escritor que tiene que irse a la calle es un escritor que no conoce la calle”. “Está bien hablar de Revolución con la barriga llena de cerveza ajena”. “Uno no aprende nada ni ve nada si no vibra”. “Esos que gritan exigiendo tu sacrificio en los parques públicos suelen ser los que primero se largan en cuanto empieza el tiroteo. Quieren vivir y escribir sus memorias”.Las señoras suelen ir detrás de los tontos. Por eso la raza humana está donde está hoy: hemos engendrado astutos y sempiternos Casanovas, todos huecos por dentro”. “Cristo se escurrió de la cruz y ahora estamos clavados nosotros en esa cabronada, blancos y negros...todos bien clavados”. “No leas a Marx. Es mierda ya muy reseca... Marx es sólo tanques cruzando Praga... Lee a Céline. Incluye... EL EXTRANJERO de Camus. CRIMEN Y CASTIGO: LOS HERMANOS. Kafka entero...”.El trabajo lo único que hace es robarle a un hombre magníficas horas”. “Amor es una vía con cierto significado; sexo es significado suficiente”.Yo estoy en mi olla de mierda... y creo que la mía apesta mejor”.Un intelectual es un hombre que dice una cosa simple de un modo complicado; un artista es un hombre que dice una cosa complicada de un modo simple”.La reacción sexual es darle patadas en el culo a la muerte mientras cantas”, “Siempre hay otro imbécil que recogerá lo que tú has tirado, por lo cual no tienes que tener ninguna sensación de culpa o de deserción”. Así se expresaba este tipo harto duro, sensible y con la inteligencia suficiente para hacer que se le vengan abajo las presunciones a esa gentuza que se cree todopoderosa.

Washington en León

Lo que un buen día comenzó siendo una idea, brillante sin duda, se está convirtiendo en una realidad. Nunca olvidaré la visita del hispanista norteamericano Anthony Geist al Campus de Ponferrada, hace aproximadamente un año. Y luego el viaje al Palacio de Canedo, lugar bucólico en medio de unos viñedos, que algunos han calificado como Falcon Crest. Por decirlo a la americana.

En aquel tiempo se había pergeñado un proyecto, quizá pretencioso, en el que se contemplaba la posibilidad de impartir un curso de español para extranjeros, eso sí, a través del cine. De este modo, se pensaba dar uso a las espléndidas instalaciones cinematográficas y otras con las que cuenta un Campus de primera, como lo es el de la capital berciana. El proyecto pretendía ser una extensión del Centro de Idiomas de la Universidad de León. Es más, la propuesta se aprobó, y se intentó llevar a buen puerto, sin embargo, y pese a los esfuerzos realizados por parte de algunos, no salió adelante. Hubo incluso un Centro de Idiomas de renombre, fuera de la provincia, que se interesó por este singular curso. Pero a veces las ideas, ni siquiera las buenas, son suficientes para que vean la luz, que se materialicen y tengan vida, porque se necesita de algo más, como es el apoyo decidido e incondicional, el empeño de seguir a como dé lugar, la voluntad de poder, como a buen seguro diría Nietzsche ahora que el filósofo alemán está más presente que nunca, por su lúcido y fuerte librepensamiento, en estos tiempos de debilidad filosófica, pensamiento débil o simplemente la derrota del mismo, como nos dejó dicho hace ya algunos años el ensayista francés Alain Finkielkraut, uno de los intelectuales más comprometidos con la sociedad de su tiempo.


El propio Anthony Geist, acompañado por Antonio Alonso, el entonces Director de la Fundación General de la Universidad de León y de la Empresa (Fgulem), se mostró entusiasmado con el proyecto y con el Campus de Ponferrada, porque el profesor Geist, además de Jefe del Departamento de español en la Universidad de Washington, es un enamorado del cine, incluso ha realizado un documental sobre la Guerra Civil, Almas sin fronteras, que hemos tenido el placer y la ocasión de ver, y en el que recupera para la memoria a los brigadistas norteamericanos que lucharon contra los fascistas en nuestro país.


La verdad es que no era mala idea la de dar a conocer el Bierzo a través de la enseñanza de la lengua y cultura españolas, con la modalidad del cine, lo que hubiera sido, incluso podría ser un activo, un aliciente, porque hasta ahora el Bierzo, digan lo que quieran, no es conocido en el exterior, ni siquiera fuera de la provincia, salvo por sus vinos, que comienzan a abrirse un hueco en los mercados internacionales, y sobre todo en los Estados Unidos. Hasta Woody Allen, enamorado de los vinos franceses y españoles, hace aparecer el vino berciano, en concreto el caldo de la bodega de Álvaro Palacios, y a modo de hilo conductor de la trama, en su película Vicky Cristina Barcelona. Algo así ocurrió con los vinos de Casar de Burbia, que sirvieron para brindar por el convenio firmado recientemente entre las universidades de Washington y la de León, lo que convertirá a la capital leonesa en sede, la segunda después de la de Roma, que acogerá a un buen número de estudiantes americanos. Se prevé que en torno a medio millar. Este centro, en el que colaborará la Fundación de la Lengua, estará ubicado en el Palacio del Conde Luna. Esto permitirá, asimismo, que haya un intercambio fluido de estudiantes entre ambas universidades. Un paso de gigante para que León comience a sonar en el mundo, y sea punto de referencia… de la lengua y cultura españolas. Casi nada.

León, espacio literario

Plaza de San Martín (León)

Lo importante quizá no sea saber si hay vida después de la muerte, sino antes, porque durante estos últimos años hemos asistido a la pérdida de vida y población en la mayoría de pueblos del Bierzo Alto, a resultas de factores como la crisis y casi desaparición de la minería, la falta de nuevas alternativas, el envejecimiento de los paisanos, etc. Sin embargo, Bembibre no sólo ha logrado mantenerse en pie, sino que ha prosperado, sobre todo en lo cultural, gracias al flamante y singular edificio de la Casa de las Culturas, y otros como el Teatro Benevívere, que están dándole vuelo y rueca a la cultura, algo que a priori no es utilitario, al menos para algunos gestores, pero que a la postre resulta positivo, estimulante y educativo para los ciudadanos.


Gracias a la concejalía de cultura y a su coordinador, Tomás Néstor Martínez, las Tardes de Autor en la capital del Bierzo Alto nos han acercado a algunos de los mejores narradores y poetas de la provincia leonesa, incluso de otros lugares de España. Véanse Alexandra Domínguez, Espido Freire, Miguel Ángel Curiel, Martín Garzo o Luis Alberto de Cuenca. Un lujo y un deleite para los sentidos, sobre todo para aquellos que amamos la palabra por encima de cualquier cosa, la palabra portadora de sentido, como vemos en ese relato fílmico portentoso que es París, Texas, y como hemos visto en casi todo el cine de Ingmar Bergman, la palabra curativa, la palabra que mira y acaricia, la palabra poética, capaz de llevarnos más allá, a otro espacio-tiempo, la palabra hecha de tierra y sangre, como quiere el poeta Antonio Colinas, reciente invitado de honor a estas Tardes de Autor, que tienen su homólogo en las Tardes de poesía, que vienen desarrollándose en la ciudad de León, con la presencia de insignes poetas, como es el caso del propio Colinas, poeta de la luz, filósofo y maestro de la lírica mística, y de otros jóvenes poetas, por ejemplo Raquel Lanseros y Rafa Saravia, flor y nata de nuestra lírica, que merecerían una o varias tribunas.


Conviene recordar que la provincia de León es tierra de narradores y poetas, espacio que se presta para la fabulación y el cuento oral, a través de filandones o filanderos, porque el nuestro es un país de Las Letras, desde tiempos inmemoriales. No así de un pensamiento estructurado, con tradición filosófica, como nos recordaba, hace unos meses, nuestra ex profesora Amelia Valcárcel en su ponencia en el VIII Congreso Nacional de Escritores, celebrado precisamente en el Hostal San Marcos de León, donde se rindió homenaje al maestro Pereira. Pero esto requeriría de un análisis, que podría dar lugar a otro artículo. Y puesto que vivimos en el País de Las Letras, que sería como decir en el País de Alicia y las maravillas, León aspira a convertirse en Ciudad Creativa, que viste mucho y bien, en Ciudad de la Literatura de la Unesco, distinción que por ahora sólo lucen Edimburgo, Iowa y Melbourne, lo que atraería a muchos escritores e intelectuales a la capital provincial, y nos daría proyección en todo el mundo. León o La bella desconocida, que diría el escritor Julio Llamazares, quien también estuvo en Tardes de Autor, debe aspirar a darse a conocer a través de su literatura y la enseñanza del idioma castellano para extranjeros. Como hace Salamanca de un modo brillante. Para que cuando viajemos por el mundo, León suene y hasta resuene allá por donde vayamos, y no nos confundan con Lyon, como me ocurriera en Nueva York con un tipo, que al decirle que era de León, comenzó a chapurrearme en francés: Vous êtes français? Excuse me, Sir, I’m Spanish. No en vano, contamos con la presencia de varios escritores y académicos de la lengua: Mateo Díez, Merino y el catedrático de la Universidad de León, Salvador Gutiérrez, así como el escritor y director del Instituto Cervantes en Londres, Juan Pedro Aparicio. Cuando uno se da cuenta que sólo en Villafranca del Bierzo han nacido dos de los más grandes escritores y poetas vivos que ha dado este país en los últimos años, comienza a creer que León, no sólo como ciudad sino como provincia, puede ser un espacio creativo y literario por excelencia, algo así como la plaza de Djemaâ el Fna de Marrakech, donde cada noche, como si estuviéramos en un cuento de Las mil y una noches al amor de las lámparas de petróleo, se dan cita cuentistas y recitadores orales. Por algo se declaró Patrimonio Oral e Inmaterial de la Humanidad por la Unesco, eso sí, gracias a Juan Goytisolo, “exiliado de aquí y de allá”, grandísimo narrador y ensayista.

Encuentro con Juan Goytisolo en Marrakech

Juan Goytisolo en el Café de France de Marrakech

Este texto lo escribí en 2004, después de mi encuentro con el escritor Juan Goytisolo en el Café de France de Marrakech. Inicialmente, lo publiqué en el suplemento El Filandón de Diario de León. 
 
Desde que descubriera la literatura de Juan Goytisolo, hace ya algunos años, he tenido la curiosidad por conocer a este escritor, el cual, aunque es bien conocido, está alejado de los pesebres españoles, y forma parte de los escritores comprometidos de verdad con la lucha incesante por la libertad, la dignidad y los derechos humanos en todas las partes del mundo.

La primera vez que viajé a Marrakech, allá por el año de 1997, intenté verlo, aunque no fue posible. Me dijeron que solía ir por las tardes a un café, el Kebir, que ya no existe, en la Plaza de Djemaá-el Fná. Suele decirse que a la tercera va la vencida, mas en este caso el encuentro se produjo a la cuarta en el café de France, que es donde acostumbra a ir todas las tardes, a partir de las siete y media. 


El café de France, ubicado en la plaza de Djemaá o Xemaá, es quizá uno de los más visitados por los turistas. Desde su terraza se goza de unas vistas espléndidas sobre la plaza y la ciudad en general.

En compañía de mi amiga Hayat, acudí a su encuentro el pasado viernes 9 de abril. “Yo te daré suerte”, me dijo Hayat optimista y cariñosa. “Estoy segura de que lo encontraremos”. A eso de las 7h 45 un camarero nos avisa de que el señor Goytisolo acaba de llegar al café, tal vez por la puerta “falsa”, pues no lo vemos entrar, aunque estamos sentados a la entrada del café. Él está sentado en una esquina del restaurante. Le pido al camarero que le diga si puedo hablar con él, y el camarero, amable, se acerca a Juan, y le comunica que estoy interesado en saludarle. Entonces Juan voltea la cabeza y nos hace un gesto de recibimiento. Goytisolo va acompañado por algunos individuos y un niñito de unos 7 u 8 años. No me atrevería a precisar su edad. Luego de la presentación de rigor, nos invita a tomar algo. Pido un té con menta, que es una bebida muy refrescante y saludable, y Hayat (en castellano significa vida) toma un refresco. Nos sentamos a su lado. “Acabo de llegar de México y me encuentro con este clima de frío”, me dice. Sí, hace fresco en la noche marrakchí, lo que no es del todo normal. Pues durante el día la temperatura es veraniega. En un principio, Goytisolo se muestra como un ser tímido, infranqueable, pero pronto se abre a la conversación. Confiesa que no le gustan los periodistas imbéciles, que le hacen preguntas estúpidas. Intercambia unas palabras en árabe con Hayat, y continúa charlando conmigo. “Lástima que México esté tan lejos de Marrakech –prosigue-, de lo contrario iría más a menudo a este país”. Méjico es uno de mis países preferidos, le digo, en el que viví durante algún tiempo. Me habla de su amigo, el escritor Carlos Fuentes y de que, aunque conocía Méjico, era la primera vez que visitaba Oaxaca. "Sí, también conozco Oaxaca", respondo. ¡Quién no se siente atraído por un país como México!  


-¿Es cierto que gracias a usted la plaza de Djemaá es hoy patrimonio oral y espiritual de la humanidad? 
-Sí, responde categórico. Y añade: patrimonio oral e inmaterial. 
-Si la plaza no fuera patrimonio de la humanidad, a estas alturas sería un aparcamiento de vehículos, estaría destruida. Aquí hay también mucho corrupto, como en España, país al que ya voy en contadas ocasiones. Cada vez me gusta menos. Por cierto, hay tres provincias españolas que no conozco, y sin darme tiempo a preguntarle cuáles son, me cita Lugo, Zamora y León. 

-Qué curioso, no conoce León. Pues queda invitado a venir a León. Estaría muy bien que diera una conferencia en la Universidad de León. Algunos de nuestros alumnos estarían, sin duda, encantados de que usted les impartiera una clase o curso. 

Goytisolo, sin embargo, no parece mostrar mucho entusiasmo por acercarse a León. Lástima. Otra vez será. 
-Estoy invitado para el próximo mes de julio a dar unos cursos sobre los cuentos de Las mil y una noches en la universidad de Santander -me dice. 
-Qué interesante. Una buena ocasión para acercarme a Santander en verano. 
-Antes iba a menudo a Nueva York a impartir cursos de liteartura, pero desde que gobierna ese imbécil de Bush, ya no voy. 
-¿Qué le parece, por otra parte, el cambio de gobierno que ha habido en España? 
-Extraordinaro -constesta-. Además, Zapatero parece un buen tipo. Estoy convencido de que a partir de ahora mejorarán las relaciones entre España y Marruecos. Supongo que conocerá -me dice- un artículo que publicara hace poco, se titula “De vuelta a la razón”, después del atentado de Madrid. Le recomiendo que lo lea. En Marrakech -añade- teníamos a un embajador fascista español, que daba asco.

Hay un momento en que cambiamos de tercio y la conversación gira en torno a la literatura actual. Me recomienda algunos escritores que desconozco, entre otros, algunos españoles, que de seguro no están enganchados al sistema, y también alguno árabe. "Lea -me señala- a Juan Francisco Ferre, aunque no le será fácil encontrar sus libros, pues suele autoeditarse, a Javier Pastor, que tiene un libro llamado Fragmenta, en la editorial Lumen, El paraíso perdido, de Antonio Pérez Ramos o El mundo a media voz, de José María Ridao, por citar algunos de los escritores que sí hacen literatura y no basura. También me habla de una revista, La fiera literaria, que es como una crítica despiadada a la literatura basura, y me cita algunas novelas como Agadir, cuyo autor es Mohammad Kheir-Eddine o Recorrido inmóvil, del escritor judío marroquí Edmond Amran El Malech.


Mientras me hace estas recomendaciones, que le agradezco de todo corazón, me dice que se siente muy a gusto en Marrakech con su familia, con sus tres niños -uno de ellos nos acompaña-, además puede escribir con tranquilidad, sin que nadie lo moleste ni lo despiste, alejado de esa España verbenera en la que quienes tienen éxito son por costumbre los que hacen mala literatura, como la que escribe Almudena Grandes o su marido, un tal García Montero, creo recordar, que aún es más creído que ella, lo cual ya es decir, o libros que se hacen pasar por literatura, cuando en realidad son otra cosa. Entonces me cita el caso Nevenka como un caso que está vendiendo mucho. No parece sentir, Goytisolo, mucho afecto por Juan José Millás, aunque esto no me lo diga de un modo explícito.


Hablamos de algunos de sus libros: Makbara (cementerio), sobre todo de su capítulo dedicado a la plaza Xemaá, y Reivindicación del Conde Don Julián, que aunque escrito hace más de treinta años, se me hace bien actual. “Si hoy enviara Reivindicación del Conde Don Julian a una gran editorial, y lo firmara con un seudónimo, estoy seguro de que no lo publicaría”.


“En España -me dice- se habla cada vez peor. Ni se habla español ni inglés. Es como una mezcla que ya no se entiende. Como cuando te dicen frases así: "es un ajecutivo muy agresivo. Parece -añade él- que el ejecutivo te fuera a golpear. En español se podría decir que es un ejecutivo emprendedor, por ejemplo”. En España, cada día más uniformados por los medios de comunicación de masas, hablamos una suerte de spanglish, le digo.


Finalizada la conversación, Hayat me dice que el señor Juan Goytisolo habla un perfecto árabe marroquí. 


Qué suerte que uno de nuestros grandes escritores hable árabe.

lunes, 29 de junio de 2009

La felicidad



A menudo se habla de la felicidad como si fuera algo que pudiera tocarse, acaso con la punta de los pies, y tal vez con otras puntas más aceradas. No sólo se puede tocar, sino que incluso se puede oler y degustar. Eso pretendemos, al menos. La felicidad como concepto es algo que nos desborda. Mas la felicidad puede residir, nomás, en un buen asado argentino, como esos churrascos que hace nuestro estimado y experto asador Eduardo Keudell, o como esas migas manchegas que nos ha obsequiado el entrañable José Luis Carretero. Cuando uno habla de “Felicidad”, escrita así con mayúscula, además de referirnos a una mujer en concreto, es como si nos estuviéramos remitiendo a algo metafísico, como si no supiéramos de qué hablamos. Cómo puede uno ser feliz en un mundo tan calamitoso, donde la mayor parte de la gente vive en condiciones infrahumanas, soportando el espanto y el terror. Pero como hoy no tengo ganas de ponerme estupendo, y sí aspiro a encontrar un pedacito de cielo en este mundo materialista, he decidido ser feliz, al menos por algún tiempo. El tiempo que me permita activar las endorfinas. No es saludable andar encabronado porque al final uno acaba infartándose. Es probable que la felicidad, suponiendo que exista, resida en las pequeñas cosas. Y es en esas pequeñas cosas en las que debemos detener nuestra mirada, y aun nuestras esperanzas. Tal vez sea necesario mirar con el corazón -como nos dijera Saint- Exupery en El Principito- para ver la verdadera belleza de la vida y así producir las endorfinas necesarias para gozar de una buena salud. La felicidad, que también es belleza, será comestible o no será. Como comestibles son los asados que prepara el gaucho Eduardo en Noceda del Bierzo. A ver si nos relamemos los dedos este jueves. Y nos luce un día espléndido, puestos a pedir, lo cual nos ayudará a sentirnos aún más a gusto. Con toda seguridad las hadas, que son nuestras musas, estarán de nuestro lado. Y disfrutamos comiendo y bebiendo en medio de un ensueño verde.


La campiña nocedense, incluso a comienzos de verano, no tiene nada que envidiar a esas campiñas inglesas que tanto hemos visto en la tele, las pelis y aun en la realidad. Es Noceda, por lo demás, un oasis de placer que gusta mucho a quienes lo visitan por primera vez. Es nuestro pueblo un lugar que invita a sentir ese bienestar, que en esencia no es más que una suerte de felicidad.

Hasta siempre, maestro Crémer

A sus ciento dos años, que se dice pronto, el maestro Crémer, el genial y siempre joven Crémer, nos ha dicho adiós, dándonos muchas lecciones de vida. Siempre lo recordaremos con cariño a aquel hombre valiente, con quien compartimos alguna que otra comida de fin de año en León. Que para eso el Diario obsequiaba y sigue ofreciendo a sus colaboradores un ágape de confraternización periodística. Que todo sea por la libertad de expresión. 

La filosofía de Victoriano consistía en la de vivir. Vivir y dejar vivir. Qué extraordinario. Resulta tan difícil vivir en este teatro de la crueldad en el que las bestias humanas, demasiado humanas, se zampan a diario. “Un mundo en que diariamente se come vagina asada con salsa verde o sexo de recién nacido flagelado y enfurecido, tal como sale del sexo materno”, decía el lúcido tarado Artaud.

Crémer fue un vitalista y un estoico, que vivió para contarnos muchas cosas. No como los faramalleros, que se la dan de vividores, y no han vivido un carajo. “Si lo que se escribe no es autobiografía, no es nada”, solía decir este periodista-escritor, que tanto nos ha enseñado. A uno le gustaría llegar a sus años como él llegó. Daríamos cualquier cosa, suponiendo que pudiéramos dar algo, por tener su lucidez y vitalidad. Sólo siendo como él fue, se puede llegar a su edad. Uno siente una gran admiración por alguien que vivió y encima nos lo supo contar. Vivir y morir en León. Amar y escribir en León. León como hálito vital. León como tierra de inspiración/respiración y persistencia de la memoria.


Uno no puede ser un gran novelista cuando no ha vivido casi nada, porque nada interesante tiene que contar. Luego no nos engañemos ni dejemos engañarnos. Crémer fue capaz de contarnos muchas cosas de su vida, y contárnoslas bien, lo cual es una maravilla para el lector.


Dicho sea de paso, entre mis escritores preferidos figuran Henry Miller y Antonin Artaud, amén de rapazonas como Anaïs Nin, la musa-amante de Henry, y Simone de Beauvoir, que fue la mujer-amiga de Sartre…


A determinados escritores, o juntadores de letras, les sigue pareciendo que esto de contar su vida es demasiado vulgar o pretencioso o poco literario, y no encaja en los cánones artísticos de vayan ustedes a saber qué fantásticas literaturas, novelines rosa, historias interminables, verborrea por un tubo catódico, intertextualidad amorosa... A uno le sigue conmoviendo Henry Miller por lo que tiene de autobiográfico. Sus Trópicos de Cáncer y Capricornio, Días tranquilos en Clichy o El coloso de Marusi son espléndidos ejercicios vitales. 


El propio Umbral, insuperable en aquellas sus crónicas diarias, siempre se nos mostró autobiográfico. Y es entonces cuando sentimos la fuerza de la literatura, el poder de la palabra, la belleza de la escritura. Como sentimos la muerte del maestro Crémer en lo más hondo de nuestro espíritu.

Marisa Paredes en Noceda del Bierzo

Ejercitar la memoria de vez en cuando resulta saludable más que nada para confrontarse con la realidad y comprobar que el alzheimer sigue alejado. Toquemos madera. Sin memoria uno deja de ser quien es. Como le ocurre al prota de esa película-rompecabezas cuyo título es “Memento”. A propósito de películas recuerdo que allá por los gloriosos años ochenta apareció un buen día en Noceda del Bierzo Marisa Paredes, la genial actriz almodovariana, que antes de serlo en “Taconnes lejanos” del manchego universal, lo fuera de teatro, y aun de teatro televisado, pero entonces Marisa no era tan conocida como lo es ahora. Recuerdo verla en compañía de Doni y Josefa, vecinas del Barrio de Vega, que entonces vivían en la capital de España haciendo labores domésticas. En realidad, Doni sigue viviendo en los madriles.

Marisa Paredes llegó a Noceda acompañada por Doni, que en aquel tiempo servía en casa de la Paredes. Antaño en los pueblos se decía mucho lo de “ir a servir a Madrid” como también se decía “servir a la patria o cumplir con el servicio militar”. En otros tiempos se servía mucho. Ahora, en cambio, nos hemos vuelto todos unos inserviciales y en cierto modo inservibles. El servicio está cada día peor. El asunto es que Marisa Paredes llegó un buen día a Noceda, debía ser en otoño, temporada de castañas, y en fin de semana. Recuerdo verla entrar en El Mesón-bar Las Chanas de Noceda en compañía de nuestra amiga Doni. También se dice que la Paredes estuvo en casa del ya fallecido Primitivo o Primo, el padre de Josefa. Y poco más sabemos del paso de la Paredes por Noceda. Entonces uno era un rapaz, que vivía en su mundo de adolescencia, entre libros y ensoñaciones, y algunas correrías por las discos y bares del pueblo y aun por Bembibre, donde este menda cursaba estudios de bachiller. En aquella época, si bien a uno le gustaba ver cine, no sabía de la talla humana y profesional de Marisa Paredes. Luego, a través de nuestra amiga y paisana Doni, nos hemos ido enterando de la vida de la Paredes en aquellos ochenta de movida y sarao en un Madrid castizo y underground, que tanto prometía.


El paso de la Paredes por Noceda se me antoja hoy, con el transcurrir de los años, como algo que perteneciera al sueño o la leyenda. Cual si fuera una aparición mágica al más puro estilo García Márquez, puro realismo mágico de novela latinoché. Como cuando la hemos vuelto a ver en “El coronel no tiene quien le escriba” del cineasta mejicano Arturo Ripstein, cuya película no es más que una adaptación del gran Gabo.

León Artola, un nocedense universal

http://www.diariodeleon.es/noticias/bierzo/leon-artola-uno-noceda_80137.html

MOLÍN AMPUERO MANUEL CUENYA

León Artola, uno de Noceda


05/05/2003

La historia en ocasiones nos sorprende y nos maravilla. La Historia del Cine a menudo resulta fascinante, sobre todo para aquellos que hemos sentido el cine como si fuera la película de nuestra propia vida. Cuando uno se mete de lleno en la Historia del cine podemos llegar a descubrir películas y personajes que no hubiéramos imaginado ni en el mejor de los mundos posibles. Hace tiempo que había oído hablar de un tal León Artola. Pero no lo tenía realmente registrado. O simplemente no le había prestado suficiente atención. Para mí era un nombre más, entre otros muchos. No es fácil tener todo en la cabeza. El saber ocupa lugar, aunque el refranero popular nos diga lo contrario, y sobre todo ocupa mucho tiempo, muchas horas de dedicación y estudio. En algunos Manuales de Historia del Cine se hace referencia a este cineasta, dentro del llamado cine folclórico, aunque no se den muchos datos de él, esa es la verdad. Hace tiempo que sabía de la existencia de este director singular. Incluso alguien me había hablado de él. Creo recordar que fue Pepe Álvarez de Paz quien me lo mencionó. Entonces intenté obtener más datos acerca de este leonés. Bajé información de internet. Pedí datos a una dirección de correo electrónico en USA. Pero no conseguí el objetivo principal, averiguar su lugar de nacimiento, a pesar de que tenía alguna pista al respecto. Nada seguro, en cualquier caso. Con el paso del tiempo y la extraordinaria ayuda del maestro Jovino Andina, a quien le agradezco expresamente que me pasara alguna información, he logrado saber que el entonces enigmático León Artola, cuyo nombre artístico tomara de la provincia, algo habitual antaño, era de Noceda del Bierzo, nuestro útero materno, lugar en que me nacieron allá por el 67. A uno le hace mucha ilusión descubrir que en el Bierzo, y concretamente en Noceda, naciera un actor y director de cine cuando el cine aún estaba en pañales. Resulta curioso que el primer director de cine leonés, del que se tiene constancia a principios del siglo XX, fuera un berciano de Noceda. A buen seguro uno de aquellos niños que emigrara a la tierra prometida, al primer mundo, al nuevo mundo. Sabemos que tras vivir varios años en América, en la Argentina, se trasladó a España, donde comenzó a dirigir. Al parecer su primera película de cine mudo, Mientras la aldea duerme (1926), fue elogiada por la crítica. Y en 1935, ya dentro del cine sonoro, realiza la que quizá sea su peli más conocida, Rosario la Cortijera, en la que debuta la sin par Estrellita Castro. Ahora que sabemos quien fue León Artola, sólo nos queda ver y analizar su obra cinematográfica.

Brisas argentinas

Si hace unos días bailábamos guarachitas en el palenque de las ilusiones, imaginándonos a orillas del Maleconcito habanero, dándole al ron mientras “con-templamos” un rojizo atardecer, ahora nos soplan brisas argentinas, heladas y teñidas de tristeza, porque acabo de enterarme de la muerte de Celia Cuenya, a quien hacía referencia en un artículo escrito a finales de julio del año en curso, y eso me ha trastocado. Abel, el padre de Celia, me envía un mail para comunicarme tan desagradable noticia. 

Celia, con 38 años y siendo profesora de la Universidad de La Plata, tenía todo el futuro por delante, y de repente se truncó, como se ha truncado, sin vuelta de hoja, y entre todos la mataron, la Escuela de Cine en la Ponsferrata de los osmundos y templarines, y eso nos hace conscientes, una vez más, de nuestra finitud, de nuestra corporeidad mortal, mortal y rosa, como quiso Umbral en aquel diario-dinamita, novela brutal y hermosísima a partes iguales, que dedica a la muerte de su hijo. Que a uno se le muera un hijo/a es algo inaceptable, antibiológico, definitivo, aunque dicha sea la verdad, uno encajaría como un tiro que se le fueran sus padres, porque ellos lo dan todo, lo material y lo espiritual, a cambio de nada. Qué grande es ver a nuestros padres sanos y desenvueltos. Como la muerte no perdona, también le llegó hace unos días al prócer argentino, Bergara Leumann, con quien tuve la ocasión de compartir una amena charla en su “Botica del Ángel”, sastrería teatral, palacio de la cultura. Pero como la vida prosigue, uno debe armarse de valor y engancharse a todo aquello que nos hace sentir bien, fluyendo hacia el valle de Noceda, vibrando bajo una luna llena, que diría nuestra amiga Ester, en pos de la libertad. Interior y exterior. La libertad como camino que guía y alumbra a los nómadas. Sin ataduras, sin angustias, como el gaucho Díscoli, ideal de libertad, en su recorrido por el mundo “alante”. Como esos viajes en bici por los desiertos, que algún intrépido aventurero nos ha contado, a lo largo de la pasada semana, en la sala cultural de Caja España de Ponferrada, con motivo de la Semana Europea de la Movilidad. Por tanto, recuperemos el baile, las danzas tribales, la música de las palabras, el ritmo de la naturaleza, aprendamos a convivir con la incertidumbre, a vivir el instante borgiano, como vagamundos más allá del viento, y dejémonos fluir por los cauces reinventados de la fantasía, aunque invadan con canteras, y puterías varias, nuestros parajes de interés mundial, ahora en alianza con otros espacios patrimoniales.

Continúa la farra

No salimos de una, y ya estamos en la siguiente, si es que “como en España en ninguna parte del mundo”, dicen algunos, y debe ser verdad, aunque la mayoría no conozcamos casi nada del resto del mundo. Si sólo nos centramos en nuestra comarca, sí parece que estuviéramos todo el tiempo de farra, con la panza al aire, contemplando las musarañas en los atardeceres dorados de alguna ilusión no del todo satisfecha. Como que nadie la marcara, sobre todo a quienes les cae la sopa boba sin el sudor de su frente. Y eso que vivimos época de crisis y paro, hipotecas imposibles y “surraques” de bolsillo por doquier. 

A veces uno tiene la impresión de que en el Bierzo la gente vive como dios en su trono, sobre todo en este periodo de festejos varios, pero ésta es sólo una impresión, que conviene matizar, porque no es oro todo lo que reluce en nuestros montes y médulas, teñidos por color rojo de la sangre y el verde melosiño del noroeste. No contentos con las muchas fiestinas y saraos que se montan en los pueblos durante los meses de julio y agosto, nos metemos de lleno en La(s) Encina(s), que nos estarán cobijando con su sombra bienaventurada, bajo las hipnóticas voces de Mestre y Amancio Prada, y los muchos eventos programados para la ocasión, que uno casi no da abasto con todos. Y a la semana siguiente, como en un sueño breve e intenso, el Cristo bembibrense ya nos estará tocando y aun redoblando el tambor, que para eso vivimos entre dos orillas y dos bierzos, el Alto y el Bajo. Si no estuviéramos siempre de farra, como los buenos danzarines, cómo se explica que un lunes cualquiera, en noche de blanco satén, haya un buen número de devotos en la sala Tararí escuchando el guitarreo flamencoblusero de Raimundo Amador, uno de los más grandes de nuestra música. Raimundo, “my amigo”, como le dijo B. B. King en aquel concierto memorable, que diera el afamado músico gringo en la Plaza de Toros de León, en el 2004, con la valiosa colaboración de nuestro Raimundo, que también nos ofreció un espectáculo musical extraordinario la noche de un lunes común y corriente, que nunca olvidaré, en la que salía nomás a estirar las piernas en busca del sosiego que procuran las calles del casco histórico ponferradino, y de repente me encuentro, en la calle del Reloj, con la amiga Macu, que me llevó literalmente de la mano al Tararí, algo que siempre le agradeceré, porque de no ser así, me lo hubiera perdido. El Tararí me hace recordar aquella época de conciertos en el Café Corrillo de Salamanca, ciudad en la que casi todo adquiere aires de “marcha” y cachondeíto, como ocurre en Ponferrada.

Cuba-libre

Cuba-libre, compañeras y compañeros, cubalibre. Bueno, mejor nos echamos unos mojitos en la plaza del ayuntamiento ponferradino, ahora que estamos contentos, y de paso nos fumamos unos habanos a la salud de los cubanos que en el mundo son, que en el Bierzo están, nuestros hermanos del alma, nuestra alegría, el ritmo exacto de la música, la evocación del “Chan Chan” de Compay Segundo, prodigio de la naturaleza, sonando en nuestro devenir existencial como sueño e inspiración, recorriendo nuestras venas, como la sangre que nos hace fantasear con un mundo mejor, con un horizonte repleto de sonrisas y afecto, con una Cuba libre que algunos, cubanos y bercianos, hemos imaginado alguna vez, que en algún momento-espacio de la extrahistoria llegará, la isla con saborcito a helado Coppelia con ligero aroma a botillo de Santa Cruz de Montes, que tanto nos mueve y conmueve, por su situación en el mundo, por su forma de vida, por su historia, por esa Habana que se está cayendo a pedazos, entre la desidia y los huracanes. Un bolerito, un voladito nomás. Y continuamos dándole. 
https://www.youtube.com/watch?v=c-L1Dj5a0n4
Cada vez que pienso en Cuba se me acelera el ritmo cardíaco, y el resto de mis vísceras comienza una danza colorida, meneíto y sabrosura. Algo parecido a lo que nos hizo sentir Elíades Ochoa y su banda el día de la Encina. Que esperamos se repita en próximas ediciones. Como nos dijera el locutor y radiofonista cubano Rosillo. 
Ni gaitas ni gaitadas, que me disculpen los cornamusos céltico-romanos, donde esté un músico cubano, que nos quiten lo bailao, porque son seres con un talento especial, con un sentido cuasi innato para tocar timbales, trompetas y guitarras, y lo que les echen encima. Escuchar a Elíades Ochoa es algo que a uno lo colma de placer, porque nos devuelve a una infancia juguetona y alegre, a una sensación extraordinaria, a un paraíso de placer. La música penetra por los poros del alma, y nos ayuda a entrar quizá en otra dimensión. Es como un orgasmo directo al corazón, que bombea energía purificadora a una velocidad supersónica. Es el poder mágico de los sones cubanos. Es el deleite que nos procuran los músicos de raza. 
Cuba es música, es la música, pero también es un país al que le tenemos un cariño especial, tierra acogedora, que en tiempos fuera la casa de muchos emigrantes berciano-galaicos, algo inolvidable, que aún hoy sigue siendo nuestra casa, sobre todo ahora que hemos quedado hermanados de por vida a ritmo chan chan: “El cariño que te tengo/Yo no lo puedo negar/Se me sale la babita/Yo no lo puedo evitar”. Cariño y libertad para todos. Y en especial para ti, “mi amol”.

Verano lírico

(Diario de León, 02/09/2008)


Castillo de Halffter en Villafranca
 El verano es, por definición, la estación más lírica del año, la que suena más y mejor, la “estación total” porque “tiene un tiempo más grande… y la duración de sus días es como un amago de eternidad”, escribió Umbral, que nos dejó el pasado verano, mientras uno recorría el sur marroquí. 

Este verano, como tantos otros, también ha dado mucho de sí, aunque no haya hecho grandes ni largos viajes al final de la noche, en busca de exotismos y emociones intensas, pues todo viaje, si lo es de verdad, entraña movimiento y emoción, motion and emotion, que diría un angloparlante. Y sino que se le pregunten al taxista a quien descerrajaron un tiro en Las Ventas de Albares, o bien que se lo digan a los muertos que tuvieron la mala pata de subirse, en Barajas, a un avión trucado o algo así. 

A veces uno se pregunta si no sería mejor quedarse en casa, a la sombra de un manzano, o bien en compañía de amigos, en el huerto epicúreo de la templanza, en vez de largarse a Murcia, bajo un calor infernal y soporífero, que te hace bajar la guardia, instante preciso que aprovecha algún hijo de la chingada para mangarte una cámara Yashica, repleta de historia. 

No son necesarios los viajes físicos para sentir el mundo, sino sólo viajes alucinantes al magma de la mente, pero este misticismo, aderezado por la psicodelia, lo dejaremos para otro ratín, cuando volvamos a escuchar a Jim Morrison, o a su doble en concierto, como el pasado verano en el Auditorio ponferradino. 

A quienes escuchamos este “finde” fue a los imitadores de los Purple y los Stones en los míticos conciertos del Jurassic Rock, que este año adelantaron, quizá porque las tintas encineras andan cargadas con tanto centenario, visible el número 100 en la trompa del Pajariel, lo que nos hace rememorar una peli de culto, Drowning by numbers, cuya banda sonora compuso Nyman. 

El Pajariel, visto desde la distancia, siempre me ha parecido como un elefante dormido. El lirismo estival nos pilló de lleno en Villafranca hace unos días, donde se reunieron algunos de los mejores poetas y músicos del panorama nacional. Allí estaban, con la batuta alzada, Gamoneda, el maestro Pereira y Mestre, entre la noble corte de poetas, y Halffter y Tomás Marco, entre otros, como músicos con don de la palabra. 
Mestre y Úrsula

Mestre es a buen seguro el mejor declamador de cuantos haya escuchado, y su pensamiento-palabra resulta revelador, algo que tanto necesitamos en este mundo hecho a medida de los poderosos, que seguirán aplastando, con sus botas de felino ególatra, las cabecitas de quienes sólo aspiran a asomar su cráneo pelado y cadavérico.

Un paseo por el Bierzo

(Diario de León, 30/09/2008)

http://www.diariodeleon.es/noticias/bierzo/un-paseo-por-bierzo_409113.html 


Castillo de Cornatel
Darse un paseo por el Bierzo resulta romántico, otro cantar es vivir en esta comarca. “En la región más transparente del aire”. Bierzo Aire Limpio o Bierzo Aire contaminado. Que cada cual elija lo que más le convenga. Aquí nos tocó. Qué le vamos a hacer. Volver a la caverna, como me dijera el maestro Gustavo Bueno, después de vivir durante algunos años en el extranjero, fuera del terruño, entraña ciertas dificultades, sobre todo porque en nuestra huerta o jardín de los deseos no se atan los gatos ni las gatas con longanizas, y eso que vivimos en la comarca de los embutidos, salvo que uno sea un pícaro profesional, un adaptado al contexto perverso, en el que no hay conciencia de alteridad, porque cada cual va a su puto rollo, y nadie se pone en el lugar del otro, no en balde somos hijos y nietos de una guerra incivil. 

En cualquier caso, debemos aprender a convivir con la incertidumbre, con la puta crisis financiera, la catástrofe mundial, que sigue enriqueciendo a los tiburones en detrimento de los débiles, en este ranchito de vacas locas y becerros empitonados. Como esos personajes de Barrio Cuba, que intentan rebelarse contra un destino incierto, dispuestos a encontrar una salida, como sea. También nuestro querido Humberto Solás, director de Barrio Cuba y con quien compartimos momentos agradables en Ponferrada, luchó contra su enfermedad hasta su reciente muerte. Nada es eterno, todo se acaba, aunque el tiempo se encargue de borrar las heridas. “Yo nunca resistí las despedidas –poetiza Raquel Lanseros- con su mezcla de muerte y precipicio, con el aroma amargo de la finitud”. Mas de momento retomemos el punto de partida, baraja en ristre, hasta alcanzar algún promontorio con solera, como el Castillo de Cornatel, “picadero” de aristócratas, lugar de singular belleza, desde el que se atisba un horizonte rayado de esperanza, aunque en mi última y reciente visita me encogió el alma al recordar la imagen de Gloria, que un día decidió lanzarse al vacío desde este altozano de los Montes Aquilianos. En verdad, la memoria es mortal, según Gamoneda. 

Palloza de Balouta

Pasear por el Bierzo es un acto de amor, como escribir, que entraña mucho gilcarrasquismo, sobre todo cuando uno se adentra en el Valle de Balouta, bajo la neblina, en busca de lo primigenio, y descubre, con tristeza, que algunas pallozas se caen a pedazos porque a la Junta no le interesa invertir un euro en éstas. Se lo reserva, suponemos, para mejores meriendas. Por el momento nos queda el Valle de Noceda, “amplio y nutricio”, lo que a uno le da fuerzas para caminar por el mundo “alante”, ¿verdad, Estercita?