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miércoles, 26 de abril de 2017

La fragua literararia leonesa: Manuel Ángel Morales Escudero

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LA FRAGUA LITERARIA LEONESA

Manuel Ángel Morales: "La narrativa es el mejor cauce para comunicarme con el mundo"

Manuel Cuenya | 25/04/2017 - 10:20h.

El poeta y narrador ponferradino Manuel Ángel Morales Escudero, autor de 'Cuentos del durmiente' y 'Hikikomori', está escribiendo ahora la última parte de su trilogía sobre la corrupción: 'Vida perra'.

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Manuel Ángel Morales. Foto. M. Cuenya
 
 
"...El monje y el guerrero son muy parecidos. Ambos coinciden en la renuncia a la vida, en adoptar una actitud abierta hacia la muerte. De este modo, se hacen libres e inmortales porque viven cada día como si fuera el último y lo viven con alegría, sin miedo.
La renuncia es una elección. Renunciar para tener. Rechazar para recibir..."
(Manuel Ángel Morales Escudero, 'Hikikomori')
Poeta, narrador y crítico literario perteneciente a la Asociación Española de Críticos literarios, Manuel Ángel Morales Escudero –hijo del también narrador Ángel Morales, a quien también le hemos dedicado una fragua en este mismo diario digital–, está ahora presentando su nuevo libro, recientemente en la Feria del Libro de Ponferrada, que cada año se nota más floja, acaso porque la cultura no le interesa a nadie, ni siquiera a los concejales ni concejalas de cultura, sean del bando que sean. Malos tiempos para la lírica, aunque las letras, dicha sea la verdad, nunca han gozado de buena salud en este país, al que le interesan otros asuntos, tal vez más prosaicos.
'Hikikomori' –cuyo título y término japonés hace referencia a esos jóvenes eremitas, que viven aislados del mundo, amparados en su propia realidad virtual de ordenadores y consolas–, es su nueva criatura literaria, la segunda parte de su trilogía centrada en la corrupción.
La primera fue 'Insectalia', una novela en la que se hacía –en palabras de su propio autor– una crítica durísima del actual sistema de partidos y de todo lo que ha pasado en España desde la Transición, "que nos ha traído hasta aquí, al lugar donde estamos ahora, ante la corrupción total y la amenaza de colapso del sistema", explica Manuel Ángel, que ahora nos ofrece esta crítica y sátira y al mismo tiempo este homenaje al mundo del cine y de los videojuegos, que en eso consiste 'Hikikomori', "un fenómeno muy japonés en una sociedad en la que el culto al eremitismo está muy arraigado".
Morales, devoto de la literatura japonesa, ha escrito incluso su reciente obra con una técnica narrativa que se asemeje al videojuego. "Estampas y etapas que se van sucediendo hasta alcanzar un clímax de violencia total que todo lo consume. Es un viaje de sus protagonistas hacia la muerte y hacia la pureza".
Un adolescente pasa su tiempo jugando en la Red (algo tan habitual en la época actual, al menos en el llamado mundo desarrollado) en un juego conocido como "Campo de Batalla" hasta que conoce a otro adolescente. Y ambos se unen a un grupo llamado "Caballos desbocados", que salen, como vampiros en las oscuras noches, a limpiar la Megaciudad, donde habita la pérfida casta de los corvinos. De este modo, se convierten en guerreros sanguinarios. Este sería más o menos el argumento de esta curiosa novela, que, dicho sea de paso, hace recordar (salvando las distancias espacio-temporales) a 'La naranja mecánica', la novela de Burgess y la adaptación de Kubrick.
"Hikikomori es mi libro más violento y descarnado, la rebelión desesperada de un grupo de marginados sociales ante una sociedad corrupta que les deprime y a la que liberarán a sangre y acero. Es una alegoría que muy bien podría aplicarse a esta provincia corrupta, a este país traicionado", señala Manuel Ángel, que siente adoración sobre todo por algunos maestros de la literatura japonesa, como es el caso de Yukio Mishima, que le ha influido de un modo decisivo, según él, con "su modo de entender la vida a partir de la literatura, la hondura y belleza de su prosa, la audacia de sus obras, que son formidables".
"Hikikomori es mi libro más violento y descarnado, la rebelión desesperada de un grupo de marginados sociales ante una sociedad corrupta que les deprime y a la que liberarán a sangre y acero"
Asimismo, confiesa su gusto por la obra de Kawawata y Soseki. No obstante, también reivindica a los grandes maestros rusos como Bunin, Bulgákov, Solzhenitsyn. "Son muchos. Creo que cada libro viene en tu ayuda en un momento determinado de la vida", especifica al tiempo que rememora a algunos genios de la literatura española como el "irreverente Quevedo", el autor anónimo de 'El Lazarillo', o bien algunos escritores más modernos como es el caso de Miguel Espinosa y su 'Escuela de mandarines', que "es de lo mejor de las letras hispanas".
Su vocación por la literatura surge muy pronto, habida cuenta de que, desde que era niño, se recuerda con un libro, los libros como una grata compañía. Y en el colegio comenzó a escribir de un modo creativo ganando concursos y premios, que le animarían a seguir, algo que ya no ha podido abandonar.
Posteriormente, en Colegio Mayor Universitario en Madrid, dirigió el Aula de Literatura y allí tuvo la ocasión de conocer a muchos y buenos autores, entre ellos a Francisco Brines, Carlos Bousoño, Julio llamazares,  Aparicio, Merino,  Pombo, Villena. "Fueron años muy creativos en los que gané el Premio de Poesía de los Colegios Mayores de Madrid y en los que viví muy de cerca la vida cultural de la capital. Desde entonces conservo buenos amigos tanto en la creación como en la crítica literaria", rememora Morales, quien se inició en el mundo literario de la mano de la poesía, que fue, a su juicio, la forma más espontánea de expresarse en aquel momento de su vida.
"Creo que, al igual que Rulfo que publicó muy poco, tengo algunos poemas de los que me siento contento, como 'Velero en la espuma'. Con ese poema y algún otro estoy plenamente satisfecho. En su día, junto con Gregorio Esteban Lobato, hicimos un espectáculo de poesía, música y danza, 'Dithyrambus', que resultó muy interesante e innovador en su momento". De esa época son 'Poemas' (1988) y 'Allá en la montaña' (1996).
Luego, con el paso de los años, llegaría la narrativa "como el mejor cauce para comunicarme con el mundo", tanto es así que su faceta como narrador es la que ahora más le satisface. 'Cuentos del durmiente' (1997), que son cuentos escritos con una prosa precisa, fue su primera obra narrativa. Se trata de "microrrelatos en los que está presente lo inusual, el elemento fantástico y mágico", a los que siguieron sus novelas 'Insectalia'  (2011) y  'Hikikomori' (2016).
"Mi literatura no es usual ni sencilla. No son libros convencionales. Requieren un lector cultivado. Son novelas ácidas, duras, violentas, apasionadas", precisa su creador, que, aunque nacido en Ponferrada -ciudad por la que siente afecto-, no cree que este lugar concreto, ni ningún otro, lo haya marcado, porque para él, que también ha vivido en Galicia, en Madrid y en los Estados Unidos, lo más importante es la vida interior no el lugar en que uno nazca o viva.
El Bierzo como encrucijada
En todo caso, está convencido de que el Bierzo, donde vive en la actualidad, está en una encrucijada, porque tiene que decidir entre quedarse con su imagen clásica y caduca o apostar por renovarse. "La minería no va a ser una solución para esta tierra. En el futuro, los alimentos serán el mayor problema al que se enfrente la humanidad. El Bierzo puede enarbolar la bandera de los alimentos de calidad y ser líder mundial en su producción y transformación, junto con el resto de España. La cultura, el turismo y el rico patrimonio histórico artístico de esta tierra son, junto con la alimentación, la base de un futuro prometedor", especifica este poeta y narrador ponferradino, al que le entusiasma leer aquello que pocos leen, aquello que está fuera del circuito editorial convencional, porque es ahí donde "encuentras autores y obras muy interesantes".
Convencido de que a menudo las editoriales convencionales no se atreven a publicar ciertas temáticas, ciertos autores que no comulgan con la oficialidad -autores malditos que dicen lo que nadie dice-, Morales apuesta por esta suerte de literatura.
En cuanto a la literatura que se está haciendo en León, cree que nuestra provincia es cuna de muy buenos literatos, porque hay algo en la idiosincrasia del pueblo leonés, "rebeldía, inconformismo, ansia de libertad que se expresa mediante la literatura como en ningún otro lugar".
En este sentido, cree que vivimos en una edad dorada para la literatura. "Se escribe mucho y hay muchas obras interesantes. Hay tanto que es imposible leerlo todo aunque sea uno un lector voraz como yo, que me leo hasta cinco o seis libros a la vez. Pero la efervescencia es tal que, como digo, no es posible leerlo todo. Ahí es donde entra la labor del crítico literario intentando dar a conocer lo que se está haciendo en la actualidad", añade este crítico literario, cuya faceta le viene de la mano de su gran afición a la lectura. "Un crítico no es más que un gran lector con la suficiente sagacidad intelectual como para ver lo que otros no ven".

(En este enlace de ileon, donde está publicada esta fragua, puedes leer todo el reportaje-entrevista dedicado a Morales Escudero): http://www.ileon.com/cultura/073276/manuel-angel-morales-la-narrativa-es-el-mejor-cauce-para-comunicarme-con-el-mundo

sábado, 22 de abril de 2017

Toreno, tierra hermana

Toreno es una de esas localidades por las que siento afecto, desde que recuerde, siendo un guajín, tal vez porque por allí pasaba el tren, aquel tren de pasajeros (el tren como excelente medio de viaje), que nos llevaba hasta Ponferrada, acaso porque era tierra de minería, quizá porque allí vivía Amado, el hermano del señor Felipe, mi vecino de La Parada, ese hombre al que recuerdo con mucho cariño, que me trataba como a su hijo, al igual que recuerdo a su mujer, Josefa, quien era casi hermana de mi padre. Qué pena, ya se han ido los tres. Y uno los extraña mucho, mucho. 

En realidad, Toreno es tierra hermana, tierra berciana, claro, pero además nos une la Sierra de Gistredo, el útero. Noceda y Toreno se dan la mano y vuelan juntas. 
En este pueblo he presentado libros, he dado clases de teatro (qué tiempos aquellos), incluso he hecho algún cuentacuentos (¿verdad, Dani?). Y en Toreno (que siempre me suena a nombre aristocrático, por el conde) he visto y escuchado a buenas bandas de música, como los legendarios Burning y los Ilegales. O bien a los grandes Rodrigo y Diego, de Tarna, y al estupendo Mario, el rabelista de la Robla. 
Y de aquí son gentes amigas como Paco Vuelta, Américo Vázquez Vuelta, Juanma Colinas, Toño Campillo, Daniel Díez, Daniel Álvarez (editor de la obra del escritor Paco González, que ejerciera de presentador de 'Mapas afectivos' en Salamanca) y su mujer Encarna, los hermanos Dani y Manu Velasco, Pedro Muñoz o Venancio Lagar, entre otros, que no quiero olvidarme de nadie, aunque uno corre siempre el riesgo de olvidarse de gente cuando da nombres y apellidos. Y es que uno, que creía tener buena memoria, acaba olvidándose, como todo cristo. Será la edad, que no perdona. Con la edad se mueren neuronas (nos morimos todos y todas), ya sabemos, aunque si la ejercitamos podríamos llegar a generar nuevas conexiones sinápticas. O eso cuentan quienes conocen del tema.
 Bueno, lo que quería, aquí y ahora, es rememorar este pueblo, al que iré este domingo 23, día de la Comunidad de Castilla y León (aunque lo hayan pasado para el lunes 24) y día mundial del libro (ese Sant Jordi, que en Cataluña celebran por todo lo alto, qué listos son estos catalanes y catalanas). 
Toreno con su picota
A decir verdad, al libro, a los libros habría que rendirles culto todos los días de nuestro señor y de nuestra señora, ¿verdad? La lectura como algo esencial e insustituible. La lectura como un modo, siempre saludable, de adentrarse también en el mundo de la escritura. Ahí está el cascarrabias y genial Umbral (siempre recordado, no por sus salidas de tono, sino por su grandeza literaria, periodística...) con su 'Mortal y rosa' (libro de cabecera), en el que hace todo un canto a la lectura, y por supuesto a la escritura, a la literatura. 
Pues eso, que el domingo 23 de abril estaré (dios mediante, que decía el cura de mi pueblo) en la casa de la cultura de Toreno para hablar de viajes y literatura, para hablar, en definitiva, de literatura de viajes. Y aquellas referencias que en el fondo me han marcado, desde los libros de viaje de Julio Llamazares, Carnicer o Jesús Torbado (incluido el gran Valentín Carrera, que hizo el prólogo de mi libro 'Mapas afectivos') hasta los de Juan Goytisolo (este día veíamos en clase algún pasaje de 'Campos de Níjar' y 'Paisajes después de la batalla', sobre el París subterráneo, meteco, multiétnico), pasando por algunos emblemáticos como 'El coloso de Marusi' (sobre un viaje a Grecia) de Henry Miller o 'En el camino', de Kerouac, y 'El cielo protector', de Bowles, entre otros. Y por ende hablaré de 'Mapas afectivos', libro que está teniendo cierto recorrido. 
El propio Juanma Colinas ejerció de presentador, junto a Ángel Petisme y José Luis Moreno-Ruiz, en la casa leonesa de Madrid a finales del mes de marzo de este año. 
Ojalá pudieras estar, Juanma, este día en Toreno.
En todo caso, me acompañará la concejala de cultura, Klemen, y espero que toda esa gente amiga y conocida, a la que me gustaría ver y saludar. Y además el acto estará amenizado por el grupo de música tradicional Cantar de Crines.  
Será un placer volver a esa tierra hermana, familiar, a la que me unen los afectos y las amistades: el útero de Gistredo como símbolo. 

viernes, 21 de abril de 2017

Achicharrados en cuerpo y alma

Cuando se quema nuestra naturaleza, nos estamos quemando los seres humanos, estamos quemando nuestros pulmones, nuestra vegetación, que es fuente de salud, que es oxígeno, que es vida, en definitiva. 
Quienes queman, nos queman, y se queman a sí mismos. ¿No os dais cuenta, cabestros? ¿O es que vosotros estáis hechos de otra madera? 
No se puede permitir, bajo ningún concepto, que alguien, quien sea, queme de un modo impune nuestro patrimonio, natural, cultural, por ende, porque ese es nuestro paisaje, nuestra memoria afectiva, y nos pertenece a todos y todas, esa es nuestra Tebaida, nuestra espiritualidad, nuestra historia. Pero también nos atizan por Benuza (La Cabrera), Ferradillo, incluso por Balouta. Joder, qué poca madre tienen quienes meten cerilla a los bosques sagrados. 
Tebaida berciana

El Bierzo arde, arde Galicia y Asturias, arde nuestro Noroeste verde y hermoso. Y ardemos todos y todas. 
Tras tanto fuego nos quedamos huérfanos, desamparados, con rabia e impotencia, con desolación y las cenizas asfixiando nuestros pulmones. 
El verde, la vegetación, la naturaleza, tan esenciales, se nos mueren,  y eso también acabará también con nosotros. 
¿No os dais cuenta, cabrones?
A veces tengo la impresión de que en vez de evolucionar involucionamos. Y más que humanos parecemos monstruos. A veces creo que vivimos en un mundo de trastornados, que sólo aspiran a destruir. 
Por fortuna, aún queda gente sensata, sensible, que se da cuenta del mundo en que vivimos, cada día más atroz, a tenor de lo visto y vivido. Aunque el mundo nunca haya sido de color rosa.
Imagen tomada de una página de Patricia Fernández, aunque la foto quizá sea de
Sergio López


Siempre la misma cantinela. Cada primavera y verano, llegados a estas épocas, en las que se reseca todo, habida cuenta de la falta de lluvias, dale que te pego al fuego. Si es que ya lo sabemos, pero quién le pone el cascabel al gato, por qué no se ponen las medidas adecuadas para, al menos, impedir que se queme el monte, se queme nuestra flora y nuestra fauna, porque metiéndole fuego a la naturaleza sólo se consigue empobrecimiento, contaminación y muerte. 
No se pueden permitir tales atentados contra la Humanidad. No se pueden permitir estas aberraciones, estas locuras. 
El Bierzo es un bello paisaje y nos lo están destruyendo. Al final, qué nos quedará... nada. 
Me siento triste, muy triste, hoy no sólo por esta barbarie, sino también porque hoy mismo, hace un año, mi padre nos dejó. Y eso es algo que jamás olvidaré, mientras me quede una gota de sangre en las venas. Se me encoge el corazón, se me encoge el alma.