Páginas vistas en total

martes, 28 de marzo de 2017

La fragua literaria leonesa: Carol Bret

 cultura
0 votos
 Disminuir fuente / Aumentar fuente
LA FRAGUA LITERARIA LEONESA

Carol Bret: "Creo que el teatro es la más completa de todas las artes, la cúspide de la expresividad humana"

Manuel Cuenya | 28/03/2017 - 09:49h.

Filóloga, profesora, poeta, la ponferradina Carol Bret es autora de 'Al fondo del vaso'. Tiene diez poemarios inéditos pero de momento no desea publicarlos.

Imprimir
Enviar por correo
FacebookTwitterGoogle +Menéame
Votar noticia Vota
Primera letanía fondona
...Tantas palabras gastadas
para no decir apenas nada
y tantos suspiros regalados al aire
para que mañana vuelvan a llorar
los de siempre...
(Carol Bret, 'Al fondo del vaso)
Filóloga de formación, profesora de Lengua y Literatura de profesión, poeta de vocación, Carol Bret, que tiene nombre de actriz de cine, "que nació con nombre de artista de jazz", como dice la escritora Patricia Mateo, comienza a escribir sus primeros versos con once años, encontrando en la Literatura su templo y refugio, su bálsamo de Fierabrás, su jardín privado, su mismidad, en una época, sobre todo en su adolescencia, que fue muy difícil para ella por diversos motivos, asegura.
En este sentido, cree que la escritura, como cualquier otro medio de expresión, creación y pensamiento, puede tener prácticamente cualquier utilidad que queramos darle: "refugio, huida, desahogo, venganza (como dicen que era el caso de Flaubert), reflexión... Y sí, cualquiera de estas funciones actúa como una terapia que reconforta, ayuda y acompaña. Además, los únicos efectos secundarios que trae consigo son sentirse más pleno, más humano, y comprenderse mejor a uno mismo y a los demás. Pero solo si se hace con honradez, claro. Si no, también puede ser una pantomima, un burdo engaño", se expresa con rotundidad, mientras recuerda haber llorado de emoción con unos versos de Lope de Vega cuando tenía doce años, aunque antes ya había garrapateado –apostilla– algunos versos medio febriles, muy inocentes, "pero aquel día fue como si me hubiesen lacerado la piel con un hierro candente. Esa marca no se me borra", precisa esta creadora y lectora voraz, que dice haber construido su biografía en torno a los libros, sin dejar de ser una chica entusiasta y alegre.
Cabe destacar que entre sus lecturas favoritas figuran obras como 'La insoportable levedad del ser', 'El lobo estepario' o 'Así habló Zaratustra'. En realidad, Carol muestra su preferencia por los clásicos en detrimento de los contemporáneos, aunque hay un escritor al que admira enormemente, y ese es Julio Llamazares, "que además resulta que nació en un pueblín de León", apostilla. "Encuentro en su literatura un trasfondo ético que echo en falta en muchos otros autores. Creo que Llamazares tiene una gran sensibilidad para percibir todo lo humano desde la sencillez y la honradez. Me aburren mucho los grandes egos que encuentro en el mundo del arte en general. Y él, hasta donde puedo intuir, me parece todo lo contrario".
A los catorce años, se aficionó al teatro llegando a matricularse en un instituto en el que impartían esta materia. "En el instituto tuve oportunidades estupendas. No sólo en la clase de teatro con Cruz Vega, también en la literatura, con el profesor Cabezas, que leyó algunos de mis poemas de entonces y me animó mucho a seguir escribiendo. Tampoco olvidaré el día que me anunciaron que había ganado un concurso de relatos comarcal", rememora Carol, cuya pasión por el teatro la llevó a escribir y dirigir una obra teatral titulada 'La vida como quimera', que se representaría en varias ocasiones en Ponferrada, su ciudad natal, el lugar en el que vive la mayoría de las personas que ama: su familia, que es muy extensa y su pandilla de adolescencia, con la que sigue reuniéndose en vacaciones.
También por esa época en el Bierzo (su origen, su raíz) se integra en la compañía Skené, estrenándose como actriz en el teatro Bergidum con dos obras: 'La cantante calva', de Ionesco, y 'La rosa de papel', de Valle-Inclán. "Pude subirme al escenario bien jovencina y ganar mi primer –y muy modesto salario– con la recaudación de taquilla. Tenía 16 años y no lo olvidaré nunca", aclara.
Además, en la capital del Bierzo recuerda que tuvo oportunidades maravillosas para aprender teatro con grandes profesionales que visitaban el teatro Bergidum, como Esperanza Abad, Paco, el genial clown, o Yociel Marrero.
"En el instituto tuve oportunidades estupendas. No sólo en la clase de teatro con Cruz Vega, también en la literatura, con el profesor Cabezas, que leyó algunos de mis poemas de entonces y me animó mucho a seguir escribiendo. Tampoco olvidaré el día que me anunciaron que había ganado un concurso de relatos comarcal"
Cuenta que el teatro es una profunda emoción, "algo que me conmueve de parte a parte, algo físico". Y que el olor del teatro, el sonido de las tablas del escenario... es como un hogar perdido al que siempre quiere volver. "Yo quería ser actriz. En esta frase, hay un hondo pesar. Porque quería, pero no lo fui. Pero claro, también quería ser profesora, y sí lo soy. Supongo que todo en esta vida no se puede tener. Pero... cada vez que entro en un teatro se me llenan los ojos de lágrimas, especialmente en el Bergidum de Ponferrada. Es un lugar muy especial para mí".
El arte dramático es, en su opinión, magia pura, la magia de la palabra, la imagen, el gesto... "la voz, tan poderosa, los gestos de los actores, el estar sobre el escenario perdida de ti misma totalmente, siendo una otra enigmática y a la vez conocida, a la que ofreces tu cuerpo para que exprese a través de él toda su humanidad de personaje. Y los ensayos, en los que compartes una intimidad, un comadreo y una pasión con las demás personas que integran la obra que de algún modo quedáis unidas para siempre... Creo que es la más completa de todas las artes, la cúspide de la expresividad humana".
Una vez finalizados sus estudios de Bachiller, comenzó su andadura radiofónica con el programa 'El último baile', donde se emitían textos suyos y ajenos, lo que le permitiría posteriormente dar una serie de recitales poéticos acompañada a la guitarra por su amigo, "el excelente músico y pintor, Jorge Solana".
Con dieciocho años se trasladó a Santiago de Compostela, donde comenzó sus estudios de Filología Hispánica. Y en esta ciudad gallega continúa con el teatro, colaborando con el grupo universitario Fatuati, que estrenara la obra 'Golpe a Dante'. Asimismo, organiza recitales poéticos en el Café A Conga y, junto con la poeta Andrea Nunes y la performer Laura Sañudo, realiza diferentes encuentros de poesía, micros abiertos y recitales en el mítico local de la zona vieja compostelana O Miúdo. También dirige el programa 'Causa perdida', esta vez desde las ondas libertarias de la radio pirata 'A Kalimera'.

(Puedes continuar leyendo esta fragua en ileon.com):

domingo, 26 de marzo de 2017

Mapas afectivos en la capital de España, por Juanma Colinas

Este finde he presentado Mapas afectivos en la casa de León en Madrid, situada en la calle del Pez, en el barrio de Malasaña. 

Me gustó y aun me emocionó compartir la tarde noche del pasado viernes en compañía de amigos como Chema Hidalgo, Ángel Petisme, José Luis Moreno-Ruiz y el periodista toreniense Juanma Colinas, quien dedica esta maravillosa crónica, en su web Plumilla berciano, a la presentación de mi libro de viajes por diferentes espacios. Muchas gracias, querido Juanma, por tus palabras cariñosas. Todo un honor para mí. Un gran placer. 

El escritor y periodista berciano Manuel Cuenya presentó durante la tarde de ayer, viernes, su obra “Mapas Afectivos”, en la Casa de León en MadridEs algo que ya conocíais, porque os lo habíamos anunciado en la entrada que hicimos el jueves, aquí, en Plumilla Berciano. Aunque hoy es el turno de contaros la crónica de lo allí celebrado. Un artículo que estoy escribiendo ahora mismo con los cincos sentidos y que espero que vosotros lo estéis leyendo de igual forma. Es algo que yo siempre intento hacer y una máxima que Cuenya recomienda a sus alumnos de sus cursos de escritura creativa, algo de lo que también hizo partícipe a las aproximadamente 50 personas que asistieron como público.
Chema Hidalgo, Petisme, Cuenya, Moreno-Ruiz y Juanma Colinas
El acto comenzó unos minutos después de las 19.30 horas. El coordinador de Cultura de la Casa de León, José María Hidalgo, introdujo a Manuel Cuenya. Tras la presentación, un servidor, Juanma G. Colinas -por si alguien es la primera vez que accede a este blog y no me conoce-, hice alusión al hecho de que hacía ya 5 años que habíamos tenido la oportunidad de presentar otra obra de Cuenya en el mismo escenario: La Fragua de Furil

http://ileon.com/cultura/014895/manuel-cuenya-presenta-la-fragua-de-furil

Además, mencioné a Valentín Carrera*, autor del prólogo del libro, haciendo referencia a que, al igual que él, soy amigo del autor y, por ello, me iba a ser difícil que esto no se notase en mi intervención. Aunque, como dejé claro, no recomiendo el libro por este hecho, sino porque me ha encantado. Igualmente, entre otras muchas más cosas, reconocí que Cuenya me había conseguido sumergir, como lector, en un verdadero viaje emocional, porque, según comenté, “Mapas Afectivos” trata precisamente de eso, “de viajes de verdad, hechos con el corazón”. Realmente, me ha agradado encontrarme en esta obra muchos destinos que conozco y, por otra parte, me han entrado ganas de descubrir aquellos lugares que aparecen en estas páginas en los que todavía no he estado. Luego, leí algunos pasajes de “Mapas Afectivos”, centrándome en varias líneas que hacían referencia a Salamanca, ciudad en la que yo estudié y en la que Cuenya también recibió parte de su formación académica. Y, aunque en épocas diferentes, vivimos algunas sensaciones y emociones similares.
El escritor, periodista y traductor José Luis Moreno-Ruiz hizo un repaso por la trayectoria de su amistad con Manuel, remontándose a cuando él dirigía el programa radiofónico Rosa de Sanatorio, de Radio 3, en el que Cuenya, en calidad de oyente, enviaba algunos de sus poemas. También habló de las obras y el estilo del autor, centrándose en la literatura de viajes y en los referentes e influencias de otros escritores que el creador de “Mapas Afectivos” tiene.
Por su parte, el poeta y músico Ángel Petisme, leyó el texto que Julio Llamazares preparó para la contraportada de la obra presentada y, además de otras materias comentadas, quiso recordar al padre de Manuel Cuenya, fallecido hace algunos meses, explicando, además, como en “Mapas Afectivos” se notaba cuándo este ya no estaba. Todo ello tratado con mucha delicadeza y de una forma muy emotiva.

*El intrépido Valentín Carrera acaba de regresar a casa después de su expedición a la Antártida. Enhorabuena, querido Velentín. 

(podéis continuar leyendo este artículo en: http://www.plumillaberciano.com/mapas-afectivos-viaja-madrid/). 

martes, 21 de marzo de 2017

La fragua literaria leonesa: Charo de la Fuente

Cultura cultura
0 votos
 Disminuir fuente / Aumentar fuente
LA FRAGUA LITERARIA LEONESA

Charo de la Fuente: "León, también en el futuro, puede llegar a ser un referente en la historia de la literatura"

Manuel Cuenya | 21/03/2017 - 16:37h.

La poeta y narradora Charo de la Fuente Mar, autora de 'Tierra de raíces y amores', está a la espera de que salga pronto su próximo poemario, que cree que sorprenderá y hará pensar

Imprimir
Enviar por correo
FacebookTwitterGoogle +Menéame
Votar noticia Vota
PÁRAMO, NUNCA OLVIDES...
Páramo nuevo y  fértil
no te olvides de tu antaño,
cuando, desnutrido y seco,
cada año era un mal año...
y buscabas las castañas
en la tierra de los ajos,
segando campos de trigo
con las hoces en las manos.
No olvides de dónde vienes,
ni olvides de donde partes,
ni a dónde has llegado ahora
ni lo que, al punto, lograste.
Pues las tierras que se olvidan
de donde sacan sus fuerzas,
pierden siempre en el camino
el corazón y la siembra.
(Charo de la Fuente, 'Tierra de raíces y amores')
Ciudadana del mundo y leonesa del Páramo, Charo de la Fuente siente que su tierra natal (su "Pachamama") le ha dejado huella, porque ahí están sus raíces, sus ancestros, la cuna de sus primeros sueños y de los primeros pasos. No en vano, ha sido, en muchos momentos de su vida, la inspiración para escribir, en especial, apunta ella, en los momentos de añoranza, cuando ha tenido que estar fuera de su espacio afectivo. Y de esa añoranza han nacido muchos poemas de su primer poemario 'Tierra de raíces y amores' (con prólogo del escritor Juan Campal), dedicado precisamente a su tierra y a sus raíces.
No obstante, también admite que Bilbao, donde pasara un amplio periodo de su infancia en un internado, "de los ocho a los catorce años", también le ha marcado, porque allí, a pesar de la disciplina férrea que viviera y la dureza de estar lejos de su familia y amigos, recibió, a su juicio, una extraordinaria formación en artes, deporte...
También el Bierzo, donde trabajara durante ocho años, es como su segunda casa, porque conserva grandes amigos y regresa siempre que puede a esta comarca leonesa. "Mi única narración larga, un relato juvenil de aventuras, la escribí precisamente en el tiempo en que viví en Ponferrada", apostilla Charo. "Todas las vivencias y los lugares donde se vive son importantes... Cualquier sitio, aunque en principio pueda parecer no demasiado poético, lo es para la persona que lo quiere, y yo así lo considero, como lo hizo Luis Mateo Díez con su 'Reino de Celama', considerando al Páramo como un espacio de memoria y de imaginación...", sintetiza esta Licenciada en Antropología y Trabajadora Social, Doctora en Psicología y Ciencias de la Educación, que ha desempeñado su carrera profesional  en el ámbito educativo, como orientadora  y  profesora, si bien, en la actualidad, no ejerce por razones de salud, aclara ella.
Aparte de su amplio y sustancioso currículo académico y profesional, recuerda que se dedica a escribir, de un modo creativo, desde que era muy pequeña, llegando a ganar algunos concursos infantiles en el Colegio Dominicas de León, donde estudiaba.
Tiene la impresión de que los cuentos, que le contaban sus padres y sus abuelos, fueron definitivos a la hora de fraguar su afán por la literatura. "Mi abuelo materno era un auténtico 'teatrero'... Él y mi abuela eran unos maravillosos cuentacuentos, que nos contaban historias, que escenificaban en lo que llamábamos 'el rincón de los cuentos'... Era una buena forma de tenernos entretenidos y tranquilos a todos los nietos, en las largas tardes de invierno... También había un grupo que presentaba obras de teatro en el pueblo y en la zona, 'echaban comedias', como ellos decían...", evoca Charo, quien cree asimismo que su primera profesora en el pueblo, Angelita, fue clave porque solía alabar su gran potencial para escribir sobre cualquier cosa. "Me decía que era como una 'reviejilla' cuando escribía, porque mi nivel de vocabulario era amplio para mi edad. Siempre me animaba a escribir y me estimulaba valorando mucho lo que hacía por entonces, que eran pequeñas redacciones sobre lo que me pedía (entre ellas algunos relatos infantiles) y alguna vez comentaba que eran muy poéticas, pero yo, entonces,  no sabía lo que era la poesía; más tarde supe que eso, que yo hacía entonces, se llamaba 'prosa poética'".
"Todas las vivencias y los lugares donde se vive son importantes... Cualquier sitio, aunque en principio pueda parecer no demasiado poético, lo es para la persona que lo quiere, y yo así lo considero"

La melancolía como fuente de inspiración poética

En realidad, Charo comenzó a escribir poesía en Bilbao como una forma de expresar su rabia y su pena por estar fuera de León, de su casa, transformando su añoranza y melancolía en poemas. Tal vez por eso le gusta, desde siempre, la poesía de Rosalía de Castro, "porque ella también plasmaba cosas de su tierra con añoranza", aclara Charo, quien, a su regreso de Bilbao, estuvo durante un tiempo sin escribir, conociendo y adaptándose al nuevo centro escolar, hasta que la madre Antonina, la Directora del Colegio Dominicas de León, la alentara a seguir escribiendo, llegando a ganar sus primeros concursos literarios infantiles en la modalidad de relatos. "La poesía era, en esos momentos, un terreno vedado al que sólo mis más cercanos tenían acceso, y así fue durante muchos años...", precisa Charo. Tanto es así que, a lo largo de su vida, ha escrito cuentos, relatos y poesía sólo para su entorno más inmediato, para sus seres más queridos. Y aunque algunas personas próximas le habían animado a publicar, cuenta que sólo se decidió a mandar sus primeros textos a las editoras, cuando alguien, a quién considera que tiene criterio para valorar la calidad o no de lo escrito, se lo dijo. "F.U.M, una rapsoda catalana que había conocido un tiempo antes, y que conocía una parte de mi obra, me animó y puso todo su empeño en convencerme para que dejara que leyeran también los demás lo que escribía".
Su formación en los ámbitos psicológicos y sociales, así como el trato profesional con determinadas personas con problemas, cuando ejerciera como Trabajadora Social, y aun con su alumnado durante su etapa como docente, han marcado de un modo especial su forma de escribir, sobre todo en lo referente a su poesía, impregnando su obra con un evidente poso de humanismo, adoptando la segunda y tercera personas, en detrimento de la primera persona, con el fin de acercarse o ponerse en la piel de quienes están al otro lado, o al margen, a quienes no tienen voz. "Escribir sobre lo que he visto y vivido desde la segunda y tercera personas... seres humanos por los que he llegado a sentir una auténtica empatía y a los que he ayudado o he intentado ayudar, me ha permitido escribir desde las entrañas", especifica Charo, quien cree que la literatura es muy útil para expresar, en muchos momentos, cosas que quizá no se expresarían de otro modo, por timidez, inseguridad, miedo...
"Incluso algunas pruebas psicológicas y psiquiátricas utilizan la expresión escrita para sacar fuera aquello que puede estar haciendo daño a la persona, y que sirve, al mismo tiempo, como herramienta de diagnosis de los profesionales que después lo analizan para poder ayudarles", advierte esta narradora y poeta, consciente de que para algunos creadores la escritura es una especie de catarsis, que les ayuda a superar vivencias y momentos conflictivos, así como los simples problemas que les rodean.
"Tiene..., un punto evasivo..., que ayuda, a  veces, a afrontar la difícil realidad. Escribir permite plasmar en palabras aquellas vivencias y/o sentimientos que están dentro y que  a veces sólo así pueden salir... Creo que, desde las primeras manifestaciones gráficas de expresión de los homínidos, hasta la utilización de la escritura en la literatura creativa, media algo muy importante y es el paso de la mera utilidad del lenguaje escrito a la utilización del mismo como parte inequívoca de nuestro ocio, propio ya de sociedades más cultas y avanzadas", detalla esta narradora y poeta, que cultiva, en todo caso, más la poesía que la narrativa.
Como narradora se considera de aliento corto y medio, quizá porque ella misma, como lectora, está más próxima a las narraciones cortas, debido, según ella, a su impaciencia, y a las ganas y necesidad de conocer cuanto antes los entresijos de la trama y el desenlace final, "aunque ello no haya impedido que lea verdaderos 'tochos'...jajajajaja, bueno, siempre que me hayan enganchado, claro...".
"Creo que, desde las primeras manifestaciones gráficas de expresión de los homínidos, hasta la utilización de la escritura en la literatura creativa, media algo muy importante y es el paso de la mera utilidad del lenguaje escrito a la utilización del mismo como parte inequívoca de nuestro ocio, propio ya de sociedades más cultas y avanzadas"
Cree que para que un relato enganche, desde el principio, tiene que tener un buen planteamiento, algo que desde la primera frase haga crecer su interés por seguir leyendo, "una buena presentación de lugares y personajes sería un buen modo de comenzar". Después debe desarrollar una trama que haga al lector entender la historia que se cuenta –agrega-, las interacciones entre los personajes, los hechos, peripecias, conflictos..., que le hagan asumir el relato como algo propio y, por último, debe tener un desenlace que impacte, a ser posible inesperado o, al menos, que lleve al lector a sorprenderse, ya sea de un modo agradable o no, pero a sorprenderse.
"Creo que la sorpresa es un ingrediente importante en toda narración. El título, que en mi casi siempre lo dejo para el final aunque haya tenido algún esbozo o idea sobre él desde el principio, creo que debe 'hablar' mínimamente del relato y ha de ser atractivo".