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martes, 22 de mayo de 2018

La fragua literaria leonesa: Luis Artigue

LA FRAGUA LITERARIA LEONESA

Luis Artigue: "Poesía es ese momento en el que la literatura se quita la ropa"

Poeta, narrador, articulista y crítico literario, Luis Artigue es un imprescindible en el actual panorama leonés de las letras. Su última novela, 'Donde siempre es medianoche', es una novela negra con una trama de corte fantástico repleta de humor neurótico.

Luis Artigue
Luis Artigue. Foto: Santos Perandones
Manuel Cuenya | 22/05/2018 - 10:14h.
"La socialmente escalonada y desaforada Edad Media con su feudalismo y vasallaje, y la jerarquizada e injusta contemporaneidad con su clientelismo y servilismo, se parecen... oh, sí, el oscuro Medievo ha vuelto. Busca la luz"
...
"La bélica Edad Media con su maquiavélica idea del mal menor para justificar la barbarie, y la militarista contemporaneidad con su análogo hallazgo verbal de daños colaterales, se parecen... Oh, sí, el oscuro Medievo ha vuelto... Busca la luz"
...
"La dogmática Edad Media con su escolástica que en vez de conciliar fe y razón sometía la razón al arbitrio de la fe, y la relativista contemporaneidad con su márketing que en vez de conciliar verdad, información y creencia conveniente somete la verdad y la información a la creencia conveniente, se parecen... Oh, sí, el oscuro Medievo ha vuelto... Busca la luz"
...
"La Edad Media con su miedo milenarista, con su escasez casi generalizada y siempre justificada teológicamente mediante el ascetismo y sociológicamente a través de los fueros y privilegios de la nobleza y el clero, y la exuberancia contemporaneidad de esta crisis económica que nos ha traído un discurso político y económico que justifica las prebendas y la impunidad de gobernantes y políticos, se parecen... Oh, sí, el oscuro medievo ha vuelto. ¡Busca la luz!"
(Luis Artigue, 'Donde siempre es Medianoche')
Poeta, narrador, articulista y crítico literario, Luis Artigue es una referencia fundamental en el actual panorama leonés de las letras. Incluso cuando escribe columnas de opinión/artículos o críticas literarias procura hacer literatura. Qué es hacer literatura, se preguntarán algunos. Pues laborar con palabras. O, mejor dicho, construir con palabras, como un albañil, pongamos por caso, construye casas con ladrillos, entre otros materiales.
Tanto es así que el autor de 'Las perlas del loco Ventura' (Edaf, 2007) asegura que él es un peón de albañil de la literatura en comparación con sus maestros, entre los que se hayan escritores leoneses como el académico Merino o el dramaturgo Fermín Cabal (a quienes les dedica 'Donde siempre es medianoche', Editorial Pez de Plata, 2018, su hasta ahora última novela).
"Los escritores leoneses son mis clásicos y la literatura leonesa es mi cimiento", aclara Artigue, quien también se muestra devoto de creadores y creadoras como Safo (harto importante en su obra), Cervantes, Shakespeare, Borges, Marguerite Duras, Proust, Baudelaire, Kafka, Calvino, Hammett, Philip K. Dick, Salman Rushdie, Peter Handke, Rulfo, Leonard Cohen, Oliver Sacks (autor de la estupenda 'El hombre que confundió a su mujer con un sombrero'), o Cernuda, Lorca, Valle Inclán, Mihura, Gómez de la Serna y María Zambrano, entre otros muchos, de una larga lista, en la que también incluye a "Dante, mi abuela Margarita y/o Antonio Pereira".
Aficionado al jazz y al cine, ambos aparecen a menudo en su obra y le han proporcionado, en su opinión, muchas sensaciones impagables. "han sido y son mi deleite, mi droga, mi asidero, mi refugio, mi fuente de energía, mi inspiración y mi forma de añadir vida a la vida, y por eso forman parte fundamental de mi obra", afirma contundente Luis, que comenzó, como su admirado Julio Llamazares, siendo poeta antes que narrador.
Recuerda que su primer poemario publicado data de 1997. Y desde esa época  su obra podría enmarcarse dentro de la llamada 'poesía confesional' (término acuñado por el crítico Macha Rosenthal), que tanto le sigue fascinando.
"El jazz y el cine han sido y son mi deleite, mi droga, mi asidero, mi refugio, mi fuente de energía, mi inspiración y mi forma de añadir vida a la vida, y por eso forman parte fundamental de mi obra"
Una poesía de carácter eminentemente autobiográfico, caracterizada por la crudeza emocional, "un aumento de la percepción del cuerpo y una audaz introspección lírico-psíquica en una serie de materias íntimas que eran consideradas tabú en la época como las enfermedades mentales, los traumas, los delirios, la sexualidad desgobernada o el suicidio. Pero la polémica adecuación del lenguaje a la afilada autoindagación de esas turbulencias íntimas supuso toda una innovación no sólo temática sino también técnica en la poesía de ese momento (como ejemplo suele señalarse la apuesta de la poesía confesional por un uso específico de las formas no métricas y de una música versal con apariencia de oído poco exquisito, en realidad acorde con la irregularidad rítmica repleta de laberintos armónicos del jazz bebop...", aclara Artigue sobre este tipo de poesía que surgiera en Estados Unidos en la década de los 50, entre cuyos máximos representantes están, entre otros, Anne Sexton o Sylvia Plath.
"Una poesía muy personal o 'del yo' que, frente a discursos totalizadores devenidos de la herencia del impersonalismo de T.S. Eliot, trata de dar testimonio y de propagar la conciencia de que cada persona es alguien en especial; que nadie es nadie... -matiza-, en sutil contraste con la espontaneidad y el coloquialismo preconizados una década después por los poetas del movimiento beat".
Por tanto, confiesa que cultiva una poesía del yo con un ritmo disidente heredero del jazz bebop que huye de lo sinfónico y las exactitudes prosódicas para acercarse a sonoridades sincopadas repletas de laberintos armónicos. Y en esta línea del yo, con ritmo jazzístico, están 'El hombre de cristal y otros poemas' (influido por la poeta Safo, por el que recibiera el Premio Esquío), Los lugares intactos (Pre-textos, 2009, Premio Arcipreste de Hita), La noche del eclipse tú (Visor, 2010, Premio Fray Luis de León) y La ética del fragmento (Pre-Textos, 2017), que nos muestra un discurso lírico fragmentado pero no incompleto, en el que de nuevo vuelve a apoyarse en su musa Safo de Lesbos.
"Los clásicos vigentes y actualísimos como Safo mantienen la vulgaridad de nuestra época a raya al recordarnos que existe una ética del fragmento, un modo profundamente humano y humanista de unir nuestros segmentos interiores", precisa Artigue al tiempo que nos explica que todos somos fragmentos, "una suma de trozos de nuestros afectos, nuestras vivencias, nuestros recuerdos, nuestras emociones y nuestros sueños, y la clave de la identidad estriba en cómo unimos esos fragmentos: está de moda hoy la exterioridad, la pose, la impostura, la tontería, la falta de alma en cualquier caso, lo cual supone unir los fragmentos de la identidad sólo mediante la estética".
Todo lo que sabe de literatura lo ha aprendido de la poesía, según él. No en vano, reconoce que ha construido su ritmo mediante el jazz, "huyendo del ritmo sinfónico clasicista de acentos clavados para lograr una música versal menos predecible, más inspirada, más sin orden ni concierto ni partitura como el jazz", como podemos leer en 'Tres, dos, uno... ¡Jazz!', poemario que publicara en 2006 a través de la Fundación Jorge Guillén y por el que consiguiera el Premio Ojo Crítico de RNE.

martes, 15 de mayo de 2018

La fragua literaria leonesa: Pepe Kubrick

LA FRAGUA LITERARIA LEONESA

Pepe Kubrick: "Escribo la poesía que a mí personalmente me gusta leer. La que me sacude. La que me provoca”

El poeta, actor, locutor de radio y músico ponferradino Pepe Kubrick (José Rubio Fontal), autor de 'Enfermera de noche y otros asuntos del delirio', que presentará en la ciudad de León el 19 de mayo en la librería Elektra, a las 13:30 horas, está ahora con varios proyectos que le rondan la cabeza pero, de momento, prefiere no adelantarlos. No se vayan a gafar.

Pepe Kubrick
Pepe Kubrick. Foto Manuel Cuenya
Manuel Cuenya | 15/05/2018 - 11:33h.
Ahora que estoy sentado en el vestíbulo
de una estación,
sugiero que mi vida nuevamente vuelva a
zarpar hacia la aventura,
prodigio de esta edad maravillosa
en la que la mayoría de mis amigos han
envejecido y perdido todo rasgo de
bonhomía.
No envidio sus novias,
ni sus trabajos,
ni sus astutas responsabilidades.
Ellos deberían envidiar mis pesares,
mis conflictos,
mis pesadillas,
mis deudas con Dionisos.
Así se escribe la vida,
con cicatrices feroces marcadas por el
Johnnie Walker,
con llantos imposibles de amores más
imposibles,
con el veneno cruel que recibimos al nacer,
y ser inquieto como una hiena,
esa es la única salvación en un mundo de
estatuas afligidas,
y asesinar,
asesinar el tiempo como quien asesina un
niño en una guerra,
revolcarse en el fango,
olvidarse de las madrugadas azules,
trabajar sin compasión el difícil arte de la
estética,
limpiar los botines,
planchar el abrigo,
buscar otoños más pálidos que estos y
muchachas más bellas que estas,
quemar los pasquines políticos, incluidos
los del Partido Comunista,
devorar la vida a bocados distrayéndose.
Y eso me lo enseñó Vinicius:
"A coisa mais divina que hay no mundo,
e viver cada segundo,
como nunca mais..."
...lástima que los demás se olvidaron de
zarpar
(Pepe Kubrick, 'Prodigio de mis veintipico años', incluido en 'Enfermera de noche')
Conozco a Pepe Kubrick desde hace años. Y me alegra que haya publicado recientemente 'Enfermera de noche y otros asuntos del delirio' (Tualmonteyoalmar, 2018), un poemario que a buen seguro no dejará indiferente a nadie, porque es la suya una poesía arriesgada, transgresora. Confieso que me he quedado gratamente sorprendido con su forma de encarar la lírica, pues no conocía, hasta hace poco, esta faceta suya.
Él mismo es consciente de que puede provocar rechazo en quienes no han conocido o no se han interesado por los rincones oscuros de nuestras mentes, pero sabe que está gustando a lectores/as más afines a movimientos rupturistas o transgresores.
"Escribo la poesía que a mí personalmente me gusta leer. La que me sacude. La que me provoca. La que no me deja tibio o indiferente. No quiero hacer apología del malditismo, no se lo recomiendo a nadie. No creo que haya nada ilustre en acabar tus días como Leopoldo María Panero, quien parecía casi una caricatura de ser humano, el pobre, pero no puedo evitar sentir un irrefrenable atractivo por esa parte de la condición humana, por el fracaso como 'la más resplandeciente victoria', citando al propio Panero. En ese sentido la poesía, o mi manera de entender la poesía, me permite bajar a mi propio infierno y exorcizar mis propios demonios, por mucho que yo sea luego una persona de lo más normal que se levanta por las mañanas para ir a trabajar a una oficina y los fines de semana desconecta viendo deporte por la tele o películas de ciencia-ficción".
Precedido por un homenaje al poeta Baudelaire, "donde quiera que esté, por invitarme a aspirar el aroma de sus flores del mal de las cuales nacen deudores estos versos corrompidos", 'Enfermera de noche', "envuelta en blanco y maquillada de esperma", es una invitación a adentrarnos en el malditismo y aun en el surrealismo como la única manera posible de concebir la realidad.  "¿O acaso existe otra manera para no volverse loco en este miserable mundo, que no sea precisamente renunciar a la cordura?", se cuestiona Pepe Kubrick, quien,  ya en la introducción, nos dice que su obra nace en la cama de un hospital y enfermo de tuberculosis pleural.
"Esos son los padres, esa es la herética madre, ese es el podrido contexto. Raíz de ponzoña. Palabras e imágenes golpeando a borbotones sobre un viejo cuaderno de anillas. Manuscrito del delirio pero a la vez tabla de salvación de aquellas semanas de forzoso encierro físico...", especifica. Y añade que sus grandes obsesiones poéticas y literarias a lo largo de su vida son el malditismo, el simbolismo, el dandismo disoluto y la mayor y absoluta perversidad y depravación posible. "Escribir como acto de inconformismo. Como el epítome Lucifer de la rebeldía", explica.
La escritura como ejercicio psicoanalítico
Dividido en dos grandes bloques, 'Enfermera de noche' y 'Asuntos del delirio', beben del simbolismo francés y del modernismo. Y nacen –en palabras de su propio creador– bajo la escritura automática que defendían los surrealistas. "Opino, al igual que ellos, que escribir de este modo es un ejercicio de psicoanálisis, de llegar hasta tu propio subconsciente. A partir de ahí salen a la luz muchos miedos, angustias, hipocondrías... el paso del tiempo... pero también pasión por la vida y la carne, mucho sexo".
Este poemario, ilustrado por Daniel Buitrón con una estética impactante, está editado por 'Tú al monte yo al mar', un sello editorial que hasta el momento era tan sólo una discográfica, cuyos responsables Tomás e Inés han hecho un bonito libro "como objeto", del que su autor ha quedado muy contento.
"Otro personaje imprescindible para mí es Oscar Wilde, quizás el literato más resplandeciente que haya existido nunca, y cuyo trágico final hace su figura todavía más fascinante"
Nunca se habría acercado a la poesía, a la literatura en general, o al menos a la literatura tal y como él la concibe actualmente –precisa Pepe–, si no hubiera descubierto a Baudelaire en los primeros años de su adolescencia, así como el simbolismo francés de Rimbaud, Verlaine... "Para mí fueron los antecedentes de estrellas del rock and roll más 'cool' como Brian Jones... Otro personaje imprescindible para mí es Oscar Wilde, quizás el literato más resplandeciente que haya existido nunca, y cuyo trágico final hace su figura todavía más fascinante. Él mismo reconocía desde la cárcel de Reading que era el preso más desdichado de los presentes, ya que la mayoría de sus compañeros de presidio no habían conocido otra vida que la de la pobreza, miseria o delincuencia, y el venía de ser recibido por reyes".
Asimismo, siente fascinación por lo que "Luis Antonio de Villena llama 'fin de siècle', con los movimientos continuamente rupturistas y transgresores que se van produciendo a velocidad de vértigo, hasta llegar al modernismo español e hispanoamericano", aclara Pepe, que también ha leído a Bukowski, "fundamental para no tener una visión tan amable de la vida pero sí más cruda y real", y la Beat Generation, aunque se muestra bastante selectivo con los textos de esta generación.

miércoles, 9 de mayo de 2018

La fragua literaria leonesa: Miguel Escanciano

LA FRAGUA LITERARIA LEONESA

Miguel Escanciano: “La poesía es una forma de sentir que participo y estoy vivo, aún, y a pesar de todo, en este mundo”

El poeta, cantautor, pintor, diseñador, actor y gestor cultural Miguel Escanciano, autor de 'Hylas', entre otros libros, presentará el próximo sábado 12 una exposición, 'Jardines metafóricos, en la galería Ármaga, en la ciudad de León. Y afirma que su proyecto más grande y al que más momentos dedica es el día a día.

Miguel Escanciano
Miguel Escanciano. Foto: Marcelino Cuevas
Manuel Cuenya | 08/05/2018 - 10:05h.
I
Desciende y emerge hacia las playas donde proyectan
sus sombras las encinas
hasta perderse entre el sobrio ronroneo de las algas
y las conchas,
acariciado por las cálidas espumas, en la proximidad
de las costas del Egeo.
En las minúsculas arenas perfila geografías
la desnudez de las huellas
y le adentran en un paraje donde otrora aovaron
las calandrias.
Una plácida lluvia de sal o de mar
cae serena de los cabellos a los hombros
hacia el florido musgo de su pecho,
y dibuja un paisaje de salinas sobre tan bruñido cuerpo.
Ante aquel perfecto recorrido
rasgó el cielo en solitario vuelo la gaviota.
(Miguel Escanciano, 'Hylas')
Poeta, cantautor (llegó a compartir escenario incluso con el gran Labordeta), actor, diseñador (fundó con Camino Jaular una Escuela de diseño e imagen para la moda de España), pintor (el próximo 12 de mayo, a las 13 horas, presentará la exposición, 'Jardínes Metafóricos', en la Galería Ármaga), este es Miguel Escanciano, un espíritu renacentista, quien además militara de un modo activo en la izquierda durante la transición, lo que "han hecho de mí una persona sensible, coherente y solidaria", precisa. Tal vez esto se deba a que nació con una estrella revolucionaria en la cabeza, como acostumbra a decir, porque vino al mundo en 1953 en la ciudad de León, el mismo día y mes en que se iniciara la revolución cubana con el asalto al Cuartel Moncada.
La poesía le ha permitido, en su opinión, pertenecer a una generación de poetas tan relevantes como Eugenio de Nora (fallecido recientemente) Victoriano Crémer, Antonio Pereira, Antonio Gamoneda y Aldo Sanz (por quien siente gran admiración y amistad). O bien narradores como José María Merino, Luis Mateo Díez o Aparicio, "y más próximos a mi edad, Julio Llamazares, Andrés Trapiello, José Carlón, José Antonio Llamas, Ángel Fierro, Juan Carlos Mestre,  Ildefonso Rodríguez, Eloísa Otero, Víctor M. Díez, Luis Miguel Rabanal, Juan Carlos Pajares, entre otros y con tanta proximidad... en fin, sigue asomando savia nueva, Rafael Saravia, Raquel Lanseros, Jorge Pascual...  Todo un privilegio", explica Miguel Escanciano, que acaba de presentar 'Hylas. Al sur de la mirada' en el salón de los Reyes del antiguo Ayuntamiento de León.
Un poemario que permanecía inédito desde septiembre de 1988, año en que  recibiera un accésit en el Premio Seráfico de Poesía de Elda (Alicante). Y que ahora ve la luz, por fin, gracias a Marciano Sonoro Ediciones, que está realizando una excelente labor.
"Una joyita literaria", según Cristina Pimentel y Jesús Palmero, los responsables de Marciano Sonoro, para cuya cubierta utilizaron una imagen fotográfica realizada antes de la agresión que sufriera el mosaico en 1936, con la consiguiente desfiguración del rostro del joven argonauta.
Un libro, en el que están presentes poetas como Kavafis o Cavafis,  Pasolini o Gil-Albert (a quienes admira Escanciano), introducido con una cita de la novelista, poeta y traductora Marguerite Yourcenar: "Todo hombre se avergüenza de su rostro contaminado de sueño". Y construido como un monólogo teatral fragmentado en cuatro partes: una primera, Prólogo a un sueño, en la que se anticipa el sueño: "...Hay un hombre./ Sí, un hombre recoge crisantemos para adornar la almohada/ en la que sucederá este sueño...", una segunda, Hylas, donde se aborda el sueño propiamente dicho: "Retomó la luna aquel paisaje herido hasta la muerte,/ siguiendo las rutas vestidas de olivos, encinas, mirtos/ o arrayanes,/ y se ocultaron las sombras de la noche/ tras la hierba húmeda de bruma...", una tercera, Adagio, dedicada a la reflexión: "¿Si fuera posible precisar un paisaje concreto/ donde alojarme, silencioso y callado,/ tal vez en un solar yermo, inexistente, ambiguo,/ pero en el mismo lugar donde tú habites?...", y una cuarta, Epílogo, que es una carta a Heracles (Hércules en la mitología romana), un viaje ensoñador, bellísimo, por los paisajes de la ausencia, la ausencia del ser amado. He aquí el párrafo inicial: "Al igual que tú, divino Heracles, he roto mi voz por los paisajes de la ausencia donde pervive el desamparo, la soledad abyecta, el abatimiento umbrío y este dolor que aún persiste y contrae o estremece las entrañas...".
Un poemario inspirado asimismo en el mosaico de 'Las Hilas y las Ninfas', que se encuentra en el  Museo de León. No en vano, Luis Grau, el director de este museo, acompañó al autor en la presentación del pasado viernes en León.
Cuenta el propio autor que 'Hylas. Al sur de la mirada' es un relato poético, intimista, que indaga en los sentimientos, en la frustración producida por la angustia y el desconcertante desconocimiento  al que nos empuja el amor perdido. "Creo que es un poema argumentado y tramado de una forma bastante resolutiva", apostilla el leonés Miguel Escanciano, para quien León lo es todo, el lugar donde naciera, la ciudad de su infancia, adolescencia, juventud y madurez. "Igualmente es el lugar donde me he desarrollado cultural, artística, profesional e intelectualmente. Esta tierra me ha dado vida, amor, trabajo, alguna bofetada, las menos, pero  por encima de todo amo a esta ciudad y estoy seguro de su reciprocidad".